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Arquitectos: Contacto Atlântico
- Área: 10110 m²
- Año: 2023



Una fábrica de conservas revitalizada en una ciudad costera portuguesa, un parque conmemorativo en Etiopía, una casa en un pequeño pueblo brasileño, un pabellón de madera que evoca el patrimonio de Baréin y otros 11 proyectos visionarios conforman las obras ganadoras de los Premios ArchDaily Building of the Year 2026. Seleccionados tras tres semanas de votación pública, los ganadores representan el panorama arquitectónico actual, reflejando una diversidad de enfoques, materialidades y estéticas, al tiempo que muestran hilos conductores comunes entre distintas culturas.
En su 17ª edición, los Premios Building of the Year de este año recibieron más de 120,000 votos de más de 100 países, lo que marca un año récord para el premio de arquitectura impulsado por la comunidad más grande del mundo. Los proyectos ganadores representan a 14 países, culturas y perspectivas diferentes, provenientes de Alemania, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Corea del Sur, Dinamarca, Estados Unidos, Etiopía, India, Indonesia, Japón, Portugal y Vietnam.

Los sitios patrimoniales constituyen complejos archivos espaciales en los que convergen la arquitectura, la historia y la memoria colectiva. Abarcan un amplio espectro de contextos: desde restos arqueológicos, paisajes urbanos antiguos e históricos y paisajes declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, hasta estructuras cívicas de principios de la era moderna e infraestructuras industriales. Sin embargo, estos entornos se enfrentan a diversos desafíos: el cambio climático, la transformación urbana, los desastres, las cambiantes necesidades sociales y la erosión gradual de su tejido material. Los proyectos de revitalización y restauración responden a estas condiciones al posicionar la práctica arquitectónica y espacial como un mediador activo entre la preservación y las topologías contemporáneas.
En la práctica actual, la conservación se entiende como un proceso creativo de adaptación y reinterpretación que beneficia tanto a las comunidades como a sus habitantes. Al mismo tiempo, la arquitectura monumental sigue definiendo la identidad y el paisaje de un lugar para un público más amplio y para las generaciones futuras. Quienes ejercen la arquitectura y la planificación tienen el desafío de dialogar con contextos históricos sensibles, al tiempo que introducen nuevos programas, técnicas y experiencias espaciales. De este modo, ejemplifican diversos enfoques de diseño, que abarcan desde intervenciones estructurales precisas, estrategias adaptadas al clima y una meticulosa restauración material, hasta la cuidadosa inserción de nuevos elementos arquitectónicos. De igual importancia es su compromiso con el conocimiento vernáculo y la materialidad, lo que preserva la identidad local y la especificidad cultural de cada sitio.

Tras dos semanas y más de 85.000 nominaciones, ya se conocen los finalistas de los Premios Building of the Year de este año. La selección refleja fielmente a la audiencia de ArchDaily que la eligió: diversa en su geografía, generosa en ideas y precisa en sus intenciones. Con proyectos de 46 países, abarcando una gran variedad de tipologías y escalas, el conjunto ofrece una excelente instantánea del momento arquitectónico actual.
Te invitamos a tomarte un momento, explorar y votar por tus favoritos definitivos. A continuación, encontrarás a los 75 finalistas en sus respectivas categorías. La votación estará abierta hasta el 18 de febrero a las 18:00 EST. Muchas gracias; tu participación es fundamental para hacer de este el premio de arquitectura impulsado por la comunidad más grande del mundo.


En los últimos años, la comida ha asumido un papel renovado dentro de la arquitectura, no solo como un programa o tipología, sino como una práctica espacial compartida. Más allá de los restaurantes o del diseño de comedores, los espacios de alimentación colectiva se entienden cada vez más como entornos donde coinciden la presencia, el ritual y el tiempo, permitiendo que las personas se reúnan, permanezcan y coexistan. En estos escenarios, el comer no ocurre simplemente dentro del espacio, sino que lo configura de manera activa, transformando temporalmente entornos comunes, prestados o improvisados en lugares de intercambio.
Este cambio es visible en una amplia gama de proyectos construidos, instalaciones y espacios comunitarios que utilizan las comidas compartidas como un medio para reunir a las personas. Iniciativas como Fondo Supper Club plantean el acto de cenar como una plataforma social, utilizando la comida para conectar a artistas, diseñadores/as y comunidades locales a través de la conversación y la colaboración. Asimismo, sit.feast, presentado durante la Semana del Diseño de Milán 2024, abordó la mesa como una instalación espacial donde sentarse y comer en conjunto se convirtió en el medio principal para producir espacio de forma colectiva.


