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Arquitectos: Marcela Carranza Arquitectura
- Área: 268 m²
- Año: 2023


En climas templados y fríos, la arquitectura suele comenzar con un gesto defensivo. La envolvente del edificio es un límite sellado diseñado para resistir el entorno exterior mediante aislamiento, barreras de vapor y control mecánico. En países fríos como Canadá, donde las temperaturas invernales pueden caer muy por debajo del punto de congelación, la hermeticidad no es un lujo. En este contexto, las edificaciones deben resistir por completo el entorno exterior para mantener el confort en su interior. Sin embargo, en Centroamérica, una región que se extiende desde Belice hasta Panamá, la lógica arquitectónica cambia de la exclusión a la negociación. En esta región, la envolvente no funciona como una muralla defensiva, sino como un filtro especializado.

El año pasado marcó un periodo de introspección para la arquitectura. A medida que avanzaba 2025, la disciplina, confrontada con las cambiantes realidades sociales y ambientales, entró en un punto de inflexión más amplio sobre cómo entiende su papel y cómo interactúan las personas usuarias con ella. A lo largo del año, las exposiciones alejaron su enfoque de los edificios como objetos aislados hacia una comprensión más profunda de las relaciones entre la ecología, la equidad, la vida cotidiana y los imaginarios colectivos. En distintas instituciones y ciudades, estas muestras funcionaron menos como escaparates y más como plataformas discursivas: espacios donde la arquitectura no solo se presentó, sino que también se imaginó, cuestionó y redefinió de manera colectiva.
Si bien las exposiciones han funcionado desde hace mucho tiempo como espacios de discurso, política y comunidad, este papel se hizo más evidente en 2025. Como señaló Carlo Ratti en una entrevista con ArchDaily durante la preapertura de la Bienal de Arquitectura de Venecia 2025, las exposiciones hoy pueden "hibridar la forma en que las personas se unen", una ambición que resonó en distintas ciudades e instituciones a medida que estas muestras se transformaban en espacios de debate, experimentación y reflexión colectiva. Las exposiciones son lugares de encuentro para profesionales de la arquitectura y el diseño, donde las conversaciones se desarrollan abiertamente con el público y donde las ideas surgen a través de intercambios espontáneos entre transeúntes. Se convirtieron así en espacios donde el discurso arquitectónico trascendió los círculos profesionales, abriendo el diálogo a públicos más amplios mediante encuentros cotidianos, experiencias compartidas e intercambios informales.


Costa Rica es un país pequeño en Centroamérica, reconocido internacionalmente por su turismo, biodiversidad y clima tropical. En este contexto, si bien las estrategias de diseño tropical para el diseño hotelero suelen ser las más estudiadas, los proyectos de cabañas residenciales pueden representar una aproximación más quirúrgica para comprender el paisaje. Con frecuencia ubicadas en zonas remotas de bosque o selva, estas cabañas —más allá de las estrategias habituales de diseño tropical— deben priorizar la durabilidad a largo plazo y los bajos costos de mantenimiento, sobre todo en regiones donde el acceso para reparaciones resulta logísticamente complejo. Esto exige una filosofía de diseño que privilegie la resiliencia tanto estructural como climática.
Construir en este contexto exige respuestas de diseño precisas frente a dos factores de estrés ambiental principales: las precipitaciones extremas y la alta humedad. El clima tropical de Costa Rica, aunque varía según la altitud, registra por lo general una precipitación media mensual superior a los 150 mm en muchas de sus regiones. Esta carga constante de agua puede generar un efecto de "bulbo húmedo", donde el aire estancado y saturado acelera el deterioro de los materiales en el interior y provoca incomodidad fisiológica en sus habitantes. Para diseñar de manera eficaz bajo estas condiciones, la arquitectura contemporánea de cabañas emplea una triple estrategia: mínima invasión del terreno, creación de gradientes térmicos y mitigación climática pasiva.

