Los espacios que habitamos están llenos de movimientos, actividades y encuentros: la cocina donde preparamos la comida, la sala donde nos reunimos, la oficina donde trabajamos. Entre todo esto, algunos elementos pasan desapercibidos, pero conectan nuestra experiencia con el entorno: interruptores, enchufes y placas eléctricas. Estos dispositivos no solo permiten la distribución de energía, sino que también estructuran y facilitan la interacción con el espacio, fungiendo como nodos que vinculan funciones y recorridos, a la vez que refuerzan la identidad estética de los interiores.
https://www.archdaily.cl/es/1033324/mas-alla-de-la-funcion-placas-electricas-como-solucion-tecnologica-y-de-diseno-interiorEnrique Tovar
A medida que las ciudades y comunidades se adaptan a nuevas realidades culturales, ambientales y sociales, la arquitectura está asumiendo un papel ampliado en la configuración de espacios de resiliencia, reunión e imaginación. Esta edición de Arquitectura Ahora destaca seis proyectos recientes que abarcan continentes y tipologías, desde la rehabilitación de paisajes post-industriales hasta arquitectura sagrada, pabellones culturales y centros cívicos. Ya sea a través de la innovación en mass timber en Vancouver y Jülich, la reutilización adaptativa en Ostrava, un pabellón infantil en Londres, un centro espiritual en India, o una iglesia paramétrica en Kiev, cada proyecto demuestra cómo el diseño puede unir patrimonio e innovación, al mismo tiempo que fomenta la conexión, el cuidado y la comunidad.
Las etapas iniciales de ideación pueden ser tanto las más emocionantes como las más desafiantes del proceso de diseño. Las ideas fluyen con rapidez, pero pueden resultar abstractas y difíciles de comunicar. Esto puede generar frustración y hacer perder un tiempo valioso.
Hoy en día, profesionales de la arquitectura, el diseño y las artes pueden acortar la distancia entre el primer boceto y una decisión de diseño significativa al combinar las técnicas tradicionales de ideación con herramientas de visualización impulsadas por inteligencia artificial, diseñadas para potenciar —no reemplazar— la creatividad humana. Las herramientas de Chaos sitúan al talento creativo firmemente en el centro del proceso, brindándole velocidad y claridad sin sacrificar la autoría ni el control.
Trabajando con el lugar en vez de contra él, la exposición "Arquitectura es Cooperación" comisariada por Josep Ferrando hace énfasis sobre el valor de la cooperación en la esencia de la arquitectura. Dando a conocer el trabajo de profesionales, organizaciones y comunidades en proyectos de cooperación impulsados desde España, la instalación se materializa a partir de un diseño expositivo en tierra y madera. De esta manera, entiende la elección de estos materiales no solo desde su estética o simbolismo sino desde su funcionalidad y compromiso con los principios de la economía circular. Hasta el 30 de septiembre de 2025, la muestra se expone en la Casa de la Arquitectura en Madrid resaltando la necesaria atención de la arquitectura sobre las demandas de las sociedades y colectivos más vulnerables alineando el lenguaje constructivo con el contenido de la exposición.
En Mon Oncle (1958) de Jacques Tati, la arquitectura misma se convierte en un personaje: puertas corredizas, una fuente automática, portones que emiten sonidos mecánicos, dispositivos que encantan y frustran a los/las habitantes por igual. La comedia surge precisamente del hecho de que estos sistemas, aparentemente triviales, moldean la vida cotidiana de manera silenciosa. Más de seis décadas después, la observación resulta profética. En los edificios contemporáneos, un sinfín de sistemas funcionan de manera autónoma y discreta, pasando desapercibidos cuando operan correctamente. Entre ellos, las puertas automáticas, consideradas tradicionalmente como elementos secundarios, están emergiendo como parte de una nueva "infraestructura invisible": sistemas conectados, eficientes e inteligentes que respaldan el confort, la sostenibilidad y la resiliencia operativa.
