
Este artículo fue publicado originalmente en Common Edge.
¿Puede una obra de infraestructura matar literalmente a una ciudad? Esta es la pregunta que el escritor Jim Krueger plantea en su reciente pódcast, The Road That Killed a City. El lugar en cuestión es la actual ciudad de residencia de Krueger: Hartford, Connecticut, junto a la cual creció en el arbolado suburbio de West Hartford. Krueger ha vivido en ambas localidades, lo que ayuda a equilibrar la sorprendente historia que devela sobre cómo la capital de Connecticut fue atravesada de lado a lado por una autopista (en realidad, dos: la I-84, de este a oeste, y la I-91, de norte a sur, que convergen en Hartford en una especie de zona cero de autopistas arteriales). Conversé con Krueger sobre lo que motivó el pódcast, parte de lo que descubrió acerca de la historia de esta desafortunada "mejora" urbana y el legado de una vía que sigue obstaculizando el renacimiento de Hartford; una herencia que comparten muchas ciudades en toda Norteamérica.

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