"¡Derecho a la vivienda! Ahora y siempre" es una Iniciativa Ciudadana Europea (ICE) oficial para exigir viviendas asequibles, sostenibles y justas en toda la Unión Europea. La ICE es una herramienta de gobernanza que permite a la ciudadanía proponer nuevas leyes para que la Comisión Europea las considere. Estas iniciativas deben ser organizadas por un grupo de al menos siete ciudadanos/as de la UE que residan en siete países diferentes, y deben reunir un millón de firmas válidas en el plazo de un año a partir de su aprobación oficial. La recolección de firmas para "¡Derecho a la vivienda! Ahora y siempre" comenzó el 14 de septiembre de 2026, con el objetivo de reunir 1.2 millones de firmas en toda la UE para exigir que la Comisión Europea responda formalmente y aborde la propuesta. El proyecto se basa en la Iniciativa Ciudadana Europea HouseEurope!, la cual se centraba estrictamente en la renovación de edificios y concluyó sin éxito el 31 de enero de 2026. Esta nueva propuesta, presentada por una coalición más amplia, no solo abarca la renovación, sino también herramientas de financiamiento y medidas para garantizar el acceso.
En el Día Internacional de la Democracia, este año las Naciones Unidas retoman una idea tradicional dentro del concepto: la amplia participación ciudadana en la toma de decisiones gubernamentales. En esta ocasión, el organismo internacional invita a reflexionar sobre cómo la participación y la inclusión de voces diversas en las decisiones de gobierno pueden ayudar a construir una sociedad más equitativa. Desde una perspectiva espacial, la reflexión sobre la democracia puede ir más allá de este enfoque vertical y, en su lugar, entenderse a través del encuentro. ¿Qué significa que un espacio sea democrático? ¿Cómo puede la arquitectura contribuir a alcanzar los principios históricamente asociados con la democracia? En el contexto actual de crisis en los sistemas de organización política a nivel mundial, este día sirve como plataforma para cuestionar la individualización y el autoritarismo a través de las herramientas socioespaciales que tenemos a nuestro alcance.
Toda crisis de vivienda se convierte tarde o temprano en una cuestión de suelo, y toda cuestión de suelo termina siendo una cuestión de valores. La costa oeste de los Estados Unidos ha llegado a ese punto. A medida que las ciudades, desde Los Ángeles hasta Seattle, buscan terrenos para construir la vivienda asequible que prometen desde hace años, no dejan de toparse con la misma respuesta: el parque o el cinturón verde. Lo que parece una decisión de zonificación es, en realidad, un referéndum sobre qué forma de bienestar está dispuesta a sacrificar una ciudad en favor de otra.
Ante la creciente inestabilidad económica, política y climática, el Premio OBEL 2026 destaca la necesidad de enfoques arquitectónicos que replanteen las infraestructuras tanto existentes como emergentes. El título de esta edición es "Systems' Hack" (Hackeo de sistemas), donde los "sistemas" se entienden como mecanismos interrelacionados regulados por normas compartidas, y el "hackeo" se define como una intervención estratégica que busca alterar el funcionamiento de dichos mecanismos. En este marco, la Fundación OBEL ha anunciado al Modelo de Vivienda Social Balear como ganador del premio de este año, al tiempo que anuncia un nuevo ciclo en 2027 bajo la misma temática. El Modelo de Vivienda Social Balear es reconocido por "transformar el papel de la administración de la vivienda social en las Islas Baleares entre 2019 y 2023", proponiendo nuevos enfoques en respuesta a una grave escasez de vivienda y a un parque público de viviendas de alquiler críticamente limitado en España.
La ley 21st Century ROAD to Housing Act, un proyecto de ley de vivienda bipartidista del Senado de los Estados Unidos, se convirtió automáticamente en ley el 11 de julio de 2026. Con el nombre oficial de "Renewing Opportunity in the American Dream (ROAD) to Housing Act" (Ley para Renovar las Oportunidades en el Sueño Americano para el Acceso a la Vivienda), la iniciativa ha sido catalogada como la medida de vivienda más significativa en el país desde la National Affordable Housing Act de 1990, así como "la legislación de vivienda más exhaustiva en décadas". En un contexto de crisis mundial de vivienda, el texto reforma los programas federales de vivienda y amplía las opciones de financiamiento disponibles, otorga subsidios a las comunidades, aborda los requisitos normativos para la construcción y hace frente a la concentración de la propiedad. Esta ley se suma a las iniciativas globales por una vivienda adecuada, tales como límites a los alquileres de corto plazo, impuestos a las unidades residenciales desocupadas y la transformación y reutilización adaptativa de estructuras existentes, con el doble objetivo de aumentar el número de viviendas y poner las actuales a disposición de la población.
