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Arquitectos: Ben Giles Architect
- Área: 230 m²
- Año: 2017
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Proveedores: ForestOne, Austral Bricks, Boral, Colorbond, Intergrain


En una época de colapso ecológico y creciente inseguridad alimentaria, la arquitectura se ve cada vez más llamada a comprometerse no solo con los paisajes, sino también con los sistemas que los sostienen y regeneran. Entre estos sistemas, la agricultura ocupa un papel paradójico, al ser tanto uno de los principales factores de la degradación ambiental como un agente potencial de recuperación ecológica. La agricultura industrial ha agotado los suelos, fragmentado los hábitats y acelerado el cambio climático a través de los monocultivos, la dependencia de los combustibles fósiles y la estandarización territorial. Como respuesta, la agroecología ha surgido como una práctica alternativa arraigada en la biodiversidad, los saberes locales y los ritmos cíclicos de la naturaleza. Esta disciplina redefine la agricultura no como una actividad extractiva, sino como la regeneración de los ecosistemas, las comunidades y el suelo mismo.
Esta nueva perspectiva abre un espacio para que la arquitectura realice una contribución significativa. Alinearse con la agroecología no significa únicamente apoyar la producción de alimentos, sino también comprometerse con las condiciones culturales, espaciales y ecológicas más amplias que la sostienen. Esto implica diseñar considerando las variaciones estacionales, fomentar el uso compartido y construir de manera que se respete tanto a la tierra como a quienes la trabajan. Así, la arquitectura va más allá del simple cerramiento: se convierte en un mediador del cultivo, la reciprocidad y la coexistencia.

Desafiar las convenciones ha sido una constante en la producción artística a lo largo de la historia, buscando siempre replantear los límites establecidos. En el siglo XX, los cambios sociales, históricos y tecnológicos crearon el contexto idóneo para una profunda reconfiguración arquitectónica. En este proceso, el modernismo introdujo nuevas ideas en torno a la funcionalidad, rompiendo con la ornamentación del pasado. No obstante, partiendo de esa base, el minimalismo refinó aún más la reducción de la forma a su esencia. Al centrarse en la relación entre el espacio, la sobriedad y la luz, el movimiento minimalista transformó la arquitectura contemporánea y el diseño de interiores, convirtiendo a las ventanas en un recurso fundamental para la percepción sensorial y la interacción con la atmósfera y el espacio, abriendo paso a un ámbito de exploración introspectivo, sensible y refinado.

Al erigirse sobre las ciudades globales, el rascacielos moderno ha sido durante mucho tiempo un símbolo de crecimiento económico y deterioro ambiental. Durante años, han sido señalados por ambientalistas como consumidores descontrolados de energía. Ante este panorama, el/la arquitecto/a malasio/a Kenneth Yeang reconoció que el rascacielos es una necesidad en las urbes contemporáneas y adoptó un enfoque pragmático para ecologizar una tipología constructiva que, de otro modo, resultaría insostenible. Los rascacielos bioclimáticos de Yeang combinan la viabilidad económica del espacio con la sostenibilidad y una mejor calidad de vida.


Un edificio neutral en carbono se logra cuando la cantidad de emisiones de CO2 se equilibra con iniciativas positivas para el clima, de modo que la huella de carbono neta a lo largo del tiempo sea cero. Teniendo en cuenta su capacidad inigualable para absorber CO2, la plantación de árboles a menudo se considera la mejor solución de compensación de carbono. Pero a medida que las ciudades se vuelven más densas y la cantidad de espacio horizontal disponible para espacios verdes se reduce drásticamente, los arquitectos se ven obligados a explorar otros enfoques.
Por lo tanto, para abordar estos desafíos climáticos y conectar a las personas con la naturaleza, las paredes verdes al aire libre se han convertido en una tendencia creciente en ciudades cada vez más verticales. Si bien hay investigaciones que afirman que estos pueden tener un impacto positivo en el medio ambiente, muchos cuestionan si realmente pueden contribuir a una arquitectura neutral en carbono. Aunque la respuesta puede ser bastante compleja, parece haber un consenso: las paredes verdes pueden ser efectivas, pero solo a través de un buen diseño.

Sin incluir una bañera, y sin necesidad de puertas, mamparas ni cortinas, las duchas a ras de suelo –también llamadas walk-in–, permiten aumentar visualmente el espacio al diseñar baños, entregándoles una imagen limpia y reducida a lo esencial.
Sin embargo, para su diseño se deben tomar algunas precauciones. Lo más importante: la ducha no puede quedar completamente abierta, aunque lo parezca a simple vista. La mayoría de los diseños incorporan un vidrio templado que evita que el agua "rebote" fuera del espacio de baño, cerrando sutilmente el espacio. Cuando esta división transparente no cuenta con marcos, es menos probable la aparición de hongos por acumulación de agua y humedad.
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Les presentamos una selección de imágenes de casas con piscinas en su interior. Son proyectos que muestran distintos diseños e ideas de cómo incorporar espacios de agua a la cotidianidad de una casa, a la vez que resuelven problemas como las cargas de peso, humedad y filtraciones. A continuación, una selección de imágenes de destacadas fotógrafas y fotógrafos como Mariela Apollonio, Kent Soh y Marcello Mariana.

La ventana es aquel elemento arquitectónico que satisface nuestra necesidad innata de relacionarnos con el espacio exterior, proveyéndonos de ventilación y luz. Sin embargo, cuanto más extensa y limpia es, mayor es la sensación de "sentirnos afuera". Consecuentemente, abrir los espacios al exterior se ha vuelto un requerimiento habitual por parte de las personas que quieren y necesitan habitar espacios flexibles, adaptables, y en contacto con la brisa y la naturaleza. Existen muchas maneras de hacerlo, pero no todas permiten que un recinto cerrado y hermético se vuelva totalmente abierto y continuo, despejando los límites entre ellos.

El Australian Institute of Architects ha anunciado a los y las ganadoras de los Premios de Arquitectura de Nueva Gales del Sur (NSW) 2020. Celebrando lo mejor de la arquitectura de la región a través de 13 categorías diferentes, este año se entregó un total de 41 premios y 32 menciones. Llevada a cabo la noche del viernes 3 de julio, la división de Nueva Gales del Sur (NSW Chapter) transmitió en vivo la presentación de los premios, permitiendo al público general sumarse libremente a lo que normalmente es un evento exclusivo para miembros.



El agua, en arquitectura, evoca reflexión, calma y bienestar. El elemento ha influido por siglos en el diseño a través de su naturaleza dinámica y fluida. Con los avances tecnológicos recientes, los arquitectos han creado inesperadas, estratégicas e innovadoras intersecciones entre el diseño y el H2O.
A continuación, presentamos un resumen de piscinas cubiertas que resaltan la aplicación de agua en diferentes espacios, mostrando su relación con la materialidad y el uso.