Licenciada en Arquitectura y Máster en Arquitectura por la Escuela Knowlton del Estado de Ohio. Máster en Desarrollo Inmobiliario por la Universidad de Columbia. Senior Contributor en en ArchDaily. Interesada en el desarrollo estratégico de las ciudades a escala intangible. Reside en Nueva York
El papel de un arquitecto no siempre ha sido el que es hoy. Históricamente, y casi desde sus inicios, fue visto como una "muestra unipersonal", donde el arquitecto era el artista, el escultor y el visionario de una estructura. A medida que la práctica evoluciona, se ha convertido en una profesión mucho más colaborativa y mucho menos individualista por naturaleza, entendiendo continuamente la importancia de considerar perspectivas externas, incluso aquellas que no han recibido formación tradicional en diseño.
El debate sobre cómo planificar las ciudades en las que queremos vivir es una conversación constante. A medida que nuestro mundo experimenta transformaciones que impactan el diseño urbano de formas tanto previsibles como imprevisibles, ciertos principios se mantienen vigentes: las ciudades que dependen menos del transporte privado, que crean vecindarios transitables a pie, que cuentan con una gran cantidad de parques y espacios públicos, y que están diseñadas a una escala más humana, tienden a ser preferidas y mejor recibidas por quienes las habitan. Es aquí donde entra el concepto de Nuevo Urbanismo. Respaldado por estas ideologías, pero con un giro moderno sobre cómo podrían aplicarse a nuestros estilos de vida del siglo XXI, el Nuevo Urbanismo es una estrategia de planificación que ha sido tanto elogiada como criticada desde su implementación.
¿Qué se necesita para construir una ciudad inteligente desde cero? O quizás la verdadera pregunta sea: ¿qué se necesita para construir una ciudad inteligente desde cero y lograr que sea exitosa? Durante más de una década, arquitectos/as y urbanistas trabajaron codo a codo para crear Songdo, un distrito de negocios completamente nuevo que buscaba representar los avances de Corea del Sur en tecnología e infraestructura. Songdo fue alguna vez el modelo de cómo viviríamos en las ciudades del futuro; sin embargo, la realidad de lo que esta urbe inteligente llegó a ser tan rápidamente nos obliga a replantearnos cómo pudo haber fallado la combinación entre tecnología y comunidad.
Quizás te preguntes ¿qué tiene que ver McDonald's con el discurso arquitectónico? Puede parecer ridículo, pero sucede que la franquicia de comida rápida más grande del mundo jugó un papel determinante en la historia de la arquitectura. Tal como la "receta secreta" utilizada por McDonald's nunca ha cambiado, el diseño de la icónica marca se ha mantenido igual desde sus inicios. McDonald's ha explorado mucho en arquitectura, contratando incluso a algunos de los arquitectos más importantes para diseñar algunos de sus locales, transformando la banalidad de la vida cotidiana en una experiencia única e innovadora.
El diseño a veces puede resultar monótono, excepto cuando se trata de la arquitectura de novedad. Estos edificios rompen de manera singular e de forma identificable con las construcciones abstractas, metafóricas y a menudo monótonas que han caracterizado al diseño contemporáneo. En lugar de privilegiar los rascacielos de acero y vidrio que sirven como hitos urbanos en ciudades de todo el mundo, estas estructuras buscan burlarse de la arquitectura de una manera jovial, comercial y, tal vez, un poco más funcional y expresiva. A diferencia de otros edificios, son la encarnación literal de un objeto en sí mismo, exhibiendo abiertamente su función en lugar de ocultarla tras cuatro paredes austeras.
Decir que la arquitectura es una profesión que refleja fielmente las condiciones económicas sería quedarse corto. En el ejercicio profesional, es común haber vivido de cerca o haber escuchado historias sobre recesiones que rápidamente se tradujeron en la suspensión de proyectos, una disminución en la cartera de nuevos negocios y el lamentable impacto de despidos y licencias temporales. La naturaleza cíclica del campo del diseño, sumada a la presión de satisfacer las necesidades espaciales de una población mundial en crecimiento en una época en la que el valor del suelo no ha dejado de dispararse, significa que la arquitectura está expuesta de manera natural a un fuerte impacto económico. Sin embargo, algunas teorías económicas plantean que, en lugar de que la economía dicte los altibajos del sector del diseño, la arquitectura podría ser, de hecho, una de las fuerzas que provocan las crisis económicas.