El 18 de diciembre se conmemora el Día Internacional del Migrante de las Naciones Unidas, una fecha que busca visibilizar la necesidad de contar con sistemas de migración más seguros, justos e inclusivos. Proclamado el 4 de diciembre de 2000, este día busca reconocer las múltiples dimensiones de la migración más allá de sus aspectos económicos y humanitarios. Según la ONU, cada vez hay más pruebas que demuestran que la migración internacional beneficia tanto a los países de origen como a los de destino. En este sentido, el Día Internacional del Migrante ofrece una oportunidad para destacar el valor de la posibilidad de migrar, así como las contribuciones de millones de personas migrantes en todo el mundo a las ciudades y culturas en las que se integran.
En sintonía con esta perspectiva, el tema de la ONU para 2025, "Mi gran historia: Culturas y desarrollo", enfatiza cómo la movilidad humana impulsa el crecimiento, enriquece a las sociedades y ayuda a las comunidades a conectarse, adaptarse y apoyarse mutuamente. Asimismo, este día reconoce el entorno cada vez más complejo en el que se produce la migración. Conflictos, desastres climáticos y presiones económicas siguen obligando a millones de personas a abandonar sus hogares en busca de seguridad u oportunidades. Desde ambas perspectivas, resulta esencial reconocer el papel de la arquitectura en la construcción de comunidades integradas y multiculturales, así como en la respuesta a las condiciones que, en primer lugar, obligan a las personas a migrar de sus territorios.

El espacio arquitectónico ha estado delimitado durante mucho tiempo por la permanencia: espacios para funciones fijas, fachadas que definen con claridad dónde termina el exterior y comienza el interior. No obstante, la vida contemporánea se define por la superposición y la transición: entre el trabajo y el hogar, el interior y el exterior, la privacidad y la comunidad. Las necesidades espaciales evolucionan continuamente, lo que exige una arquitectura capaz de responder, adaptarse y mantener su relevancia a lo largo del tiempo.
En este contexto, la adaptabilidad ha surgido no solo como una ambición de diseño, sino como una necesidad sostenible. Los edificios que se ajustan a usos cambiantes, climas en evolución o nuevas formas de habitar extienden su vida útil y reducen la necesidad de demoliciones o adecuaciones a gran escala. La flexibilidad se convierte en una medida de resiliencia, lo que permite que las estructuras mantengan su vitalidad a lo largo de las décadas. ¿De qué manera puede, entonces, la arquitectura responder a las formas cambiantes en que habitamos y experimentamos el espacio?



Pocos encargos permiten a los/las arquitectos/as centrarse en usuarios no humanos, y menos aún involucran a caballos. Si bien las mascotas domésticas como perros y gatos son musas habituales, las necesidades particulares de los caballos presentan un desafío único al momento de diseñar caballerizas. Dado que los caballos, quienes son los habitantes principales de las caballerizas, no pueden expresar sus necesidades, el diseño depende de los rigurosos requisitos dictados por sus cuidadores/as, lo que exige un equilibrio entre la optimización de las operaciones humanas y el máximo confort y seguridad del animal. Quienes diseñan suelen abordar esto a través de tres principios fundamentales: confort y bienestar equino, materialidad contextual y eficiencia operativa. Por lo tanto, las distribuciones resultantes se caracterizan por una zonificación rigurosa que separa claramente los programas en espacios residenciales (pesebreras o boxes), de servicio (guardarnés, almacenamiento, lavado, alimentación) y de entrenamiento (pistas, caminadores). Los diseños también atienden al bienestar visual: los caballos son animales sociales, por lo que se posicionan estratégicamente las caballerizas para favorecer las líneas de visión entre los animales y hacia el exterior, empleando a menudo sistemas de celosías o estructuras abiertas. Además, se busca una iluminación difusa mediante el uso de materiales como paneles translúcidos para evitar sombras marcadas que puedan inducir estrés en las pistas. Asimismo, las rutas de circulación se diseñan para garantizar un movimiento seguro y eficiente tanto de las personas como de los animales.

La producción de vino ha estado ligada desde hace mucho tiempo al territorio, el clima y la cultura. En las últimas décadas, además, la arquitectura se ha convertido en un componente central de esta relación. Las bodegas ya no se entienden únicamente como instalaciones funcionales para la fermentación, el almacenamiento y la distribución, sino también como espacios donde confluyen el paisaje, la materialidad y la experiencia de los/las visitantes. Desde cavas subterráneas ocultas bajo los campos hasta hitos escultóricos que se alzan en entornos rurales, estos edificios moldean la identidad de las regiones vitivinícolas, al tiempo que ofrecen a los/las visitantes un encuentro minuciosamente coreografiado con el proceso de producción.
En la intersección de la agricultura, el turismo y la cultura, las bodegas ofrecen a los/las arquitectos/as oportunidades únicas para fusionar las exigencias técnicas con una narrativa espacial. Estos proyectos deben responder a las condiciones ambientales, controlar la temperatura y la humedad con precisión e integrarse con ecosistemas delicados, ofreciendo asimismo espacios para la degustación, el encuentro y la celebración. Como consecuencia, esta tipología ha dado origen a una amplia diversidad de soluciones arquitectónicas: mientras algunas se arraigan en la tradición y el oficio local, otras exploran tecnologías avanzadas y formas contemporáneas.