El concepto de "armario cápsula", popularizado en la década de 1970 por Susie Faux, propone un ejercicio de síntesis: un conjunto compacto de prendas versátiles, capaces de combinarse de innumerables maneras para adaptarse a distintas ocasiones. En la cultura visual, existen varias metáforas al respecto: en caricaturas como Doug o El laboratorio de Dexter, al abrir el clóset se revelaban filas de ropa idéntica, listas para simplificar la vida (y, en el caso del equipo de animación, el trabajo). En el mundo real, figuras como Steve Jobs convirtieron esta lógica en un método, adoptando un uniforme diario para eliminar la pequeña pero recurrente decisión de "¿qué ponerse?", liberando tiempo y energía para asuntos más importantes.
Para otras personas, sin embargo, esto dista mucho de ser una carga. Elegir la vestimenta es un momento placentero, capaz de marcar el tono del día e influir en el estado de ánimo. En este sentido, el clóset es también una extensión de la identidad, un espacio donde convergen las elecciones prácticas y simbólicas. No es casualidad que expresiones como "salir del clóset" o "guardar un esqueleto en el clóset" estén profundamente arraigadas en el lenguaje, revelando la dimensión cultural de este elemento del hogar. En el diseño de interiores contemporáneo, esta noción ha adquirido nuevos matices: el clóset puede definir el carácter de un espacio, guiar la circulación, influir en la percepción e incluso moldear la atmósfera de un ambiente.
Lina Bo Bardi / Preliminary Study – Practicable Sculptures for the Belvedere at Museu Arte Trianon, 1968. Credit line: Doação Instituto Lina Bo e P.M. Bardi, 2006. Cortesía de MASP.
Aldo van Eyck y Lina Bo Bardi fueron dos figuras subversivas. Sus visiones de colectividad y juego, aunque aplicadas en estructuras muy distintas, tenían como principal punto en común una idea de arquitectura que va más allá del diseño. Un espacio que se hace vivo por la apropiación, por el movimiento y por el intercambio. Desde los parques infantiles holandeses hasta el museo paulista, los ideales de los arquitectos se entrelazan, fortaleciendo la idea de una arquitectura donde cualquier persona se convierte en niño.
A medida que las ciudades continúan desarrollándose, somos testigos de enfoques cada vez más planificados, rigurosamente ejecutados y estrictamente regulados para dar forma a los centros urbanos y sus espacios circundantes, para bien y para mal. Conforme las normativas, restricciones y directrices mejoran y se vuelven más estrictas, los entornos urbanos se tornan más seguros, equilibrados y menos propensos a lo imprevisto. No obstante, la otra cara de la moneda es que los distritos altamente planificados pueden derivar hacia un exceso de orden e higienización, perdiendo ese carácter caótico y acumulativo que alguna vez generó callejones, espacios residuales y secuencias de movimiento inesperadas; condiciones que a menudo nacen de la constante improvisación comunitaria en las zonas grises de la regulación.
Ante este escenario, un número creciente de iniciativas en todo el mundo propone instalaciones urbanas temporales que ponen a prueba futuros alternativos para la ciudad. Estas obras buscan provocar un diálogo entre lo que la ciudad es y lo que podría ofrecer a sus comunidades a través de prácticas espaciales reflexivas y específicas para cada contexto. Un ejemplo destacado es Concéntrico, el festival internacional de Logroño (España), concebido como un laboratorio de innovación urbana. En el marco de su décima edición, el festival está por publicar Concéntrico: Laboratorio de innovación urbana, un libro que recorre una década de diseño urbano y transformación colectiva moldeados a lo largo de sus sucesivas ediciones. Su lanzamiento coincide con una gira internacional diseñada para compartir una década de aprendizajes sobre el diseño y la transformación colectiva.
¿Acaso la arquitectura define por sí sola la manera en que habitamos un espacio? Cada vez queda más claro que no es así. Los objetos dentro de un espacio —en particular el mobiliario y otras piezas de diseño— no solo cumplen fines funcionales, sino que moldean activamente la experiencia espacial y humana. A medida que las escuelas, los hogares y las oficinas evolucionan para adaptarse a nuevas formas de trabajar, vivir y socializar, el mobiliario acompaña estas transiciones, suscitando conversaciones que van más allá de la funcionalidad e involucran la dimensión corporal implícita en su uso.
