Ganador del Premio a la Mejor Presentación. Imagen cortesía de Buildner Unbuilt Award
En una industria definida por los códigos de edificación, la urgencia climática y las presiones del mercado inmobiliario, el concurso de arquitectura se ha convertido, silenciosamente, en uno de los espacios más generativos de la disciplina. Libres de presupuestos, clientes o normativas urbanas, las propuestas presentadas a concurso permiten a los/las arquitectos/as reflexionar sobre los límites de lo que el entorno construido podría llegar a ser; además, este trabajo especulativo se toma cada vez más en serio como una contribución cultural e intelectual por derecho propio. El premio Buildner's Unbuilt Award, ahora en su segunda edición, es uno de estos esfuerzos, al tratar el proyecto no construido como una plataforma para que profesionales de la arquitectura y el diseño compartan conceptos que desafían los límites e inspiran futuras posibilidades. De este modo, certámenes como este permiten a profesionales y estudiantes de arquitectura exhibir ideas y visiones que, aun sin llegar a construirse, reflejan el espíritu de exploración e ingenio de la disciplina.
Las cubiertas de los edificios están experimentando un proceso de optimización multidimensional que abarca innovaciones tecnológicas, nuevos materiales, eficiencia energética y métodos de construcción más rápidos. Desde techos verdes y sistemas de captación de agua de lluvia hasta paneles solares, los y las profesionales de la arquitectura contemporánea buscan equilibrar la estética, el rendimiento, la durabilidad y el impacto ambiental en sus proyectos. La renovación de cubiertas no solo prolonga la vida útil de las edificaciones, sino que también refleja un compromiso ecológico al mejorar la eficiencia y la sostenibilidad.
Bread & Heart Festival 2026. Imagen cortesía de Bread & Heart Festival
Algo ha estado ocurriendo en Tirana para lo cual el mundo de la arquitectura aún no ha encontrado el lenguaje adecuado. En el lapso de unos pocos años, una ciudad de menos de un millón de habitantes en uno de los países menos conocidos de Europa se ha convertido en el escenario de una extraordinaria concentración de ambición arquitectónica; un lugar donde oficinas que rara vez trabajan en la misma ciudad, y mucho menos en la misma década, están construyendo de manera simultánea, y donde las preguntas que preocupan a la arquitectura contemporánea parecen plantearse con una urgencia inusual.
La segunda edición del Festival Bread & Heart, celebrado en Tirana del 3 al 5 de junio, reunió a más de doscientos/as arquitectos/as, planificadores/as urbanos/as, desarrolladores/as y profesionales de Europa, América, Asia y otras regiones para debatir sobre "Paisajes de abundancia" (Landscapes of Abundance), un tema organizado en torno a la premisa curatorial de pasar del retrato al paisaje, del edificio individual al territorio en su conjunto. El foro que convocó sería difícil de replicar en cualquier otra fecha del calendario arquitectónico: Francis Kéré, Jeanne Gang, Sumayya Vally, Pierre de Meuron, Bjarke Ingels, Reinier de Graaf, Stefano Boeri, Kersten Geers, Benedetta Tagliabue y Ma Yansong, entre otros/as.
La mayor parte de las viviendas del futuro en Europa ya está construida; no obstante, el ritmo de renovación sigue siendo demasiado lento para hacer frente a los desafíos climáticos, habitacionales, de salud y de recursos a la escala necesaria. Re:Living explora cómo la renovación puede dejar de ser una suma de proyectos aislados para convertirse en un enfoque escalable que transforme la edificación existente. En el núcleo de esta iniciativa se encuentra un nuevo proyecto de investigación, The Housing We Need for the Future We Want (La vivienda que necesitamos para el futuro que queremos), que examina cómo optimizar el uso del parque habitacional existente puede abrir nuevas oportunidades para profesionales de la arquitectura, ciudades y comunidades.
Buildner ha anunciado los resultados de la 7.ª edición de su concurso Museum of Emotions. Museum of Emotions es un concurso internacional anual de diseño que invita a quienes participan a explorar hasta qué punto la arquitectura puede utilizarse como herramienta para evocar emociones.
El programa de la convocatoria solicita el diseño de un museo conceptual con dos salas de exposición: una diseñada para inducir emociones negativas y otra para inducir emociones positivas. Quienes participen tienen la libertad de elegir cualquier emplazamiento de su agrado, real o imaginario, así como la escala del proyecto. El significado de "positivo" y "negativo" queda abierto a la interpretación: ¿Qué dos emociones se podrían considerar opuestas desde el diseño? ¿Cómo concebir espacios que provoquen miedo, ira, ansiedad, amor o felicidad desde la arquitectura?
