Licenciada en Arquitectura y Máster en Arquitectura por la Escuela Knowlton del Estado de Ohio. Máster en Desarrollo Inmobiliario por la Universidad de Columbia. Senior Contributor en en ArchDaily. Interesada en el desarrollo estratégico de las ciudades a escala intangible. Reside en Nueva York
Comprender qué impulsa las disparidades económicas, sociales y educativas entre las comunidades es uno de los temas más críticos y más discutidos del urbanismo. Es un tema cada vez más complejo, con muchos factores en juego, uno de ellos es el diseño y la ubicación de espacios verdes urbanos deseables. Si bien a veces son una herramienta que ayuda a reforzar las comunidades desatendidas en términos de salud y beneficios económicos, seguridad y resistencia al clima, otras veces pueden expulsar a los residentes para los que fueron creados. Ahora, el desafío radica en cómo diseñar estos sitios recreativos para crear un mejor futuro para todos.
Aunque pueda resultar sorprendente, los días de las compras en tiendas físicas están lejos de terminar; de hecho, están experimentando un renacimiento y adoptando un tipo completamente nuevo de diseño y experiencia para atraer nuevamente a los/las consumidores/as. El auge del comercio electrónico y la pausa provocada por la pandemia de COVID-19 han funcionado como el catalizador perfecto para crear un tipo de experiencia totalmente nuevo mediante elementos de diseño únicos, avances tecnológicos y una personalización que revitalizará las tiendas físicas en el futuro. En todo el mundo, las personas experimentan la comodidad de pedir lo que deseen con solo un clic desde el confort de sus hogares. Sin embargo, las estadísticas revelan que más del 88% de los artículos agregados a los carritos de compra son abandonados, lo que demuestra que existe una gran indecisión a la hora de comprar todo en línea. Comprar en persona —y poder ver, tocar y oler los productos que se desea adquirir— es algo que la tecnología aún está lejos de reemplazar, y los/las arquitectos/as y diseñadores/as de interiores lo saben bien. Por ello, asumen el desafío de aprovechar los datos y el diseño para crear tiendas únicas e inigualables que atraigan al público, en un momento en que el sector minorista necesita encontrar formas de ser más competitivo y vanguardista. Las compras del futuro serán más estimulantes que nunca. Ya no se tratará únicamente del beneficio neto de las ventas, sino que se potenciará como una experiencia social en la que el interés irá más allá de los productos exhibidos en los estantes. Tradicionalmente, la mayoría de las tiendas minoristas se diseñan bajo un modelo de réplica en serie, donde un mismo diseño se duplica en múltiples ubicaciones. Si bien esto reduce los costos de construcción, genera experiencias de diseño repetitivas. Con el fin de romper con esta tendencia, los/las arquitectos/as están creando tiendas singulares y de diseños únicos. OMA finalizó recientemente el diseño de una escalera mecánica de vidrio iridiscente para la tienda insignia de Saks Fifth Avenue en Nueva York. Esta escalera no solo conecta los diferentes niveles, sino que además genera un atrio con forma de diamante, mientras que la película dicroica sobre el vidrio cambia de color según el ángulo, ofreciendo a los/las compradores/as una perspectiva completamente diferente dependiendo de dónde se ubiquen. Lo que antes era un medio rutinario para desplazarse por la tienda se convirtió en el punto focal, ayudando a transformar el establecimiento en un destino de compras por derecho propio. Fuksas logró una hazaña similar en su diseño de la tienda Armani en la Quinta Avenida, al crear una singular escalera curva que conduce a los/las visitantes entre los pisos y hasta el restaurante de Armani. Más allá de las escaleras mecánicas y convencionales, la tecnología también se está integrando en nuestras experiencias de compra cotidianas. En lugar de competir con los dispositivos que retienen a los/las compradores/as en casa, los/las diseñadores/as la utilizan como un medio para atraer al público. La tienda insignia de Watches of Switzerland en Londres, diseñada por CallisonRTKL, es la cumbre del diseño de experiencias combinado con un posicionamiento de marca de primer nivel. El espacio reúne tres propuestas comerciales distintas que atraen a entusiastas de la relojería, expertos/as y coleccionistas. Las grandes pantallas táctiles digitales permiten que la clientela explore la historia de las marcas de relojes mientras selecciona sus propias piezas. Además, toda la tienda puede convertirse en un espacio para eventos, cumpliendo un propósito completamente diferente al atraer a visitantes