Hace varias décadas, los/las arquitectos/as británicos/as Alison y Peter Smithson ya exploraban la relación entre el cuerpo, la experiencia cotidiana y el espacio a escala arquitectónica. Desde entonces, los conceptos contemporáneos de flexibilidad y confort han ampliado este marco para incluir otras escalas, como el mobiliario. Estas transformaciones han propiciado la consolidación de sistemas de asientos modulares, cuya flexibilidad y adaptabilidad responden a diversas formas de habitar y relacionarse con el espacio. En este contexto surgen propuestas de vanguardia, como la amplia gama de asientos y mesas de Beau: un sistema de asientos modulares expansivos diseñado para múltiples posibilidades, con un marcado énfasis en el confort y el atractivo sensorial.
https://www.archdaily.cl/es/1141958/un-sistema-expansivo-de-sofas-modulares-reimaginando-el-confort-mas-alla-de-sentarseEnrique Tovar
¿Y si la mejor forma de jugar no fuera la más segura? Durante décadas, las ciudades han construido parques infantiles limpios, coloridos y fáciles de supervisar. Sin embargo, estos espacios—diseñados más para tranquilizar a los adultos que para despertar la curiosidad de los niños—suelen despojar al juego de lo que lo hace realmente transformador: el riesgo, la imprevisibilidad y la autonomía. Los crecientes estándares de seguridad, la reducción del espacio público y la comercialización del equipamiento han limitado aún más las posibilidades de la exploración independiente. Desde un solar en ruinas en la Copenhague de los años 40 hasta los paisajes de hormigón en el Ámsterdam de la posguerra, arquitectos, urbanistas y activistas se atrevieron a desafiar la idea de que el juego debía ser limpio y controlado. Sus propuestas poco convencionales—hechas de materiales sueltos, formas abstractas y recursos improvisados—ofrecieron a los niños la libertad de construir, demoler, explorar y ensuciarse.
Play Landscape be-MINE / Carve + OMGEVING. Image Courtesy of Carve
Los parques infantiles son instrumentos espaciales a través de los cuales la sociedad proyecta sus expectativas sobre la infancia, poniendo a prueba los límites entre control y autonomía, exposición y protección. Regulan cómo los niños se relacionan con el espacio, con los demás y con sus propios cuerpos, codificando —muchas veces de manera invisible— normas sociales, miedos y aspiraciones. En este sentido, los parques infantiles no son espacios periféricos de ocio; son construcciones políticas moldeadas por ideologías específicas sobre qué es la infancia y cómo debería desarrollarse. Desde 1989, el derecho al juego ha sido reconocido formalmente en la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño, afirmando que el juego es una parte fundamental del desarrollo humano. Diseñar un parque infantil no consiste solo en trazar líneas en un plano o instalar equipamiento en un parque; es definir las condiciones bajo las cuales el juego es permitido, imaginado o restringido.
El surf es, sin duda, uno de los deportes más fascinantes y visualmente atractivos. Una coreografía fluida que combina fuerza y delicadeza, como una danza sobre las olas, reúne a entusiastas en todos los océanos del mundo. Sin embargo, detrás de esta imagen de libertad y conexión con la naturaleza, el deporte también alberga contradicciones. Por un lado, es un símbolo de la vida al aire libre y del respeto por el océano; por el otro, está marcado por disputas territoriales por las olas y por una huella ambiental que rara vez recibe la misma atención que su estética. En tiempos de crisis climática, esta paradoja resulta aún más evidente. El surf depende directamente de la salud de los ecosistemas marinos, precisamente los más afectados por la contaminación y el calentamiento global. Esta tensión ha impulsado a una nueva generación de shapers, así como de profesionales de la arquitectura y del diseño de materiales, a buscar alternativas —desde espumas de origen vegetal y recicladas hasta la reutilización de residuos industriales— para volver a conectar este deporte con su dimensión ecológica.
La sobreprovisión puede entenderse como una estrategia arquitectónica desde la perspectiva de la resiliencia, que consiste en hacer que los espacios sean adaptables a los cambios, las reinterpretaciones y las necesidades futuras. Sin embargo, ¿podría la sobreprovisión ofrecer también una perspectiva productiva para replantear el diseño espacial? ¿Existen paralelismos en la teoría o la práctica de la arquitectura que se alineen con este concepto, tal como lo han explorado figuras notables en el discurso sobre el espacio?
