A partir de las formas de narrar, las exposiciones de arquitectura promueven la difusión de conocimientos y cuestionamientos insertos en la teoría y práctica de la disciplina. Más allá de la comprensión de determinado objeto o conjunto arquitectónico a partir de la vivencia de ese espacio, las exposiciones de arquitectura presentan contenidos establecidos a través de recorridos narrativos, clasificaciones, aproximaciones o contraposiciones; de este modo, expanden el conocimiento sobre la disciplina, si no mediante la experiencia in loco, al menos a través de la forma de exponer las piezas gráficas. En este sentido, la curaduría y la práctica expográfica pueden construir nuevos cuestionamientos en el campo de la arquitectura, incitando en el/la visitante el ejercicio de la crítica.
Históricamente, la práctica del skate ha estado vinculada de manera directa con el uso de espacios públicos como calles, plazas y aceras, caracterizándose como una actividad deportiva que se incorpora a la vida cotidiana de las ciudades. Aunque a veces se considera una práctica marginal debido al conflicto de usos en el espacio público, el skate permite resignificar lugares subutilizados, como áreas cercanas a viaductos o debajo de ellos, para la práctica deportiva. Además, las pistas de skate también se han incorporado en los programas de centros y complejos deportivos, explorando posibilidades estéticas singulares asociadas a su uso.
17 x 17. Imagen: Cortesía de Sharon Figueroa / Camilo Amézquita (Colectivo Microurbanismo)
El urbanismo táctico, una práctica que ha cobrado fuerza en los últimos años, ha demostrado ser una estrategia atractiva para colectivos activistas, arquitectos/as, urbanistas y diseñadores/as de todo el mundo al proponer, a bajo costo y a microescala, intervenciones urbanas puntuales con el fin de promover el derecho a la ciudad. Esta manera de concebir los espacios públicos en la ciudad busca operar bajo una lógica no jerárquica, en la que la sociedad civil (en colaboración o no con el Estado y/o empresas privadas) propone alternativas al proceso de diseño tradicional en el ámbito urbano.
Con programas diversos y flexibles, los centros culturales son recintos públicos importantes para la promoción cultural, como su nombre lo indica. Con el fin de estimular el uso diario y permanente del espacio, dirigido a los residentes de una región específica, los proyectos arquitectónicos pueden incluir un amplio programa que incluye bibliotecas, cines, auditorios, espacios de exhibición, salas de talleres y espacios de convivencia, entre otros.
Diseñar en un país donde el clima es predominantemente ecuatorial o tropical implica tomar decisiones que disminuyan la sensación de calor en los espacios interiores de la edificación. La versatilidad, la funcionalidad y la estética del brise-soleilson características que alientan a los/las arquitectos/as, sobre todo en el contexto brasileño, a utilizarlo en edificios residenciales. El brise-soleil, parasol o simplemente brise, funciona como una especie de "término medio" entre apertura y cierre, controlando el ingreso de luz natural en el edificio sin impedir la ventilación. Asimismo, este sistema permite conciliar mejor la privacidad de los espacios interiores con las vistas hacia el exterior.
En 1897 se fundó la Ciudad de Minas Gerais, que en 1901 pasó a llamarse Belo Horizonte. El trazado urbano de Aarão Reis para la capital de Minas Gerais dio origen a la primera ciudad moderna planificada en Brasil. La trama ortogonal que define las manzanas, los grandes corredores y las diferentes zonas urbanas se inspiró en otros modelos de ciudades, como París y Washington, con la presencia de ideales modernizadores y republicanos que influyeron en la jerarquización del territorio.
La necesidad global de buscar medios más sostenibles para atender nuevas demandas es uno de los puntos más estimulantes para el reúso de materiales o estructuras en la arquitectura actual. En el campo de la escenografía, la resignificación de materiales para componer escenarios es una realidad desde hace mucho tiempo. La práctica profesional en esta disciplina aborda la representación de una escena; para ello, se utilizan elementos de carácter temporal que buscan estimular la imaginación del espectador. En este sentido, el trabajo de la escenógrafa Renata Mota ha aliado la resignificación con el reúso de materiales —descartados o donados— que perdieron su uso original para componer escenografías de espectáculos, exposiciones y otros eventos.
La idea de margen implica la existencia de un centro. Por lo tanto, todo lo que no es parte de la centralidad se considera externo, periférico. La división entre centro / margen, o centro / periferia alcanza no sólo la esfera arquitectónica, sino también la esfera política, social y regional. Por lo tanto, cuando hablamos de oficinas en los márgenes de la arquitectura, también hablamos de prácticas en un campo multidisciplinario, ya que consisten más en una búsqueda para comprender los temas en los que se trabajará y menos en una búsqueda para responder ciertas preguntas. En culturas o contextos marcados por discontinuidades e interrupciones historiográficas, hay un esfuerzo por definir la identidad, pasando por un proceso de autoconocimiento y descubrimiento, y finalmente desarrollar proyectos para responder a demandas específicas. Por lo tanto, la investigación y difusión del conocimiento, así como los métodos alternativos de producción arquitectónica, son pasos importantes en este proceso.
Elegida Capital Europea de la Cultura en el año 1994 y Capital Iberoamericana de la Cultura 2017, Lisboa ha sido un destino cuya popularidad se ha incrementado notablemente en los últimos años, siendo elegido por turistas de diversas partes del mundo. Con un floreciente programa cultural, la ciudad celebra importantes eventos relacionados al arte, la música, el cine y, como no podía faltar, la arquitectura. La Trienal de Arquitectura de Lisboa y el Open House -un festival que organiza visitas guiadas gratuitas en edificios emblemáticos de distintas ciudades de todo el mundo-, son algunos de los ejemplo que, relacionados al campo de la arquitectura, se encargan de difundir, debatir y reflexionar sobre los temas de mayor relevancia dentro de la disciplina.