que, de otro modo, no ingresarían al local. Incluso al volver a los elementos de diseño más básicos, las firmas minoristas de todas las escalas están ideando propuestas singulares para que sus tiendas se destaquen frente a la competencia, aportando una estética renovada al comercio minorista para que cada establecimiento posea una identidad propia de un lugar a otro. La próxima vez que agregue algo a su carrito, tal vez valga la pena visitar una tienda local para comprobar si está utilizando el diseño para motivar su regreso. No existe experiencia virtual que reemplace la sensación de sostener en las manos un producto que le encanta, y pronto el entorno físico no solo reflejará esto, sino que potenciará la experiencia en su totalidad. Le invitamos a consultar la cobertura de ArchDaily relacionada con el COVID-19, a leer nuestros consejos y artículos sobre Productividad al trabajar desde casa y a conocer las recomendaciones técnicas para un Diseño saludable en sus futuros proyectos. Asimismo, recuerde revisar los últimos consejos e información sobre el COVID-19 en el sitio web de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Desde que existen las ciudades, ha surgido una pregunta fundamental para su futuro: "¿Qué hace que las áreas urbanas sean deseables?" Más de la mitad de los habitantes del mundo viven en ciudades y se prevé que ese número aumente durante la próxima década, con más de 5 mil millones de personas viviendo en núcleos urbanos a nivel mundial. Para prepararse para esta demanda, las ciudades están encontrando formas de ser más deseables y de atraer talento tanto a las grandes como a las pequeñas empresas, al tiempo que encuentran más formas de crear oportunidades de vida equitativas para todos.
Piensen en la ciudad o pueblo donde viven. ¿Cuánto tiempo tardan en llegar a pie a la tienda? ¿Está la escuela o trabajo lo suficientemente cerca para caminar? ¿Qué tal un parque público, un consultorio médico, una guardería o cualquier otro lugar que visiten a diario? Si bien algunas ciudades ya han considerado lo que significa vivir cerca de todas estas necesidades, otras están renovando sus estrategias de planificación urbana y diseñando sus vecindarios para que sean más amigables para los peatones con el concepto de una “ciudad de 15 minutos”.
Dublin Bridge Park en Columbus, Ohio. Imagen vía Dublin Bridge Park
Los suburbios estadounidenses -como los conocemos hoy- están cambiando y, aunque esta transformación lleva ya algún tiempo en marcha, su situación se ha visto exacerbadamente afectada por la pandemia actual. En una situación en que nos hemos visto obligados a pasar más tiempo en nuestros hogares, naturalmente hemos reevaluado nuestras prioridades y cuestionado nuestra forma de vida actual.
Como consecuencia de ello, gran parte de los habitantes de las grandes ciudades de Estados Unidos, que históricamente se ha concentrado en las zonas urbanas, se está desplazando hacia el interior de una forma aparentemente definitiva. De tal manera, nos enfrentamos a un fenómeno reciente de vaciamiento de los principales centros del país, con la población urbana abandonando las ciudades en busca de mejores condiciones de vida, en este caso, más espacio, privacidad y tranquilidad.
Una nueva película de OMA / Reinier de Graaf titulada “El Hospital del Futuro” ha sido estrenada como parte de la exposición Doce fábulas urbanas en el Centro Matadero Madrid de Creación Contemporánea. Apodado como un “manifiesto visual”, el cortometraje de 12 minutos cuestiona las convenciones de larga data en el campo de la arquitectura sanitaria en términos de la metodología detrás de cómo se construyen los hospitales y también por qué se construyen de determinadas formas. A través de una exploración del papel que la enfermedad ha desempeñado en la configuración de las ciudades, la película ofrece una perspectiva del futuro de lo que podríamos esperar del diseño de la atención médica, especialmente a medida que salimos de la pandemia de COVID-19.
Ganador general - Shadow Housing - Jeffrey Liu y Haylie Chan. Imagen cortesía de Arch Out Loud
Una vivienda es una de las tipologías arquitectónicas más significativas que experimentamos a lo largo de nuestra vida. Sirviendo en gran parte como un espacio privado importante, una casa representa seguridad, propiedad y una sensación de respiro lejos del resto del mundo. También ha sido históricamente un lugar de rutina, donde comenzamos y terminamos nuestro día, siguiendo los mismos patrones a través de diferentes espacios que utilizamos. Podemos dormir en nuestras habitaciones, relajarnos en una sala de estar, cocinar en una cocina y comer en un comedor.