Del tablero de dibujo a la pantalla de la computadora, la digitalización de planos y documentación marcó la primera fase de la transformación digital en las firmas de arquitectura. La segunda introdujo el BIM, conectando la información de los proyectos a través de plataformas en la nube y flujos de trabajo colaborativos. Hoy en día, emerge una nueva fase, definida por la inteligencia artificial, la automatización y ecosistemas de software más especializados. La paradoja radica en que, mientras las fases anteriores estuvieron dominadas por un número reducido de herramientas, el panorama actual ofrece una abundancia de soluciones altamente especializadas, impulsadas por IA y a menudo redundantes, que compiten por captar la atención. Si bien adquirir software nuevo suele ser la parte más sencilla de la transformación digital, el verdadero desafío consiste en modificar los flujos de trabajo y los comportamientos establecidos; razón por la cual a muchas herramientas nuevas les cuesta lograr una adopción duradera.
Es muy probable que cada persona tenga su propio ritual al entrar a una piscina. Están quienes se zambullen sin dudarlo, quienes comienzan por la punta de los pies, quienes nadan por deporte y quienes se sumergen por puro placer. Individual o compartida, intensa o contemplativa, toda experiencia con el agua ocurre dentro de un ambiente cuidadosamente construido para recibirla.
Arquitectura y agua pertenecen a naturalezas opuestas. Mientras una delimita y contiene, la otra insiste en expandirse, y es a partir de esta tensión entre lo sólido y lo líquido que surgen los centros acuáticos. En estos edificios, la presencia del agua transforma todo a su alrededor. La luz se fragmenta en reflejos inestables, los sonidos adquieren una reverberación particular, la temperatura y la humedad definen la atmósfera de los espacios, mientras que los materiales y sistemas constructivos se ponen a prueba permanentemente. Sin embargo, su singularidad no es únicamente técnica.
Soporte oculto para vigas - CBH. Image Cortesía de Simpson Strong Tie
En el campo de la arquitectura, la madera ha sido uno de los primeros materiales utilizados por los seres humanos en la construcción, evolucionando y enfrentándose a varios desafíos con los años. Desde la incorporación de nuevas tecnologías en procesos de producción industrial hasta técnicas y materiales ancestrales reinterpretados de forma contemporánea, la construcción en madera continúa despertando interés entre profesionales de la arquitectura y el diseño. Más allá de su versatilidad, resistencia, apariencia y sostenibilidad, la madera contralaminada, conocida como CLT, expone un escenario con futuro en la industria.
Una rebelión experiencial cobra protagonismo en el cuarto episodio del podcast Room For Dreams, apuntando directamente al corazón de la actual cultura del diseño, obsesionada con las pantallas y las imágenes. Grabado en vivo en la Semana del Diseño de Milán 2026 en colaboración con INDX|GLOBAL, la conducción de Claire Broadka reúne a cuatro voces de la arquitectura india —Indrajit Kembhavi, Manish Gulati, Sanjay Singh y Sidhartha Talwar— para explorar una pregunta crítica: ¿hemos sacrificado el alma de la arquitectura en aras de una publicación de Instagram visualmente perfecta?
Bajo el lema Common Ground, la edición 2026 de la ICFF reunió a la comunidad internacional del diseño en torno a un enfoque compartido en el trabajo artesanal y la innovación. Del 17 al 19 de mayo de 2026, la ICFF (International Contemporary Furniture Fair) regresó al Javits Center para una edición histórica que celebró a la comunidad global del diseño en el marco de NYCxDESIGN.
Ganador del Primer Premio: Seeds in Forgotten Soil. Imagen cortesía de Buildner
Buildner ha anunciado los resultados de la segunda edición de Re-Form: New Life for Old Spaces, un concurso internacional de ideas que examina la reutilización adaptativa de edificios existentes a pequeña escala. El certamen invitó a arquitectos/as y diseñadores/as a proponer la transformación de estructuras usadas, abandonadas o ignoradas con una superficie aproximada de 250 metros cuadrados, ubicadas en cualquier parte del mundo. Sin un sitio ni un programa preestablecidos, se alentó a los/las participantes a explorar alternativas a la demolición y a la obra nueva mediante estrategias de reutilización fundamentadas en las preocupaciones sociales y ambientales contemporáneas.
Los espacios de retiro siguen ofreciendo un terreno fértil para la exploración de proyectos no construidos, revelando cómo la arquitectura puede propiciar el descanso, la reflexión y la inmersión en la naturaleza en medio de condiciones ambientales y culturales cambiantes. En esta edición de Arquitectura no construida, presentada por la comunidad de ArchDaily, los proyectos seleccionados reúnen una diversa gama de propuestas que replantean la hospitalidad bajo la perspectiva del refugio. Estas obras conciben el alojamiento no como un espectáculo o un exceso, sino como estructuras espaciales configuradas por el paisaje, el clima, la sobriedad material y la experiencia compartida.
