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Interior de la Asamblea Nacional de Burkina Faso. Imagen cortesía de Kéré Architecture.
"Toma tus supresores de sueños". La frase inicial en Pumzi de Wanuri Kahiū, dirigida a la protagonista, Asha, impone la orden de cortar lazos con futuros esperanzadores y memorias ancestrales de pasados compartidos para obligarla a concentrarse en el presente perpetuo de la heterotopía enclaustrada de la Comunidad Maitu. La toma aérea de Maitu revela una estructura estéril, similar a un dron, con una esfera panóptica en su centro donde el comportamiento humano normal se medicaliza. La distribución se articula en torno a sistemas de reciclaje de ciclo cerrado tan eficientes como los de un organismo autosuficiente, diseñado para escapar del entorno tóxico de una Tierra enferma, donde cada tubería y pasillo están diseñados para recolectar los desechos humanos para la generación de agua, absorbiendo así las funciones de la naturaleza y del Estado por igual. La arquitectura de la comunidad traduce a la perfección el mensaje de la película a través de su materialidad física.
En el folclor, el cine y el arte, se repite un mismo movimiento: la arquitectura traduce un "más allá" —ya sea ancestral, espiritual o especulativo— en una forma que puede verse o habitarse. Las siguientes secciones trazan esa traducción desde las Tumbas de Kasubi hasta Kizazi Moto, y demuestran que ese otro lugar es, en realidad, una forma de interpretar el presente.
Lagos es una ciudad moldeada por el tiempo, la interacción humana, las fuerzas de la naturaleza y su relación cambiante y, a veces, conflictiva con estos tres elementos. No hay lugar donde esto resulte más evidente que cuando llega la lluvia.
Eko se asienta sobre una llanura aluvial. Su condición geográfica es anterior a la propia ciudad, remontándose a una época previa al trazado de la primera calle o a la delimitación de la primera frontera. Los sistemas de drenaje y los desarrollos inmobiliarios que paulatinamente se han convertido en frentes marítimos privatizados están construidos sobre un paisaje que, en su esencia, siempre ha estado en continuo diálogo con el agua. La inundación no es una anomalía; es el territorio que insiste en entablar un diálogo destinado a repetirse.
Studio NEiDA opera en la intersección de la práctica arquitectónica, la investigación y el trabajo curatorial, con un enfoque constante en cómo los edificios surgen de las condiciones materiales y culturales de un lugar. En lugar de tratar la materialidad como un lenguaje de acabado, el estudio la define como el inicio de una narrativa arquitectónica: a partir de lo disponible a nivel local, analizan qué saber artesanal existe en el territorio y cómo esos recursos y habilidades sitúan al proyecto dentro de un linaje arquitectónico. Este enfoque pone en primer plano las limitaciones y posibilidades como fuerzas productivas, posicionando el diseño como un proceso iterativo que alinea la intención espacial con las realidades de la cultura constructiva y la inteligencia vernácula.
A lo largo de su obra, los intereses de NEiDA van más allá de la forma para adentrarse en los contextos sociopolíticos y climáticos que definen cómo se construye y se habita la arquitectura. El estudio enfatiza el aprendizaje a partir de prácticas constructivas sin autoría, vernáculas e informales como un modo de establecer una gramática común para la intervención; asimismo, describen la continuidad entre el interior y el exterior no como una preferencia estilística, sino como una respuesta a la vida local y a las lógicas de ventilación, donde los espacios al aire libre pueden estar tan definidos espacialmente y ser tan centrales programáticamente como los interiores. La colaboración, bajo este esquema, no es un elemento secundario: el estudio destaca el intercambio en obra con los/las artesanos/as y constructores/as como una metodología fundamental, donde los proyectos evolucionan a través de la inteligencia colectiva y una comunicación adaptativa.
La cosmogonía del capitalismo (racial). Imagen cortesía de Dele Adeyemo
Al lanzar una piedra hoy, Eshu mata un pájaro de ayer. Este proverbio yoruba relata una historia tanto de reparación como de ancestralidad al desafiar con alegría las convenciones del espacio-tiempo y acceder a sujetos del pasado mediante acciones del presente. El dicho ofrece un punto de partida poético hacia tradiciones más amplias de África Occidental y hacia la práctica del artista y arquitecto escocés-nigeriano Dele Adeyemo. Reconocido como uno de los ganadores de los Premios ArchDaily 2025 Next Practices, el trabajo de Adeyemo reúne ecología, espiritualidad, danza y territorio, examinando cómo las prácticas culturales encarnadas pueden generar posibilidades espaciales alternativas dentro y en contra de la arquitectura del capitalismo racial.
