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Arquitectos: Estudio Bulla, IR arquitectura, Pieza
- Año: 2024


Ante el constante incremento del valor del suelo en los centros urbanos, existe una tendencia creciente a trasladar los espacios públicos desde el nivel de calle hacia ubicaciones elevadas, como azoteas o podios entre edificios. Desde la perspectiva del desarrollo inmobiliario, maximizar la superficie útil se ha vuelto crucial a medida que los entornos urbanos se expanden. Las plantas bajas son sumamente cotizadas para el uso comercial debido a su ubicación estratégica, la cual atrae flujo peatonal y clientes potenciales, impulsando el desarrollo y la economía de las ciudades.
Esta consideración financiera, que a menudo guía la actividad constructiva y las directrices en los centros urbanos, contradice los principios de diseño defendidos durante la era moderna en favor de un mejor espacio público al aire libre, tales como el concepto de "liberar la planta baja". Profesionales de la arquitectura de la época, como Le Corbusier, impulsaron esta idea a través de proyectos como la Villa Savoye y la Unité d'Habitation. Estos diseños modernos proyectaban un futuro en el que los edificios se elevaban sobre pilotis para devolver a las personas usuarias espacios exteriores abiertos, accesibles y a nivel de calle. No obstante, por las razones antes mencionadas, muchos proyectos contemporáneos buscan, en cambio, replicar la función de las plazas públicas dentro de la propia estructura del edificio.






Más allá de la amplia variedad de particularidades paisajísticas, ambientales, económicas, sociales y culturales que distinguen a cada región de América Latina, la renovación de los espacios interiores que componen la vida doméstica presenta, por lo general, un enfoque centrado en alcanzar la mayor integración de los ambientes posible junto al aporte de flexibilidad, amplitud y mejores condiciones de ventilación e iluminación natural. Buscando revalorizar aquellos espacios en desuso y/o darles una segunda vida, las reformas se plantean transformar los modos de habitar mediante estrategias capaces de envolver la restauración de materiales, la preservación de estructuras, el mantenimiento de instalaciones y demás.



La ciudad de Buenos Aires es extensa en su superficie y posee un entramado urbano heterogéneo y variable en escalas. Gran parte de los barrios residenciales están conformados por un tejido de usos mixtos, donde las construcciones predominantes de hace varias décadas son la llamada "casa chorizo" y las viviendas de propiedad horizontal, comúnmente denominadas PH. Resulta interesante revisar cómo, a través de los años, estas construcciones han sido modificadas debido a los cambios en las normativas de edificación, que permitieron la creación de nuevas tipologías, respondiendo mayormente a nuevas formas de habitar dentro de la ciudad. La renovación de estas construcciones, muchas de ellas destinadas al uso residencial, también ha sido una respuesta consciente para evitar la sobreedificación en una ciudad ya densamente poblada. Si bien este tipo de proyectos son una práctica recurrente en Buenos Aires desde hace varios años, muchos jóvenes arquitectos de nuevas generaciones adoptan estos desafíos, generando así una tendencia que parece no tener fin y donde encontramos nuevas soluciones en cada remodelación.


