
Las ciudades dependen de los sistemas preexistentes que las rodean. Cuando los/las arquitectos/as diseñan sobre el agua o más allá de la Tierra, de pronto carecen de dichos sistemas. Sin un suelo firme o redes cercanas de energía, agua, transporte y residuos, la arquitectura debe asumir funciones que, en condiciones normales, proveería la escala urbana mayor.
Los motivos para aventurarse más allá del terreno conocido también varían de un proyecto a otro. En las Maldivas, la edificación sobre el agua responde a la vulnerabilidad del territorio emergido. En Busan, el desarrollo flotante abre una nueva vía para la expansión urbana. En la Luna, en cambio, el desafío es absoluto: no existe ningún tipo de infraestructura previa a la cual conectarse.