Nacido en Nigeria y criado en el Reino Unido, Adeyemo ha visitado Lagos durante muchos años. A través de este vínculo, ha desarrollado un amplio cuerpo de investigación sobre prácticas de movimiento colectivo que anteceden al capitalismo y ofrecen inteligencias espaciales distintas y a menudo imaginativas que operan en paralelo a los sistemas dominantes. ArchDaily conversó con Dele sobre sus prácticas artísticas y pedagógicas, y sobre cómo identifica la sofisticación del diseño allí donde los/as arquitectos/as suelen percibir deficiencias.
Abuja fue designada como la capital de Nigeria el 12 de diciembre de 1991. Ubicada en el céntrico Territorio de la Capital Federal (FCT), reemplazó a Lagos, la ciudad costera más poblada, en un proceso de reforma estructural orientado a la integración nacional y a un desarrollo regional más equilibrado. Al igual que ha sucedido con el traslado de otras capitales, la capital de Nigeria se reubicó por razones estratégicas con el fin de transformar a Abuja en el nuevo centro administrativo del país, a menudo denominado "el centro de la unidad". Fue concebida como una ciudad planificada a partir de un plan maestro desarrollado por el consorcio estadounidense International Planning Associates (IPA). Más de tres décadas después, MAG International Links Limited ha desarrollado un nuevo plan maestro titulado "City Walk", diseñado por Benoy como un distrito de usos mixtos que integrará hoteles, oficinas, viviendas, comercios, así como instalaciones culturales, educativas y de salud, junto con una torre de 450 metros de altura y una arena cubierta con capacidad para 13,000 personas en una superficie de 250 hectáreas.
A medida que los países en África emergieron del colonialismo a mediados del siglo XX, muchos expresaron sus identidades independientes a través de la arquitectura. Este proceso continúa varias décadas después, ejemplificado por varios nuevos museos en África Occidental, recientemente completados o en proyecto. Aunque varían en propósito y forma, tienen algunos objetivos comunes: abordar la necesidad de restitución de muchos artefactos tomados durante el colonialismo y que en su mayoría se mantienen en museos europeos; y definir un museo con identidad local en oposición a una importación no contextual.
La arquitectura en el Sur Global a menudo encarna un rico patrimonio cultural y artesanal, incorporando colores vibrantes, patrones intrincados y elementos simbólicos. También aborda los desafíos que enfrentan las economías en desarrollo, como los recursos limitados, la rápida urbanización y la desigualdad social, promoviendo soluciones de diseño inclusivas y orientadas a la comunidad. A medida que las instalaciones y pabellones sirven como plantillas radicales para cuestionar estos ideales arquitectónicos y buscar soluciones innovadoras, presentamos las mejores instalaciones arquitectónicas como parte de nuestro resumen del año. Incluyen exposiciones curadas como la Bienal de Arquitectura de Venecia, así como estructuras de pabellones permanentes en contextos específicos que exploran materiales locales, reutilización de desechos y reinterpretación de narrativas históricas.
Situada a 270 km al norte de Dakar, la capital de Senegal, y cerca de la frontera con Mauritania, se encuentra la Isla de Saint-Louis. Es una destacada ciudad colonial en África Occidental, conocida por su fusión de arquitectura mediterránea con un clima tropical. Saint-Louis fue fundada por la colonia francesa en 1659 como su primer puesto comercial en la costa atlántica de África. Más tarde se convirtió en la capital de África Occidental Francesa (AOF) y Senegal. Sin embargo, perdió este estatus en 1902, lo que llevó a su declive económico.
Esta compleja historia ha convertido a Saint-Louis en un punto de encuentro para diferentes capas de arquitectura y urbanismo. La isla muestra una forma urbana de cuadrícula con villas de dos pisos, que es típica del urbanismo colonial francés del siglo XIX. Además, cuenta con patios tropicales, balcones sombreados, casas de estilo art déco de los años 20 y edificios cívicos modernos de principios de los años 30. Sin embargo, debido a su aislamiento económico e infraestructural, esta arquitectura y patrimonio urbano se han degradado continuamente. Por lo tanto, busca nuevas intervenciones para la conservación, restauración y readaptación de la ciudad.