Esta cuestión adquiere una relevancia particular en el diseño residencial, especialmente en regiones como Hong Kong o Tokio, donde la exigencia de maximizar el espacio constituye una norma tanto cultural como práctica. Con frecuencia, a los/las diseñadores/as se les encomienda la tarea de "aprovechar cada centímetro" para almacenamiento o funcionalidad, lo que refleja una tendencia de los/las habitantes a acumular pertenencias de manera desproporcionada en relación con sus espacios habitables.
El modelo de Diseño y Construcción (Design-Build) es un método de ejecución de proyectos cada vez más atractivo, que ofrece beneficios como un mayor control, reducción de riesgos, eficiencia de costos y plazos de entrega más cortos. En el centro de este enfoque se encuentran el trabajo en equipo y la colaboración, lo que contrasta drásticamente con el método tradicional de diseño independiente y licitaciones a precio cerrado por parte de los contratistas. Este modelo motiva de forma natural a todos los participantes a buscar maneras de aumentar la productividad y la calidad, garantizando la equidad y la transparencia en los costos.
El juego trasciende su dimensión recreativa y se convierte en un acto social que anima a los niños a aprender, interactuar, ser creativos y vincularse con su entorno espacial. Como señala Johan Huizinga en Homo Ludens, es un elemento fundamental de la cultura, donde los niños crean vínculos y exploran formas de coexistencia. De este modo, cuando la arquitectura de los espacios de juego excluye ciertos cuerpos o modos de participación, la experiencia colectiva se fragmenta y pierde parte de su significado. Así, diseñar con la inclusión en mente implica reconocer que el valor real del juego reside en su potencial de ser compartido por todos.
https://www.archdaily.cl/es/1033424/patios-de-recreo-inclusivos-todos-pueden-jugar-a-traves-de-la-arquitecturaEnrique Tovar
https://www.archdaily.cl/es/1141662/trabajo-en-beijing-heli-architects-disenador-a-de-concepto-arquitecto-a-de-proyecto-disenador-a-de-detalle-de-interiores-pasante韩爽 - HAN Shuang
Todos los materiales provienen de algún lugar y forman parte de una cadena de extracción, suministro, producción y eliminación que, según su escala, deja huellas más o menos significativas en el medio ambiente. En arquitectura, solemos abordar este recorrido desde la perspectiva de la circularidad de los materiales, considerando cómo pueden reincorporarse a los ciclos de producción en lugar de convertirse en desechos. Pero al ampliar la mirada hacia lugares inesperados, emergen sistemas paralelos donde los subproductos de una industria se transforman en recursos para otra. Este enfoque ha encontrado un terreno fértil en los residuos orgánicos convertidos en biomateriales, siendo uno de los ejemplos más recientes el trabajo de Fahrenheit Works. En su instalación From the Tagus to the Tile, reutilizan conchas de ostra desechadas por los sistemas alimentarios para reinterpretar los emblemáticos azulejos de Lisboa.
Fundado en Shanghái en 2016, el estudio Atelier Tao&C abarca en su práctica el diseño en diversas áreas y escalas: desde una luminaria hasta un barrio, desde el interior de una vivienda urbana mínima hasta la renovación de una antigua casa de campo, y desde tiendas locales hasta comunidades juveniles. En paralelo a nuestra práctica profesional, nos enfocamos en temas de investigación como la renovación de edificios existentes y la organización de objetos en los espacios habitables.
Nuestros proyectos no están limitados por la tipología ni la escala. En cada proceso de diseño, prestamos especial atención a la escala, la tectónica, la proximidad y la intimidad, así como a la reconciliación entre el pasado y lo inmediato. A través de la exploración y comprensión de las tipologías, buscamos revelar las potencialidades de cada sitio.
Nuestro método de diseño consiste en retirarse al interior, permitiendo que el espacio crezca desde adentro y trascienda los límites, construyendo conexiones en los intersticios a menudo ignorados entre la arquitectura y el interiorismo. Buscamos crear un sentido de escala global, delicado y adecuado, tanto interior como exterior, mediante formas fundamentales, relaciones proporcionales claras y cambios inesperados de sección. Asimismo, buscamos descubrir materiales locales y métodos constructivos directos y cotidianos para transformarlos en una expresión profunda de la artesanía y el detalle, permitiendo que la vida se desarrolle con toda su complejidad dentro de la simplicidad.