Además de los programas relacionados con la arquitectura, en los últimos años Lisboa ha incorporado nuevos equipamientos arquitectónicos relacionados a la cultura, tales como teatros, museos y centros culturales, reinventando a la vez los diversos espacios públicos de la ciudad. La construcción y puesta en valor de estas estructuras urbanas, directa o indirectamente relacionadas con el movimiento cultural de la ciudad, puede ser polémica, pues puede derivarse en situaciones tales como la gentrificación y el aumento del turismo en masa.
Hay algo intrigante en la manera en que el aire, una materia extremadamente fugaz e invisible, puede modelar las más variadas formas. Esta fascinación está presente en nuestro imaginario desde la infancia, cuando nos sentimos atraídos por la ligereza, el color, el sentido lúdico y la variedad de los globos inflables.
Los muros ciegos, o fachadas sin aberturas, generalmente no constituyen el partido arquitectónico de una residencia, sino que surgen de la necesidad de privacidad en ciertos ambientes, sobre todo cuando el retiro respecto a las edificaciones colindantes es mínimo o nulo. No obstante, pueden llegar a cobrar un protagonismo destacado en el conjunto de una obra, ya sea por el contraste entre llenos y vacíos, por la puesta en valor del muro mediante otros recursos —como la aplicación de pintura, texturas, jardines verticales, etc.—, o bien por su ubicación en el frente de la edificación; es decir, una suerte de “inversión de roles” entre las fachadas laterales (relegadas comúnmente a la ausencia de vanos) y las fachadas frontal y/o posterior (que normalmente los presentan).
Créditos de las imágenes: Architecture Paste Book (superior izquierda), Leonardo Finotti (inferior izquierda) y Manuel Sá (derecha)
Salvador es una ciudad marcada por una falla geológica que la divide en dos: la ciudad alta y la ciudad baja. Esta diferencia de nivel de aproximadamente 80 metros originó, desde el inicio de su colonización, variaciones en los usos y la ocupación del suelo en este territorio, las cuales se han ido modificando a lo largo de los años con el desarrollo y la expansión urbana. El paisaje soteropolitano no solo está definido por la falla geológica, sino que también es expresión de diferentes capas del tiempo: la primera capital de Brasil, que cumplió 470 años este año, ha tenido en su arquitectura, a lo largo de la historia, ejemplos de diversos estilos y corrientes, como el neocolonial, el barroco, el neoclásico, el ecléctico, el moderno y el contemporáneo.
Existen numerosas investigaciones sobre cómo los colores pueden afectar nuestro estado de ánimo, sin embargo, aún resulta difícil establecer patrones para determinados comportamientos frente a las diferentes tonalidades. Lo que sí podemos afirmar es que la elección de un color para una vivienda, de hecho, refleja la personalidad de quien la habita, lo que aporta al ambiente cierta identidad y particularidad.
Fábricas, mataderos, gasómetros, conventos, torres de agua y estaciones ferroviarias son algunos ejemplos de estructuras que han permanecido en el tejido urbano de las ciudades con el paso de los años, a pesar de haber perdido su uso original. La reutilización de una edificación preexistente para nuevos usos es lo que se conoce como reúso adaptativo (del inglés adaptive reuse). Aunque no es un concepto contemporáneo, esta práctica se ha adoptado ampliamente en los últimos años como una estrategia para gestionar los espacios de forma más económica, sostenible, práctica y eficiente.
A lo largo de la historia de un edificio, es posible que este asuma funciones diferentes de aquellas para las que fue concebido originalmente. Este es el caso, por ejemplo, de las casas que se convirtieron en museos, ya sea por haberse transformado en íconos de la arquitectura, o bien porque en algún momento perdieron su función original y pasaron por una renovación para albergar un espacio expositivo.
Desde que Le Corbusier formuló, en la década de 1920, los cinco puntos de la nueva arquitectura, la planta libre ha sido adoptada como solución en proyectos de arquitectura residencial. En un principio, su aparición estuvo ligada a la liberación de los muros de su función estructural, permitida por los pilotis, otro de los cinco puntos elaborados por el arquitecto franco-suizo. De este modo, la planta libre no solo permitió una conexión más directa entre los espacios, sin barreras físicas, sino también una diversidad de posibilidades en la distribución y división de los ambientes.
En el experimento del colectivo Mouraria 53, el funcionamiento del espacio —a diferencia de lo que ocurre habitualmente en un proyecto arquitectónico— comienza antes de la finalización de la obra y forma parte de su desarrollo: exposiciones, presentaciones, conciertos, talleres y clases funcionan como un intercambio cotidiano en la construcción de la casa. El proceso posee un valor excepcional en esta iniciativa, que reúne proyectos, materiales, conversaciones, ejecuciones y sueños colectivos.
Rampas que conducen a la cubierta. Foto: Jean-Pierre Dalbéra, vía Flickr; Licencia Creative Commons
El proyecto para la fábrica de Fiat en el barrio de Lingotto, en Turín (Italia), fue realizado por el ingeniero Giacomo Mattè-Trucco en 1915. La construcción comenzó al año siguiente y se llevó a cabo por etapas, hasta su conclusión en 1923. Inspirada en el fordismo, un modelo de fabricación surgido en los Estados Unidos en la década de 1910, la fábrica fue diseñada de manera que la línea de montaje de los automóviles fuera ascendente. Al llegar a la cubierta, los automóviles estaban listos para ser probados en una pista de aproximadamente 1 km de longitud.