En las regiones costeras y selváticas de Costa Rica, la alta humedad y la intensa radiación solar imponen una estrategia arquitectónica centrada en la permeabilidad más que en el cerramiento. A diferencia de las envolventes herméticas que requieren los climas fríos para conservar el calor, la arquitectura costarricense utiliza la envolvente del edificio como un filtro climático para maximizar el intercambio de aire. El principal mecanismo para gestionar estos gradientes térmicos parece ser el voladizo sobredimensionado de la cubierta. Al extender el plano de la cubierta considerablemente más allá de la planta, se genera una barrera permanente de sombra profunda que reduce la ganancia solar y disminuye la temperatura ambiente antes de que el aire ingrese a la estructura. Esta estrategia, combinada con muros permeables o inexistentes, permite un flujo de aire constante, un requisito técnico fundamental para el control de la humedad y la prevención del deterioro de los materiales por moho y descomposición.

En toda Sudamérica, el confort ambiental se entiende no como una condición interior, sino como una cualidad que se modela a través del espacio. En regiones marcadas por el calor, la humedad, la intensa radiación solar y las variaciones estacionales, la arquitectura ha recurrido históricamente a decisiones espaciales para moderar el clima y dar soporte a la vida cotidiana. El confort surge de la manera en que los interiores se abren, se sombrean, se ventilan y se habitan a lo largo del tiempo.
En lugar de aislar los espacios interiores de su entorno, numerosos proyectos contemporáneos en toda la región cultivan el confort a través de la profundidad, la porosidad y las zonas intermedias. La luz se filtra en vez de maximizarse, el aire se canaliza mediante aberturas alineadas y vacíos, y los umbrales se transforman en espacios activos de uso y no en meros bordes residuales. Estas estrategias no buscan un control ambiental uniforme, sino que producen interiores que permanecen templados, adaptables y estrechamente sintonizados con las condiciones climáticas cambiantes. En este contexto, el confort ambiental se vuelve inseparable de la experiencia espacial.

La Bienal de Arquitectura Latinoamericana 2025 (BAL 2025) abre este 23 de septiembre en Pamplona con una programación que combina conferencias, exposiciones y encuentros en torno a la arquitectura emergente de la región.

Comprender el gradiente de temperatura en un edificio es esencial en climas fríos o templados, donde se utilizan cerramientos herméticos y aislamiento continuo para prevenir la pérdida de calor. Sin embargo, este enfoque no es adecuado para áreas tropicales como América Central, donde el clima se caracteriza por una alternancia constante entre temporadas húmedas y secas en lugar de cuatro distintas. Factores como la proximidad al mar, la elevación y la topografía local influyen en los microclimas a lo largo de distancias cortas, pero la alta humedad sigue siendo un desafío común. Las paredes selladas, herméticas y sin ventilación pueden convertirse rápidamente en criaderos de moho, lo que hace que las estrategias térmicas convencionales sean problemáticas. En respuesta, los diseñadores locales han desarrollado enfoques alternativos que abrazan, en lugar de resistir, el entorno exterior, permitiendo el flujo de aire y la evaporación para gestionar el confort interior.


Cada año, el equipo de curaduría de proyectos y obras construidas de ArchDaily en Español selecciona lo mejor de la arquitectura regional. El objetivo no es solo compartirlo con nuestra audiencia, sino también destacar y promover las buenas prácticas dentro de la arquitectura contemporánea. Este trabajo detallado busca identificar proyectos que sobresalgan no solo por su diseño, sino también por su impacto positivo en el entorno, el uso innovador de materiales y técnicas, y su capacidad para responder a las necesidades actuales.

La Bienal de Arquitectura Latinoamericana (BAL), un evento que ha adquirido significativa relevancia en la escena arquitectónica contemporánea, celebrará el próximo año su novena edición. Este encuentro reúne en Pamplona, España, a estudios de arquitectura latinoamericanos emergentes, con el objetivo de compartir y difundir su trabajo, fomentando el diálogo y el debate sobre el estado actual de la disciplina, además de actuar como un puente entre el continente latinoamericano y el contexto español. En esta edición, Costa Rica será el país invitado, acompañado por Honduras, El Salvador, Panamá, Guatemala y Nicaragua. Como parte de esta invitación, se incluirá una exposición y seminarios específicos dedicados a analizar la situación de la arquitectura en estos países.