África tropical cuenta con extensos bosques que cubren 3.6 millones de kilómetros cuadrados de tierra en África occidental, oriental y central. Estos bosques proporcionan valiosos recursos madereros que impactan significativamente en sectores como la industria del mueble, el combustible y el papel. Sin embargo, curiosamente, la madera parece estar ausente en la arquitectura contemporánea de los países de esta región. Si bien el gusto arquitectónico juega un papel, las principales razones de esta ausencia se pueden atribuir a la incapacidad de las industrias madereras para cumplir con los requisitos de disponibilidad, asequibilidad, atractivo estético, durabilidad y desempeño climático y estructural de la madera. La industria maderera en África tropical está compuesta principalmente por operaciones informales y de pequeña escala, enfocadas principalmente en el aserrado de troncos en lugar de refinar la madera para fines arquitectónicos o estructurales. A pesar de esto, el gran número de empresas informales en la región presenta una oportunidad para remodelar la industria de la madera y utilizar los recursos forestales locales para construir edificios de madera.
Las culturas de las sociedades africanas están intrínsecamente vinculadas al color. Desde telas hasta ropa, productos, esculturas y arquitectura, diversas sociedades exploran colores ricos y vibrantes que son vivos, expresivos y alegres. A través de diferentes tonalidades, matices, contrastes, motivos y ornamentaciones, los colores son entendidos como un lenguaje no hablado, una paleta para contar historias y un sentido de identidad cultural. Aunque el uso del color en las sociedades africanas puede parecer decorativo en la superficie, es extremadamente simbólico, con un profundo sentido histórico detrás de él. La arquitectura tradicional africana es un ejemplo destacado. Las sociedades étnicas han dotado a sus hogares de color a través de ornamentos y motivos, lo han expresado con patrones religiosos y culturales, lo han empleado en las fachadas para contar historias familiares y han creado laberintos de arquitectura comunal que no solo celebran el color, sino que exploran su significado étnico.
Willow Technologies es una práctica de investigación de materiales y tecnología de construcción que ha sido seleccionada como parte de las Mejores Nuevas Prácticas de ArchDaily 2023. Fundada por la diseñadora y científica arquitectónica ghanesa-filipina Mae-Ling Lokko, opera en el campo de la investigación, desarrollo y difusión de materiales de construcción de base biológica. Trabajar con residuos agrícolas y materiales de base biológica usualmente plantea preguntas técnicas sobre escalabilidad, producción industrial, estandarización, resistencia al fuego y resistencia mecánica. Willow Technologies se sitúa en la exploración de estos datos, pero peculiarmente a través de la lente de las regiones en desarrollo de África Occidental. A través de trabajos exhaustivos con coco, moringa, arroz y otros cultivos autóctonos, la práctica de Lokko ha logrado investigar y catalogar las características de diferentes cultivos, sus posibles productos derivados, técnicas de transformación local, y perspectivas y desafíos de adaptabilidad como materiales de construcción.
En Lagos, una ciudad con un complejo tejido urbano que incluye edificios históricos y vastas interpretaciones de arquitectura contemporánea, se encuentra PatrickWaheed Design Consulting (PWDC). Esta práctica de diseño, liderada por Adeyemo Shokunbi, tiene como objetivo contribuir a un lenguaje arquitectónico nigeriano a través del renacimiento de materiales locales. A través de exploraciones basadas en laterita local, han desarrollado el material como una técnica de acabado moderna, han investigado su potencial como tinte natural, descubierto nuevas formas de emplear sus propiedades térmicas y ahora construyen la perspectiva de investigación de otros materiales locales. Tuve la oportunidad de hablar con el arquitecto Shokunbi, quien discutió las inspiraciones iniciales e investigaciones durante la construcción de dos proyectos de construcción (Mad House y Mezquita de Abijo) en Lagos. Estos proyectos dieron vida a la técnica de acabado de laterita y ahora ayudan a construir el caso de un lenguaje arquitectónico nigeriano.
