
En el diseño de interiores –y en muchas otras disciplinas del diseño– es mucho más fácil ser insostenible. Comprar o desarrollar soluciones personalizadas para un espacio suele requerir menos tiempo e investigación que adquirir materiales de segunda mano y preocuparse por el flujo de residuos y la economía circular.
Sin embargo, la industria de la construcción y la decoración ya no puede darse el lujo de ignorar los impactos ambientales causados por sus actividades.
Según un informe del CNN Climate Change Forum, los tres principales emisores de CO2 provienen de las ciudades, sus automóviles y sus edificios: la gasolina que quemamos para el transporte, las actividades industriales para la construcción de edificaciones (como las fábricas de cemento) y las termoeléctricas que generan energía para nuestros hogares.