Contexto de ciudad europea. Imagen cortesía de ReGreeneration
El proyecto ReGreeneration, una iniciativa de Horizonte Europa liderada por Inetum y respaldada por C40 Cities, ARUP, Placemaking Europe y varias otras organizaciones, funciona como una colaboración activa con gobiernos locales, empresas privadas, el sector académico y organizaciones de la sociedad civil en la intersección de la regeneración urbana, los espacios públicos verdes y el diseño a escala barrial. Su premisa aborda la forma en que se construyen y mantienen las ciudades europeas y cómo experimentan un clima cambiante, bajo el argumento de que las urbes deben transformarse de manera fundamental para seguir siendo habitables ante las crecientes presiones climáticas.
La vivienda colectiva es un sello distintivo de Europa. La segunda edición de este galardón busca proyectos de vivienda colectiva con el fin de visibilizar su impacto social y los marcos regulatorios que los respaldan. Las postulaciones son gratuitas y estarán abiertas hasta el 30 de abril.
La modernidad postindustrial generó una amplia gama de modelos de vivienda colectiva que dejaron una huella duradera en las ciudades europeas y en la historia de la arquitectura: desde los Hofs de Viena y la Weissenhof Siedlung hasta la Unité d'habitation de Le Corbusier y las obras presentadas en la Interbau de Berlín.
Los excesos del movimiento moderno proyectaron una larga sombra sobre la vivienda social, un estigma que la posmodernidad no logró disipar. Sin embargo, a partir del cambio de milenio, han resurgido nuevas formas de vivienda colectiva que retoman los ideales del Estado de bienestar frente a las presiones de la urbanización, las tensiones del mercado inmobiliario y la urgencia ecológica.
A medida que la inteligencia artificial continúa disrumpiendo sectores de la economía y reconfigurando industrias enteras, tanto las instituciones como los individuos se preparan —y se adaptan rápidamente— a los cambios que las máquinas parecen imponer sobre nuestras cabezas. Sin embargo, la presión más precisa no proviene simplemente de la IA alterando la forma en que las personas trabajan y viven, sino de los modelos de negocios y las lógicas de inversión de las empresas que desarrollan estos sistemas: la concentración del capital, los nuevos requerimientos de procesamiento de datos, la carrera por el talento especializado y la huella de infraestructura necesaria para sostenerlo. En la Gran Bahía (GBA) —articulada por Cantón, Shenzhen y Hong Kong— esta dinámica es especialmente pronunciada. Las iniciativas gubernamentales están acelerando activamente el crecimiento del sector, mediante políticas y mecanismos de planificación que comienzan a traducir un campo ostensiblemente intangible en formas físicas: actualizaciones de zonificación, asignación de terrenos y el surgimiento de tipologías edilicias orientadas a la IA, desde laboratorios de investigación hasta centros de datos a gran escala.
Las ciudades de todo el mundo comparten un objetivo común: volverse más saludables y verdes, con el respaldo de una infraestructura cívica que restaure los ecosistemas y fortalezca la vida pública. La gran pregunta es cómo lograrlo. Los objetivos climáticos globales, los códigos de edificación locales y las normativas municipales orientan cada vez más a quienes diseñan y planifican hacia mejores decisiones. Sin embargo, muchas ciudades aún luchan por traducir estos marcos de referencia en confort cotidiano a nivel de calle y en una protección ecológica a largo plazo. ¿Qué sucedería si la ciudad ya no fuera tratada como una urbe tradicional, sino como un parque nacional?
Los parques nacionales operan mediante sistemas de protección que abordan el territorio como una red de relaciones ecológicas, y no como una simple colección de sitios aislados. Establecen una base común para lo que debe preservarse, mantenerse y hacerse accesible a lo largo del tiempo. Al aplicar esta lógica al entorno urbano, el éxito del modelo puede inspirar orgullo y un sentido de responsabilidad compartida entre los/las diseñadores/as, los/las formuladores/as de políticas y los/las residentes, fomentando un compromiso colectivo con la salud, el hábitat y la infraestructura cívica.
Comayagua es una ciudad en el centro de Honduras ubicada en un valle del mismo nombre. Ocupa un lugar fundamental en la historia de la nación, habiendo servido como su capital colonial y republicana temprana durante más de 300 años. Sin embargo, cuando la capital fue reubicada a Tegucigalpa en 1880, la expansión urbana de Comayagua se detuvo, preservando inadvertidamente un amplio y rico patrimonio. A principios de la década de 1990, gran parte del legado arquitectónico de la ciudad estaba en un estado de deterioro. Reconociendo la urgente necesidad de protegerlo, los gobiernos de Honduras y España iniciaron un esfuerzo colaborativo, con el objetivo de poner en marcha un programa de restauración a largo plazo para crear un marco de políticas que asegure la preservación del centro histórico de la ciudad por los años venideros.