Las obras del estudio han sido recopiladas en libros de editoriales como Gestalten y Phaidon, y publicadas ampliamente en prestigiosos medios de diseño nacionales e internacionales, tales como The Architectural Review, Domus, The Plan, AIT, Azure, Wallpaper*, ArchDaily, Dezeen, Yellowtrace y Divisare, entre otros.
En las comunidades indígenas de América del Sur, el lugar del niño es donde él desea estar. Los bebés gatean por el suelo de tierra, se acercan a las fogatas, investigan hormigueros, experimentan el mundo con todo su cuerpo. Aprenden sintiendo: descubren límites, reconocen peligros y recogen lecciones que ningún manual podría enseñar. En el escenario urbano, por otro lado, los niños suelen estar contenidos en espacios pensados para adultos, llenos de reglas que, aunque bien intencionadas, a menudo los alejan de experiencias vitales. Ante estas diferencias culturales, no nos corresponde juzgar cuál modelo es mejor, sino, más bien, percibir que, cuando culturas diferentes se observan, siempre hay espacio para aprender.
En el ámbito arquitectónico, esta infancia vivida con rara libertad de tiempo y espacio invita a repensar la forma en que moldeamos nuestro cotidiano: ¿por qué limitar la exploración espontánea de los niños en ambientes controlados? ¿por qué crear barreras físicas y simbólicas entre ellos y el mundo natural? Y, sobre todo, ¿cómo la arquitectura contemporánea podría romper este paradigma e, inspirada por el niño indígena, crear espacios que devuelvan a la infancia su dimensión más salvaje, curiosa y plena?
El concreto dista mucho de generar consenso. Hay quienes lo aman y quienes lo odian. Puede sentirse tan duro como el granito o tan suave como el terciopelo, dependiendo enteramente de las manos que lo moldeen. Tratado con precisión de ingeniería o con una sensibilidad artística, el concreto deja de ser un simple material para cobrar vida propia. Juega con la luz, sorprende por su textura y, de algún modo, da forma al silencio. A pesar de su densidad y carácter estructural, puede adquirir una presencia casi inmaterial: ligera, etérea y contemplativa. En ciertos espacios parece desaparecer, disolviéndose en las sombras o vibrando con la luz del entorno. Más que un mero elemento constructivo, se convierte en un lenguaje capaz de evocar emoción, espiritualidad y tiempo.
Toda normativa nace con una intención clara: establecer un punto de partida. Es una forma de fijar un mínimo, de ordenar aquello que antes quizá se asumió de forma implícita o carecía de un marco común. Pero, como todo lo que involucra a la arquitectura —y especialmente nuestra forma de habitar—, estos marcos también evolucionan: se amplían, se ajustan y se vuelven más detallados en torno a nuevos modelos de vivienda sostenible. Este es el caso de la nueva normativa térmica en Chile, que no surge de cero, sino que forma parte de un proceso continuo que ha ido incorporando progresivamente nuevos criterios de eficiencia energética, contenidos en la Ordenanza General de Urbanismo y Construcción (OGUC).
https://www.archdaily.cl/es/1032356/aislamiento-y-eficiencia-energetica-en-viviendas-que-cambia-con-la-nueva-normativa-termica-en-chileEnrique Tovar
Un buen diseño debe adaptarse a las necesidades de sus usuarios, a la misma vez que el diseño participativo busca reducir la distancia entre los arquitectos y quienes habitarán los proyectos. En este sentido, los proyectos dirigidos a la infancia que integran a los niños y niñas como actores centrales en el proceso de diseño muestran cómo la escucha activa y la co-creación se traducen en espacios a escala infantil y pensados para una etapa de intenso aprendizaje.
Ya sean jardines infantiles, escuelas, centros comunitarios o espacios públicos, los proyectos que cuentan con la participación de niños muestran cómo el proceso de diseño puede convertirse en un intercambio enriquecedor para ambas partes. Por un lado, los niños pueden aprender sobre materiales, escalas, toma de decisiones y desarrollar conciencia espacial. Por otro, los arquitectos responsables de materializar los deseos y necesidades de los jóvenes usuarios pueden ejercitar la sensibilidad y la imaginación, y reconocer una visión del mundo distinta, enfocada en el descubrimiento. Todo esto es posible mediante la escucha y el diálogo abierto entre diferentes grupos etarios.