La oficina de arquitectura danesa AART ha ganado el concurso internacional para Rigets Skatkammer (El Tesoro Real), una nueva extensión subterránea de 1.300 metros cuadrados para el museo del Castillo de Rosenborg en Copenhague. Desarrollada en colaboración con VEGA Landskab, Fogh & Følner y Artelia, la propuesta ubica aproximadamente 600 metros cuadrados de nuevo espacio de exhibición bajo el foso histórico, al tiempo que restablece parcialmente el agua que rodea el castillo renacentista de Cristián IV. El proyecto tiene como objetivo proporcionar nuevas instalaciones para visitantes y espacios de exhibición para la Colección Real Danesa, que incluye las Joyas de la Corona Danesa y colecciones de trajes históricos, y que actualmente atrae a más de 500.000 visitantes al año.
Toda crisis de vivienda se convierte tarde o temprano en una cuestión de suelo, y toda cuestión de suelo termina siendo una cuestión de valores. La costa oeste de los Estados Unidos ha llegado a ese punto. A medida que las ciudades, desde Los Ángeles hasta Seattle, buscan terrenos para construir la vivienda asequible que prometen desde hace años, no dejan de toparse con la misma respuesta: el parque o el cinturón verde. Lo que parece una decisión de zonificación es, en realidad, un referéndum sobre qué forma de bienestar está dispuesta a sacrificar una ciudad en favor de otra.
Una semana de noticias de arquitectura ha destacado las crecientes conexiones entre el cambio ambiental, los sistemas públicos y la evolución del ejercicio de la arquitectura. Los fenómenos climáticos extremos en diversas regiones han puesto el foco en la vulnerabilidad de los asentamientos, las infraestructuras y las redes territoriales, mientras que los nuevos enfoques habitacionales demuestran cómo los cambios en la gestión, la construcción y la gobernanza pueden influir en los resultados arquitectónicos. Por su parte, el reconocimiento a profesionales de trayectoria consolidada evidencia el impacto duradero de las ideas de diseño a través de las generaciones, en un momento en que la disciplina continúa abordando desafíos de resiliencia, cambio sistémico y las condiciones más amplias que dan forma al entorno construido.
El rápido crecimiento urbano de México en las últimas décadas ha dejado a muchas ciudades lidiando con barrios fragmentados, altos índices de delincuencia y una grave escasez de espacios públicos de calidad. En muchas zonas urbanas de bajos ingresos, el desarrollo informal se produjo junto a infraestructuras expuestas como canales de drenaje, líneas de ferrocarril y barrancas pronunciadas, dividiendo a las comunidades y creando zonas vacías y peligrosas. Para hacer frente a esta segregación espacial y a la falta de equipamiento cívico, organismos públicos y profesionales de la arquitectura en todo México están interviniendo estas zonas de amortiguamiento abandonadas para construir parques públicos. Al transformar antiguas barreras físicas en corredores peatonales accesibles, estos proyectos vuelven a unir vecindarios separados, restablecen líneas de visión seguras y ofrecen espacios para el encuentro comunitario y la recreación diaria.