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Arquitectos: Atelier About Architecture
- Área: 1200 m²
- Año: 2017



El movimiento del campo a la mesa representa un cambio profundo en cómo se cultivan, distribuyen y consumen los alimentos. Con raíces en la sostenibilidad y el apoyo a las economías locales, prioriza los ingredientes frescos de origen local y fomenta relaciones directas entre productores/as y consumidores/as. Aunque el concepto se centra en la comida, los espacios donde ocurren estas conexiones son igualmente importantes para definir la experiencia, lo que destaca el papel fundamental de la arquitectura.

Los proyectos de infraestructura a gran escala suelen tener como objetivo conectar ubicaciones distantes dentro de las áreas urbanas, facilitando un transporte, una logística y actividades comerciales más rápidos a lo largo de sus rutas. Sin embargo, aunque estos proyectos vinculan destinos lejanos, su imponente presencia física puede afectar significativamente a las comunidades locales. Esto puede provocar la desconexión y fragmentación de barrios que antes estaban integrados, la alteración de los espacios públicos y, en general, experiencias negativas al aire libre debido al ruido, la contaminación y la falta de atención y mantenimiento de estas infraestructuras.
No obstante, diversos proyectos exitosos del entorno construido han logrado reintegrar infraestructuras conflictivas a la comunidad mediante un diseño reflexivo de los espacios al aire libre; la Coulée verte René-Dumont de París es uno de los primeros ejemplos y el High Line de Nueva York, uno de los más destacados. El High Line demuestra cómo los proyectos al aire libre bien concebidos pueden mitigar la alienación causada por las grandes infraestructuras, fomentar la reconexión comunitaria, funcionar como centros culturales y económicos e incluso impulsar la revitalización económica, como ocurrió en Hudson Yards.









Si bien no dependen enteramente la una de la otra, la relación entre la arquitectura y el bienestar mental es un tema de suma importancia, ya que los/las diseñadores/as y arquitectos/as pueden contribuir a crear entornos más agradables para todas las personas. Desde estrategias para mejorar la salud mental en espacios de trabajo compartidos hasta las formas en que la arquitectura puede contribuir a prevenir el deterioro cognitivo, comprender el impacto potencial de las neurociencias ambientales y su aplicación en la arquitectura constituye una competencia esencial para nuestra profesión.

