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Arquitectos: LUO studio
- Área: 73 m²
- Año: 2025





Las noticias de esta semana se centraron, en su mayor parte, en fenómenos de gran escala espacial y social. En América Latina, continúan las labores de rescate tras el terremoto de magnitud 7.4 en Colombia, mientras la disciplina prepara esfuerzos de asistencia y reconstrucción. La UNESCO conmemoró dos días internacionales dedicados a los pueblos indígenas del mundo y a la juventud. En el primero, destacamos reflexiones, estudios de caso y entrevistas sobre el conocimiento constructivo ancestral, mientras que en el segundo llamamos la atención sobre cómo la arquitectura puede responder a las aspiraciones de las nuevas generaciones. De cara al futuro, destacamos tres proyectos en Vlorë, Chicago y Qiddiya City: dos torres diseñadas por OODA y SOM, y un centro de tenis cubierto de vegetación presentado por Populous.


El título de Capital Mundial de la Arquitectura UNESCO-UIA es una distinción creada conjuntamente por la UNESCO y la Unión Internacional de Arquitectos (UIA). El 5 de agosto de 2026, Beijing fue nombrada Capital Mundial de la Arquitectura para 2029, un título que se otorga cada tres años a la ciudad que alberga un programa anual de actividades centradas en la arquitectura, coincidiendo con el Congreso Mundial de Arquitectos/as de la UIA. La designación se realizó por recomendación del Comité Conjunto para la Capital Mundial de la Arquitectura, presidido por el arquitecto Dominique Perrault. Esta elección se produce tras la reciente clausura del Congreso Mundial de Arquitectos/as de la UIA 2026 en Barcelona, la actual Capital Mundial de la Arquitectura, y se basa en la experiencia de Río de Janeiro y Copenhague.


La arquitectura contemporánea ha aprendido a celebrar la materia viva. Paneles de micelio, sistemas de algas, muros vivos; hoy en día se da la bienvenida a la vida en los edificios, presentándola como innovación. Sin embargo, la misma disciplina que celebra estos organismos trata al moho como contaminación. Ambos procesos son biológicos. Ambos responden a la humedad, la temperatura y las condiciones de los materiales. La diferencia no es científica, sino que radica en qué formas de vida está dispuesta a aceptar la arquitectura y cuáles prefiere eliminar.
El moho no se limita a edificios abandonados o a interiores con un mantenimiento deficiente. Aparece en hogares, escuelas, oficinas, estructuras históricas y obras nuevas, en diversos climas y contextos. Esto hace que resulte difícil ignorarlo como un problema menor o aislado. Si el moho regresa constantemente, ¿qué nos está diciendo sobre los entornos que crean los edificios?


Durante siglos, la arquitectura se ha definido por una permanencia inmutable. Se asume que un edificio es fijo, con sus muros y cimientos inmóviles en el espacio. Sin embargo, un número creciente de arquitectos/as desafía hoy esta premisa al incorporar el movimiento en la propia materialidad y en las estructuras tectónicas de las edificaciones.
Cuando las cubiertas se articulan, los muros se deslizan y estructuras enteras responden a sus ocupantes, ocurre algo extraordinario: los espacios arquitectónicos se convierten en un componente activo de los rituales cotidianos. Estos momentos de apertura, cierre, desplazamiento y transformación espacial arraigan a los edificios en el momento presente y exigen un compromiso activo de los/as usuarios/as. Así, la arquitectura deja de ser un objeto o un monumento para convertirse en una coreografía de participación.