En el sur de Burkina Faso, compartiendo fronteras con el norte de Ghana, se encuentra Tiébélé, un pequeño pueblo que exhibe patrones fractales de edificios circulares y rectangulares, que albergan a uno de los grupos étnicos más antiguos de África Occidental: la tribu Kassena. Con casas vernáculas que datan del siglo XV, los edificios del pueblo tienen un carácter distintivo gracias a sus paredes pintadas llenas de símbolos. Es una arquitectura de decoración de paredes en la que la comunidad utiliza su envoltura de construcción como lienzo para formas geométricas y símbolos del folklore local, expresando la historia y el patrimonio único de la cultura. Esta arquitectura es el producto de una forma única de colaboración comunal, en la que todos los hombres y mujeres de la comunidad tienen la tarea de contribuir a la construcción y acabado de cualquier casa nueva. Esta práctica sirve como punto de transmisión de la cultura Kassena a través de generaciones.
La 18a Exposición Internacional de Arquitectura, curada por la arquitecta, educadora y novelista ghanesa-escocesa Lesley Lokko, quien también es fundadora y directora del Instituto de Futuros Africanos (AFI) con sede en Accra, Ghana, abrió oficialmente al público el 20 de mayo y ahora se encuentra en exhibición hasta el 26 de noviembre. Titulada "El Laboratorio del Futuro", la Bienal de Arquitectura de Venecia de este año destaca por primera vez al continente africano como una fuerza líder en la configuración del mundo venidero.
La casa es una expresión fundamental de los movimientos arquitectónicos dentro del tejido de una ciudad. Como una de las tipologías más pequeñas, es la tipología más simple para expresar el espíritu de la arquitectura de cualquier época en particular. Las ciudades africanas han negociado continuamente el significado de sus hogares, desde la arquitectura tradicional hasta la arquitectura colonial y la afluencia de la arquitectura moderna poscolonial. La arquitectura vernácula exploró casas con patrones espaciales arraigados en la destreza cultural, envolventes construidas con materiales y técnicas de las poblaciones indígenas, dotadas de motivos tradicionales. Estos contrastaban marcadamente con las casas coloniales que presentaban una variedad de estilos arquitectónicos importados de todo el continente, descuidando sus contextos climáticos y culturales.
Este 2022, el ganador del Premio Pritzker de Arquitectura es Diébédo Francis Kéré, conocido como Francis Kéré. Arquitecto, educador, activista social nacido en Burkina Faso, fue ganador del Premio Aga Khan de Arquitectura 2004 y diseñador del Pabellón Serpentine 2017. Reconocido por "empoderar y transformar comunidades a través del proceso de la arquitectura", Kéré, el primer arquitecto negro en obtener este premio, trabaja principalmente en áreas cargadas de limitaciones y adversidades, utilizando materiales locales y construyendo instalaciones contemporáneas cuyo valor excede su estructura, sirviendo y estabilizando el futuro de comunidades enteras.
“A través de edificios que demuestran belleza, modestia, audacia e invención, y por la integridad de su arquitectura y gesto, Kéré defiende con gracia la misión de este Premio”, explica el comunicado oficial del Premio Pritzker de Arquitectura. Anunciado hoy por Tom Pritzker, presidente de The Hyatt Foundation, Francis Kéré es el ganador número 51 del premio fundado en 1979, sucediendo a Anne Lacaton y Jean-Philippe Vassal.
Hace unos meses, en julio de 2021, el mercado de Kariakoo de 47 años de antiguedad se incendió en Dar es Salaam. Diseñado por el arquitecto tanzano Beda Amuli, el mercado es un hito central, una parte clave del centro comercial de Dar es Salaam. Las primeras imágenes de un nuevo mercado de Kariakoo muestran una estructura más alta, con seis pisos en comparación con los tres del diseño de Amuli. Las conversaciones en las redes sociales han abundado sobre el nuevo diseño, y sobre si una tipología de “torre” es realmente la opción apropiada considerando la naturaleza impopular de otros mercados similares de “torre” en Dar es Salaam.
Cada año, en la calurosa y seca ciudad de Djenné, en el centro de Malí, tiene lugar algo especial: la Fête de Crépissage. Este día, que se traduce en el "Festival del yeso", es una jornada en la que toda la comunidad de Djenné colabora para reforzar los muros de barro de la Gran Mezquita de Djenné, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y uno de los hitos arquitectónicos más característicos del continente africano.