En un mundo que alguna vez estuvo tan obsesionado con la arquitectura que era "para el ‘gram", el auge de TikTok está creando un cambio en la forma en que experimentamos y consumimos la arquitectura. Tampoco es una tendencia pequeña, casi 950 millones de videos de TiKTok utilizan el hashtag #architecture, con frecuencia para describir edificios en varias ciudades o un estilo arquitectónico específico con el que el creador del video está familiarizado. ¿Esto significa que la era de los "edificios instagrameables" ha terminado y es TikTok la nueva forma de conectarse entre generaciones y ubicaciones para explorar las posibilidades de la arquitectura?
En un mundo donde antes imperaba la tendencia de posar ante la "arquitectura viral" para las redes sociales, el auge de TikTok está transformando la manera en que experimentamos y consumimos la arquitectura. No se trata de una tendencia menor: casi 950 millones de videos en TikTok utilizan la etiqueta #arquitectura, mostrando obras de diversas ciudades o estilos arquitectónicos con los que los creadores de contenido están familiarizados. Esto plantea la duda de si la era de la "arquitectura instagrameable" ha llegado a su fin, y si TikTok se presenta como una nueva forma de conectar y explorar el potencial de la arquitectura más allá del tiempo y el espacio.
Las ciudades no serían nada sin la sensación de experimentación y el impulso hacia el futuro para romper siempre el status quo en la demanda de una mejor vida urbana. Con tantos diseños y estrategias urbanos exitosos como ha habido, el mundo también ha visto algunos no tan exitosos que se han dejado de lado convirtiéndose en un recuerdo olvidado con el tiempo. Mientras miramos hacia el futuro y especulamos sobre lo que podría y debería ser el futuro de las ciudades, tal vez sea el momento de aprovechar las lecciones aprendidas de estos proyectos fallidos y rendir homenaje a sus desgracias, para que los errores de la historia no se repitan en la actualidad.
La arquitectura y todas las disciplinas del mundo del diseño, han experimentado numerosos movimientos a lo largo del tiempo que han definido la forma en que nos expresamos a través de los edificios, el arte y otros medios. Creado a partir de una insatisfacción con el status quo o la aparición de nuevas tecnologías, ha habido cambios de diseño e ideologías emergentes particularmente destacadas en los últimos 100 años. Esto nos deja plantearnos la pregunta: ¿en qué momento del diseño estamos ahora y qué lo caracteriza? ¿cómo reflexionaremos retroactivamente sobre este momento en el diseño? y ¿la pandemia de COVID-19 acelerará la innovación para llevarnos a nuestra próxima era?
The Twelve Ideal Cities- 1971. Image via Fondazione MAXXI
En la década de 1960, Cristiano Toraldo di Francia y Adolfo Natalini, dos estudiantes de arquitectura afincados en Florencia de veintitantos años, decidieron emprender la importante tarea de diseñar una nueva forma para que los ciudadanos del mundo habitaran la tierra. Impulsados por las posibilidades de las novelas de ciencia ficción y el deseo de prescribir el diseño para resolver los problemas de su época, el dúo, que se autodenominó Superstudio, buscó reinventar continuamente su papel en lo que significa ser arquitecto. Su solución fue la creación de una cultura "anti-diseño" como un medio para proporcionar comentarios sobre la política, el capitalismo y el urbanismo, mediante la creación de ideas en las que todos tienen un espacio funcional que se libera del tiempo, el lugar y la necesidad de objetos excesivos.
Con la prometedora noticia de una posible vacuna que pronto podría devolver al mundo a una forma de vida semi-normal, surgen preguntas sobre cómo podría ser el futuro del transporte público. Si bien algunos predicen que pasarán años antes de que volvamos a las formas de la memoria muscular de empacar como sardinas en vagones de metro abarrotados durante las horas pico, no se trata solo de cómo las personas se sienten cerca unas de otras mientras se mueven por la ciudad. Tiene más que ver con cómo nuestros otros hábitos diarios, que han sido remodelados como resultado de la pandemia, podrían cambiar los objetivos generales de los sistemas de transporte público en todo el mundo. ¿Qué estrategias se podrían implementar para que la cantidad de pasajeros regrese a los niveles normales y para que el panorama de la movilidad vuelva a ser el lugar en el que estaba antes, a medida que la sociedad continúa experimentando cambios fundamentales?