WeWork South Bank en Londres. Imagen cortesía de WeWork
A medida que comenzamos a salir de la pandemia de COVID-19, ha surgido una gran especulación y debate sobre si volveremos a nuestros viejos hábitos de trabajar en la oficina cinco días a la semana, o si el trabajo desde casa genera una productividad igual o mayor. No obstante, existe una creciente convicción de que el futuro de la fuerza laboral se centrará, en gran medida, en un equilibrio entre el trabajo presencial en la oficina y alguna modalidad de trabajo remoto, confluyendo en un nuevo modelo híbrido. Pero si no se está en casa ni en el trabajo, entonces se debe estar en algún otro lugar: explorando el verdadero punto intermedio entre el espacio público y el privado. Es aquí donde entra el concepto del “tercer” lugar, un término utilizado para describir desde cafeterías hasta bancos, e incluso espacios de coworking. Si alguna vez ha estudiado para un examen en una librería, o incluso ha entrado a un restaurante de aeropuerto para adelantar algo de trabajo, entonces también ha visitado un "tercer" lugar.
Feria Mundial de 1964 celebrada en la ciudad de Nueva York. Imagen cortesía de Abandoned NYC
Las Exposiciones Universales parecen ser el recuerdo de un pasado lejano. Estos eventos a gran escala nos legaron en su momento alimentos básicos de la gastronomía, avances tecnológicos e introdujeron algunos de los ejemplos más notables de arquitectura e hitos urbanos que, aún hoy, influyen en nuestra manera de concebir el diseño y la construcción. A lo largo de las numerosas ferias y exposiciones que se celebraron, el discurso arquitectónico avanzó significativamente, y la pompa que rodeaba a estos despliegues de poderío de la innovación internacional reimaginó cómo sería la vida en las décadas venideras.
Si alguien intentara venderte un edificio virtual, ¿lo comprarías? Sí, un edificio virtual. No algo construido en el mundo físico, ni algo que puedas habitar, sino más bien una imagen que puedes contemplar o un vídeo que puedes reproducir. Esto es exactamente lo que propone la arquitectura que se ha adentrado en el reino de los NFT (Non Fungible Token), un reino que atraviesa intereses artísticos, tecnológicos y económicos y ha tomado el mundo por asalto. En las profesiones vinculadas al diseño y el arte, donde continuamente se está buscando redefinir los campos de trabajo, parecería que los NFT han dado inicio a un proceso que nos llevará hacia una futura digitalización y mercantilización del entorno no construido.
¿Estaría dispuesto/a a comprar una vivienda a un robot usando únicamente una aplicación? A medida que la tecnología se integra cada vez más en los sectores del diseño y el mercado inmobiliario, aquella idea que antes parecía descabellada se ha convertido en realidad. Hace apenas una década, casi nadie hablaba de tecnología y empresas emergentes en el ámbito del entorno construido. El sector inmobiliario, que históricamente ha carecido de innovaciones tecnológicas en comparación con otras industrias, está tomando medidas para reinventarse y volverse más eficiente, flexible y automatizado. Todo esto ha dado lugar a uno de los conceptos de moda más recientes y de mayor impacto global: el proptech o tecnología inmobiliaria (property technology).
Si por motivos laborales debes pasar la mayor parte de tu día dentro de una oficina, probablemente estés familiarizado con atravesar ciertos días con demasiado frío o demasiado calor. Mientras algunos de tus compañeros se quejan de que la oficina es un auténtico sauna, otros afirman que es imposible sobrevivir al invierno sin una buena manta y un calefactor. En la mayoría de los casos, los debates sobre la temperatura ideal nunca concluyen en acuerdos, e incluso hay quienes jamás logran consensuar cual es la temperatura media a la que debe estar el aire acondicionado para que todos se sientan cómodos. Lo cierto es que la sensación de confort varía mucho de una persona a otra y eso es un problema en los espacios compartidos. Lo mismo ocurre con la iluminación ¿Alguna vez has estado en una sala de reuniones con demasiada luz, o con una iluminación demasiado tenue que te ha hecho sentir incómodo?
En un mundo ideal, los/las arquitectos/as tendrían la libertad de diseñar todo aquello que imaginan. Sin embargo, la realidad de la profesión conlleva sus propias limitaciones; las visiones de diseño se ven constantemente condicionadas por las exigencias de los clientes, los presupuestos y, por encima de todo, esa fuerza rectora que son los códigos de edificación. Estas normativas restringen y moldean la arquitectura a tal grado que han dado origen a una nueva tipología constructiva: las estructuras de "podio" o "cinco sobre dos (5-over-2)". Con su diseño homogéneo, estos edificios prácticamente han redefinido la vivienda de densidad media a nivel nacional.
