
Los paneles solares suelen tratarse como un equipamiento añadido a un edificio. ¿Qué ocurre cuando pasan a formar parte de la propia arquitectura? Una vez integrada en la envolvente, la tecnología fotovoltaica puede generar energía y, al mismo tiempo, influir en la forma, la construcción y el comportamiento ambiental del edificio.
Las cubiertas suelen ser la ubicación más evidente para los paneles fotovoltaicos; sin embargo, otras partes del edificio pueden generar energía mientras cumplen funciones arquitectónicas adicionales. Las fachadas pueden proporcionar sombreado, las lamas pueden controlar la luz solar y las fachadas ventiladas pueden combinar la protección contra la intemperie con la generación de energía. Por lo tanto, su orientación, posición e integración en la envolvente del edificio pasan a formar parte del diseño arquitectónico en lugar de ser una decisión técnica independiente.




























