En la mayoría de los proyectos arquitectónicos, la circulación vertical se concibe como un elemento meramente funcional, oculto tras puertas cortafuego o en el núcleo de un ascensor. No obstante, en ocasiones los/las arquitectos/as recurren a las espirales para resolver los cambios de nivel del terreno. Con la escala adecuada, estos elementos permiten una expresión formal más artística que cumple un doble propósito, utilitario y estético, sin depender de elevadores mecánicos ni de cajas de escaleras. Los sistemas estructurales, como las cerchas de acero en voladizo y las losas de concreto armado, permiten que estos elementos helicoidales se proyecten hacia el exterior como marquesinas de acceso protegidas o que se envuelvan alrededor de atrios centrales abiertos. Desde el punto de vista funcional, estos recorridos de circulación pueden manifestarse de diversas maneras: como escaleras, al estilo del Palacio de Itamaraty en Brasilia, o bien como rampas, las cuales ofrecen la posibilidad de reducir las barreras de movilidad para los/las visitantes. En ambos casos, la espiral logra generar transiciones fluidas entre los distintos niveles y, al mismo tiempo, mantener una línea de visión despejada en todo el programa.
Las superficies continuas y las juntas mínimas se han convalidado como un sello distintivo de la arquitectura contemporánea, valoradas por las líneas limpias y la uniformidad que aportan a la envolvente de un edificio. Sin embargo, en la ingeniería de fachadas, esta búsqueda rara vez se limita a una cuestión de apariencia. Independientemente del material utilizado, el aumento de las dimensiones de los paneles puede influir en la durabilidad, la reciclabilidad del material, el comportamiento frente a factores externos y otros aspectos clave como la resistencia al impacto y el mantenimiento a largo plazo. Al combinar la facilidad de instalación y la eficiencia en el transporte con la flexibilidad de diseño, los sistemas de fachada monomaterial utilizan paneles de gran formato al tiempo que resuelven retos prácticos relacionados con la planeidad, el movimiento térmico y el soporte estructural. No obstante, ¿qué otras consideraciones materiales detrás de los paneles de gran formato pueden marcar la diferencia hoy en día en la construcción de la envolvente de los edificios?
La novena edición de la Trienal de Arquitectura de Oslo se desarrolla en un entorno que ya encarna muchas de las preguntas que plantea. La iglesia de Sofienberg, un edificio de ladrillo gótico del siglo XIX que actualmente se está transformando de lugar de culto en centro cultural, sirve como sede principal de una edición organizada en torno a una pregunta central: "¿Y si la naturaleza va primero?" Del 17 de septiembre al 1 de octubre de 2026, diversos seminarios, debates, talleres y exposiciones analizarán qué podría significar este cambio de prioridades para la arquitectura, desde la forma en que se utilizan los recursos hasta cómo los edificios se relacionan con los ecosistemas que los rodean.
A diferencia de los edificios, que están anclados a sus cimientos y responden al clima desde una posición fija, los yates están diseñados para el movimiento y el cambio constantes. Los interiores se balancean con la embarcación, la luz cambia minuto a minuto, la humedad es una condición de diseño permanente y cada kilogramo influye en el rendimiento. Por lo tanto, diseñar para el mar exige que los/las arquitectos/as, arquitectos/as navales, ingenieros/as y diseñadores/as de interiores resuelvan interrogantes que rara vez surgen en tierra: ¿cómo lograr que el espacio mantenga la calma cuando todo a su alrededor está en movimiento?
Tras el fin de semana de apertura de la residencia de Shakira en Madrid, el Parque Macondo abrió sus puertas oficialmente en el recinto Iberdrola Music en Villaverde, Madrid. Diseñado por Bjarke Ingels Group (BIG) en colaboración con Komodo y Vampire, este destino temporal de 185,000 metros cuadrados rodea el recinto diseñado por BIG para los conciertos de Shakira, ampliando el lugar con una serie de espacios públicos y culturales inspirados en el pueblo ficticio de Macondo de la novela Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez. El parque albergará una programación cultural diaria paralela a los conciertos durante la residencia de 12 fechas de la cantante, que continuará hasta el 11 de octubre, antes de que sus estructuras temporales y elementos paisajísticos sean desmontados y retirados del sitio.
El 16 de septiembre de 2026, Google anunció la remodelación del Thompson Center de Chicago como un espacio para el trabajo, la cultura y la comunidad. El James R. Thompson Center es un hito arquitectónico posmoderno diseñado por Helmut Jahn y terminado en 1985. Encargado por el gobernador de Illinois, James R. Thompson, el edificio reinterpreta el clásico capitolio estatal al invertir el concepto tradicional de cúpula y plaza pública. El inmueble, que ocupa una manzana entera en el Loop de Chicago, cuenta con un atrio de vidrio curvo multicolor y una entrada de esquina inclinada y transparente. Polémico desde el primer día, ha sido criticado por su deficiente climatización, los altos costos de mantenimiento y problemas estructurales y de filtraciones. Con el fin de restaurarlo en lugar de demolerlo, la compañía colaboró con Architecture Plus Information (A+I) para diseñar un proyecto que integrará el edificio a la vida urbana del Loop de Chicago.
A pesar de encontrarse entre las formas estructurales más antiguas de la arquitectura, las cúpulas siguen ofreciendo posibilidades para crear grandes espacios sin columnas y trabajar con geometrías circulares o de forma libre, más allá de las tipologías de edificación rectangulares convencionales. Su evolución ha estado estrechamente ligada a los cambios en los materiales, los métodos constructivos y las herramientas de diseño. Hoy en día, las plataformas digitales añaden una nueva dimensión a este proceso, lo que permite explorar en etapas muy tempranas decisiones que tradicionalmente se tomaban en fases más avanzadas del proyecto.
No hay lugar más difícil para construir que la alta montaña, y ninguno donde una edificación se sienta más provisional. Desde los Andes hasta el Himalaya y los Alpes, la construcción a gran altitud reduce la arquitectura a sus transacciones más elementales. La roca se percibe como la permanencia misma; sin embargo, una estructura emplazada cerca del límite de la habitabilidad existe en una constante negociación con casi todo lo que la rodea: con un viento que llega sin obstáculos, con un terreno demasiado empinado y congelado para ser excavado, y con todo lo necesario proviniendo desde muy abajo. Lo que se puede transportar hacia arriba, lo que se puede ensamblar con pocas manos y lo que puede sostenerse por sí mismo son algunas de las variables del problema.
Estas limitaciones han producido una cultura constructiva notablemente consistente a lo largo de cordilleras que, de otro modo, no tendrían relación entre sí. El refugio, la cabaña, el vivac y el observatorio pertenecen a una tipología compartida en la que el resguardo es inseparable de la logística, y donde la ligereza, la prefabricación y la autosuficiencia constituyeron necesidades estructurales mucho antes de convertirse en virtudes.