En un mundo ideal, los/las arquitectos/as tendrían total libertad para diseñar todo aquello que fuesen capaces de imaginar. Sin embargo, en la realidad las cosas no funcionan así. Lo cierto es que dibujar sobre una hoja en blanco no siempre significa tener todas las posibilidades del mundo a nuestra disposición; la arquitectura, al ser una profesión regulamentada, se rige por una serie de códigos y leyes, cuando no por los deseos de los/las clientes, límites presupuestarios u otros factores aún más complejos. En lo que respecta a los códigos de edificación, muchas veces estos “encorsetan” la arquitectura, forjando nuevas tipologías, programas y formas —desde la famosa “torre-plataforma” hasta el omnipresente “dos más cinco”. El resultado de esto, con frecuencia, deriva en edificios repetitivos y una estética urbana monótona y sin gracia.
En un mundo ideal, los y las arquitectas tendrían plena libertad para diseñar todo lo que imaginaran. Sin embargo, la realidad de la profesión es que está sujeta a condicionamientos, y nuestra visión se ve limitada por los clientes, los presupuestos y, tal vez la fuerza más dominante de todas: los reglamentos de construcción. Estas normativas han restringido y remodelado tanto la arquitectura que han forjado una tipología de edificio completamente nueva: el entramado de madera sobre podio o diseño «cinco sobre dos» (five-over-two). El resultado es una estética edificatoria muy particular y una notable monotonía que casi ha redefinido la arquitectura residencial de mediana altura en todo el país.
Todos los países del mundo enfrentan problemas de movilidad. Muchas de estas barreras tienen que ver con la propia infraestructura disponible, pero la construcción de más carreteras no siempre dará como resultado mejores tasas de movilidad urbana. En Estados Unidos, algunas ciudades se han hecho famosas por su congestión kilométrica, como Los Ángeles, Minneapolis y Atlanta, ciudades donde la proporción de kilómetros de infraestructura vial por habitante es de casi cinco millas de carreteras por cada 1000 residentes. Esto también tiene que ver con la forma en que opera el transporte público en estas ciudades, donde los sistemas de movilidad urbana son los menos eficientes. Entonces, ¿por qué seguimos construyendo carreteras más grandes, más anchas y más rápidas y cómo afecta esto a la congestión en las ciudades?
Si asististe a una escuela de arquitectura o diseño, es probable que hayas notado algo sobre tus compañeros y compañeras de clase: la mayoría eran mujeres. Y si llevas algunos años trabajando en el mundo del diseño, probablemente también habrás notado otra cosa: hay menos mujeres que hombres en puestos de liderazgo. Existe una crisis a la que se enfrenta la arquitectura desde que existe la profesión: el alto número de mujeres que la abandonan. Pero ¿qué está causando esto y qué medidas se están tomando para garantizar que algunas de las principales referentes del diseño logren posicionarse como las futuras líderes de la industria?
A casi un año del inicio de la pandemia de COVID-19, se empieza a sentir que la vida podría recuperar cierta sensación de normalidad. Con el lento despliegue de vacunas prometedoras en todo el mundo, la atención está dejando de centrarse en lo inmediato para enfocarse en cómo será el futuro, incluyendo el lugar donde las personas desean vivir. Al principio de la pandemia, diversos medios de comunicación aseguraban que las ciudades estaban muertas, que la gente se marchaba de forma permanente en busca de seguridad y bienestar, y que el mercado inmobiliario experimentaría una recuperación larga y lenta para volver al auge de la era prepandémica. Sin embargo, se ha producido un cambio que está ocurriendo rápidamente: la población está regresando a las urbes casi con la misma rapidez con la que se fue.
Boston City Hall. Image Courtesy of Reed Hilderbrand
Es cierto que todas las tendencias son circulares, y lo que una vez se consideró antiguo y obsoleto se vuelve nuevo y moderno de nuevo, específicamente en moda, música, arte y especialmente arquitectura. Desde mediados del siglo XX, la arquitectura brutalista ganó popularidad antes de alcanzar su punto máximo a mediados de la década de 1970, cuando fue ignorada por ser demasiado estilística y no ajustarse a las necesidades de los clientes que querían que sus edificios se sintieran atemporales. Pero el amor por estas bestias de concreto se enfrenta a un resurgimiento y una apreciación renovada por este estilo arquitectónico que va en aumento.