En los últimos años, las asociaciones público-privadas (APPs) se han convertido en un modelo importante para ejecutar proyectos de infraestructura a gran escala en todo el mundo. Estas asociaciones reúnen las fortalezas tanto del sector público, representado por gobiernos o municipios, como del sector privado, combinando sus recursos, experiencia y poder de inversión. En el contexto de la arquitectura y el desarrollo urbano, las APPs se utilizan cada vez más para abordar las complejas necesidades de las ciudades en crecimiento, ayudando a financiar, construir y mantener proyectos críticos que serían difíciles de lograr para cualquiera de los sectores por sí solo. Pero ¿qué son exactamente las APPs y cómo funcionan en el entorno construido? Este artículo explora el concepto de APPs y proporciona ejemplos de todo el mundo para ilustrar cómo estas asociaciones están dando forma al futuro de los espacios urbanos, a veces más allá de las ganancias comerciales. Además, al explorar los diferentes proyectos, el artículo pretende desarrollar un marco en torno a los impactos potenciales positivos y negativos de las APPs.
La ciudad española de Barcelona, uno de los principales destinos turísticos de Europa, ha anunciado un plan para prohibir el alquiler de apartamentos a turistas para noviembre de 2028. La medida, anunciada por el alcalde Jaume Collboni, tiene como objetivo aliviar la crisis de vivienda de larga data, reducir los precios para los residentes, mejorar la habitabilidad y aumentar el stock de viviendas asequibles de la ciudad. En los últimos 10 años, el aumento de los alquileres a corto plazo ha elevado los precios de alquiler en un 68%, y el costo de comprar una casa en un 38%, contribuyendo significativamente a una crisis de coste de vida.
Renovación de pared para el ahorro de energía. Aislamiento térmico de la pared exterior con lana mineral, edificio en construcción. Imagen a través de Shutterstock / brizmaker
Los sectores de la construcción y los edificios son actores clave en la lucha contra el cambio climático. Juntos, son responsables del 30% del consumo final de energía global y el 27% de las emisiones totales de CO2 del sector energético. Además, la demanda de energía de los edificios y la construcción continúa aumentando, impulsada por un mejor acceso a la energía en los países en desarrollo, la creciente necesidad de aire acondicionado, una mayor propiedad y uso de electrodomésticos que consumen energía, y un rápido crecimiento en el área global de los pisos urbanos. Sin políticas específicas, la energía utilizada en los edificios podría aumentar hasta un 70% en 2050.
Boston anunció recientemente un plan para toda la ciudad que, de aprobarse, eliminaría el uso de combustibles fósiles en nuevas construcciones y grandes proyectos de renovación. Esta medida amplía el compromiso de promulgar la acción climática y hacer de Boston una ciudad Green New Deal. Otras ciudades estadounidenses como Nueva York, Los Ángeles, San José, Seattle y Berkeley han impuesto medidas similares en los últimos años. Siete ciudades europeas (Bilbao, Bratislava, Dublín, Múnich, Róterdam, Viena y Winterthur) también han desarrollado un proyecto para eliminar los combustibles fósiles de la calefacción y refrigeración urbanas.
El Núcleo Milenio Movilidades y Territorios MOVYT invita a estudiantes y profesionales del ámbito de la arquitectura, el diseño o los estudios urbanos y disciplinas afines a reflexionar sobre cómo dar un giro a los procesos de diseño de espacio público, de acuerdo a los modos de habitar contemporáneos.
Desde que existen las ciudades, ha surgido una pregunta fundamental para su futuro: "¿Qué hace que las áreas urbanas sean deseables?" Más de la mitad de los habitantes del mundo viven en ciudades y se prevé que ese número aumente durante la próxima década, con más de 5 mil millones de personas viviendo en núcleos urbanos a nivel mundial. Para prepararse para esta demanda, las ciudades están encontrando formas de ser más deseables y de atraer talento tanto a las grandes como a las pequeñas empresas, al tiempo que encuentran más formas de crear oportunidades de vida equitativas para todos.
A raíz de la crisis social que está viviendo Chile, ArchDaily conversa con especialistas urbanos y territoriales para entender el impacto en nuestras ciudades. En esta ocasión conversamos con Isabel Serra, arquitecta egresada de la Pontificia Universidad Católica de Chile, especializada en políticas públicas, miembro del Laboratorio de Ciudad y Territorio de la Universidad Diego Portales y académica de la misma universidad.