La reutilización adaptativa se ha convertido en un término de moda en la industria de la arquitectura. Presentada como una solución sostenible y económica al deterioro urbano, esta práctica ha sido adoptada por ciudades que enfrentan las presiones del cambio climático, las limitaciones inmobiliarias y la preservación cultural. Se contrata cada vez más a los/las arquitectos/as para rehabilitar lo antiguo en lugar de construir de nuevo. Dentro de este discurso, crece la inquietud sobre quién tiene la posibilidad de reutilizar y cómo.
Las casas patio encarnan una de las tipologías arquitectónicas más perdurables, sintetizando la dualidad entre apertura y aislamiento a la vez que fomentan una profunda conexión con la naturaleza. Si bien en el sector inmobiliario estadounidense contemporáneo el término también se utiliza para describir viviendas de una sola planta y bajo mantenimiento en lotes pequeños, su significado arquitectónico clásico se refiere a un diseño introvertido organizado en torno a un patio central privado. Es esta forma tradicional, objeto de este artículo, la que remonta sus orígenes miles de años atrás. Las casas patio surgieron de manera independiente en diversas regiones, respondiendo de forma universal a necesidades humanas fundamentales: privacidad, adaptabilidad climática y coherencia espacial. A pesar de sus diversas expresiones geográficas y culturales, los principios básicos de introversión, apertura controlada y sensibilidad ambiental se mantienen notablemente constantes a lo largo de la evolución de esta tipología.
El 21 de noviembre de 2025 se llevó a cabo la jornada de clausura de la trigésima edición de la Conferencia de las Partes (COP), el encuentro anual de los Estados miembros de las Naciones Unidas para negociar acuerdos climáticos internacionales y evaluar el progreso global en la reducción de emisiones. Este año, el evento se celebró en Belém, Brasil, una ciudad portuaria de menos de 1,5 millones de habitantes, ampliamente conocida como la puerta de entrada a la región del bajo Amazonas brasileño. Convocadas por primera vez en 1992, las Conferencias de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (o COP) constituyen un foro multilateral de toma de decisiones sobre el cambio climático en el que participan 198 "Partes" (197 países —prácticamente la totalidad de ellos, según la definición de país— y la Unión Europea). Su propósito es evaluar los esfuerzos globales orientados a alcanzar el objetivo central del Acuerdo de París: limitar el calentamiento global lo más cerca posible a 1,5 °C por encima de los niveles preindustriales. El evento reúne a líderes y representantes de las delegaciones de los Estados miembros, referentes empresariales, jóvenes, científicos y científicas del clima, pueblos indígenas y miembros de la sociedad civil en torno a temáticas fundamentales para alcanzar dicha meta climática. Este año, la COP30 estuvo marcada por fuertes críticas debido a sus vínculos con la industria de los combustibles fósiles, señalamientos sobre la fragilidad y falta de consistencia de los acuerdos, y la dificultad para transformar el financiamiento climático "de una promesa a un salvavidas".
Laurent Troost es un arquitecto belga con una rica trayectoria en proyectos realizados en los Países Bajos, España y Dubái, que decidió mudarse a Brasil en 2008, estableciéndose en la ciudad de Manaos. En esta región repleta de desafíos e inspiraciones, Troost desarrolló una práctica arquitectónica única al unir sus experiencias en el diseño de edificios de lujo en el extranjero con edificaciones en el corazón de la Amazonia. Su trabajo ha ganado reconocimiento internacional y ha sido galardonado con múltiples premios. El 4 de septiembre estuvo en Florianópolis para dar una conferencia en el NCD Summit, donde pudimos conversar sobre su obra y sus opiniones acerca de la arquitectura y la sustentabilidad.
Enfocada en el desarrollo de proyectos de arquitectura en favelas y periferias, la labor del Coletivo LEVANTE ha demostrado una gran sensibilidad hacia las características y particularidades de estos contextos. Según el grupo, "el reconocimiento de lo que ya existe y que está dotado de valores vividos y conquistados por los habitantes de las favelas —paisaje, construcciones, identidades y relaciones—" es lo que buscan como materia prima de los proyectos, un enfoque que puede reconocerse en obras como el Centro Cultural Lá da Favelinha y la Casa no Pomar do Cafezal, ganadora del Premio Building of the Year 2023 de ArchDaily.
El concepto de arquitectura inclusiva ha cobrado relevancia a medida que el entorno construido evoluciona para reflejar y abordar las diversas necesidades de la humanidad. Este enfoque prioriza la empatía, la accesibilidad y la equidad, con el objetivo de crear espacios que resuenen en personas de diversos perfiles demográficos, capacidades y contextos culturales. Más que limitarse a cumplir con las normas de accesibilidad o incorporar elementos de diseño universal, representa un cambio de paradigma que humaniza la arquitectura y la alinea con valores sociales fundamentales. Desde esta perspectiva, la arquitectura inclusiva fomenta conexiones, acoge la diversidad y garantiza que los espacios físicos contribuyan al bienestar colectivo.
Este artículo explora cuatro temas interrelacionados —empatía, arquitectura inclusiva, equidad espacial y accesibilidad— a través de una selección de artículos publicados en 2024. En conjunto, estos ejes temáticos revelan cómo la arquitectura puede responder a los desafíos y aspiraciones de la sociedad, ilustrando su potencial como un catalizador para el cambio social. Desde el diseño enfocado en la conexión emocional hasta el abordaje de las desigualdades espaciales, las lecciones de 2024 enfatizan la responsabilidad de los/las arquitectos/as de crear espacios que trasciendan la funcionalidad, promuevan la inclusión en todas las escalas y fomenten entornos donde todas las personas se sientan visibilizadas, valoradas y empoderadas.
La identidad de una región está profundamente vinculada a sus espacios comunitarios. Estos espacios —ya sean parques, plazas públicas o centros comunitarios— reflejan la cultura, la historia y los valores de sus usuarios y usuarias. No solo preservan la identidad regional, sino que moldean activamente la manera en que las comunidades interactúan con su entorno, fomentando una relación dinámica entre el lugar y las personas. Los espacios comunitarios van más allá de ser ubicaciones físicas; constituyen núcleos sociales vitales que promueven la participación, la expresión cultural y el sentido de pertenencia. Estos entornos simbolizan una identidad y un propósito compartidos.
https://www.archdaily.cl/es/1139338/construir-comunidades-mas-fuertes-el-papel-de-la-identidad-regional-en-7-proyectos-de-usos-multiplesHadir Al Koshta