Proyecto final de Khalya. Imagen cortesía de PennPraxis x Fresh Air Fund
El verano pasado, la organización de diseño sin fines de lucro PennPraxis, en colaboración con The Fresh Air Fund, implementó un programa piloto llamado Virtual Design Studio, el cual despertó la imaginación de casi 150 estudiantes al mostrar cómo el diseño tiene el poder de transformar el entorno construido. Sus cursos, impartidos por estudiantes de posgrado de la Stuart Weitzman School of Design de la Universidad de Pensilvania, generaron múltiples propuestas de diseño para un centro de la naturaleza operado por The Fresh Air Fund y espacios públicos en Nueva York. Asimismo, ofrecieron a los y las jóvenes una introducción para explorar futuras carreras en el ámbito del diseño que podrían tener un impacto duradero tanto en sus comunidades como en las profesiones de la disciplina en los años venideros. A lo largo de siete semanas, el alumnado dedicó más de 150 horas al programa, recibiendo además un estipendio económico.
La Europa de la década de 1960 fue una incubadora de radicales de la arquitectura emergentes y provocadores que desafiaron el dogma arquitectónico tradicional en favor de una contracultura que trascendía el tiempo y el espacio. Coop Himmelb(l)au, una facción de este movimiento con sede en Viena, cuestionó las líneas limpias, la rigidez y el carácter literal de la arquitectura modernista de la época. Si bien la firma es conocida por su espíritu rebelde y formas agresivas generadas mediante software y tecnologías 3D de última generación, resulta fundamental reconocer el trabajo que realizaron poco después de su fundación en 1968, y cómo su obra temprana sigue rompiendo implacablemente el statu quo de la práctica contemporánea y el discurso académico.
En la era moderna del diseño, donde los avances en tecnología y construcción han permitido a los arquitectos construir mejor, más rápido y más alto, el cielo es el límite. Cada pocos meses, otro titular cuenta con la torre residencial más alta o el edificio de oficinas recién construido que rompe otro récord por su impresionante altura. Pero a medida que pasa el tiempo y se completan nuevos proyectos, las tendencias muestran que Estados Unidos se está saliendo del centro de atención en términos de poder reclamar el título del edificio más alto del mundo, y los tableros de dibujo muestran que ninguna ciudad estadounidense reclamará este título pronto.
En las ciudades de Estados Unidos, una dirección es mucho más que el nombre de una calle o el número de un edificio: es una marca que se traduce directamente en un símbolo de riqueza y prestigio. Un ejemplo de esto es la torre residencial más alta del país, 432 Park Avenue en Nueva York, que en realidad no se encuentra exactamente sobre Park Avenue. En su lugar, el lote vecino al este es el que da a Park Avenue, mientras que esta megaestructura en realidad se orienta hacia la calle 56, una vía considerablemente menos emblemática. Sin embargo, esta valoración inflada no ocurre en todas partes. En otras partes del mundo, las ciudades no conceden la misma importancia a una dirección y suelen referirse a los edificios o locaciones como puntos de referencia o por su aspecto físico, lo que evita que se imponga un valor monetario elevado basándose únicamente en una dirección o en una estrategia de marketing. ¿De qué manera difieren los distintos lugares del mundo en la forma de posicionar la identidad de sus edificios y calles, y qué nos revela esto sobre su cultura urbana?
Más del 55% de la población mundial vive en ciudades, y se espera que esa cifra no haga más que aumentar en las próximas décadas. A pesar del crecimiento demográfico en las zonas urbanas, los gobiernos locales siguen alertando sobre la insuficiencia de la infraestructura y el deterioro de la calidad de vida en las ciudades. Tal vez los problemas a gran escala que solemos categorizar bajo los conceptos de innovación urbana, inclusión e infraestructura puedan resolverse si atacamos la raíz de los inconvenientes más pequeños, aquellos cuya existencia incluso podríamos ignorar. Es hora de dejar de postergar los asuntos urbanos y mejorar las ciudades no solo para el presente, sino para el futuro a largo plazo.