A lo largo de geografías diversas —desde las laderas de la región del sudeste asiático y las costas indonesias hasta la naturaleza salvaje de África, el territorio alpino, los paisajes de Medio Oriente y los bosques de América del Norte—, las propuestas demuestran variadas respuestas arquitectónicas ante sitios de alta sensibilidad. Entre ellas se encuentran estructuras elevadas que flotan sutilmente sobre terrenos escarpados, sistemas de refugios temporales integrados en ecologías remotas, albergues de montaña reconstruidos a partir de la memoria y la reutilización, estancias comunitarias organizadas en torno a patios y definidas por culturas de estilo de vida, retiros desérticos contemplativos y campamentos forestales inclusivos diseñados bajo criterios de accesibilidad y equilibrio ambiental.
En lo profundo del occidente de Honduras, en un valle cercano a la frontera con Guatemala, se encuentra la antigua ciudad maya de Copán. Durante su apogeo en el período Clásico, entre los siglos V y IX d. C., la ciudad se consolidó como un epicentro regional gracias a sus redes comerciales, la política dinástica y su arquitectura monumental. En la actualidad, el sitio está declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO debido a sus vastos restos arquitectónicos, que incluyen pirámides escalonadas, estelas esculpidas y un núcleo ceremonial. Más de un siglo de investigación arqueológica sistemática ha documentado su morfología urbana, revelando distintos distritos residenciales, espacios cívicos y sistemas de circulación y visibilidad.
Este análisis examina la organización espacial de Copán bajo la perspectiva del teórico urbano Kevin Lynch y su obra "La imagen de la ciudad". Al aplicar los cinco elementos estructurales de Lynch —bordes, barrios, sendas, nodos e hitos—, es posible comprender cómo Copán funcionaba no solo como un centro ritual, sino como un paisaje urbano legible, diseñado para reforzar la jerarquía política y regular el movimiento colectivo. Los datos históricos para este análisis provienen de libros y artículos enlazados a lo largo del texto, y su recopilación fue posible gracias a la colaboración del historiador Arnulfo Ramírez de la Costa, docente y coordinador de la carrera de Historia en el Departamento de Historia de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) en Tegucigalpa.
A solicitud de nuestros lectores, reabrimos brevemente el proceso de postulación para el Programa de Embajadores Estudiantiles de ArchDaily 2026/2027.
ArchDaily nació en las aulas universitarias, fundada por dos estudiantes de arquitectura tras graduarse, bajo la firme convicción de que las ideas sobre arquitectura y diseño debían ser accesibles para todos, difundiéndose cada vez más lejos. Dieciocho años después, si bien nuestras herramientas son más avanzadas, nuestra perspectiva es más amplia y las oportunidades son mayores, nuestro propósito inicial permanece intacto. Ahora, ArchDaily lanza oficialmente su Programa de Embajadores Estudiantiles, permitiendo que la nueva generación de arquitectos/as desempeñe un papel directo en la vinculación de sus universidades con el debate arquitectónico global.
¿Cómo expresa una instalación arquitectónica la identidad de una región? ¿Cómo puede un material de construcción conectar con la esencia de una nación? A lo largo de su historia, España ha sido moldeada por una amplia gama de culturas y civilizaciones, incluyendo influencias musulmanas, fenicias, romanas, griegas, cartaginesas y visigodas. Desde el flamenco hasta las baldosas cerámicas que adornan fachadas y monumentos históricos, cada región de España adopta sus propias costumbres y tradiciones, lo que se refleja en su arquitectura, historia, arte y diseño. Durante la Semana del Diseño de Milán 2026, Tile of Spain presenta Spanish Design as a Souvenir en el Fuorisalone —una instalación que transforma la baldosa cerámica en un medio narrativo a través de una serie de objetos escultóricos que reinterpretan íconos cotidianos de la vida española.
https://www.archdaily.cl/es/1093220/trabajo-en-chengdu-y-nanjing-modum-atelier-busca-arquitecto-a-disenador-a-de-interiores-investigador-a-comercial-especialista-en-comunicacion-de-marca-pasante韩爽 - HAN Shuang
Exposición "At the Table with Nature", ambiente 2026. Crédito de la foto: Jürgen Baumhauer
La conocida frase “el ser humano es lo que come” (Der Mensch ist, was er isst), de Ludwig Feuerbach, afirma que la constitución física, mental e incluso moral de las personas está directamente vinculada a lo que consumen. Hoy en día, esta idea está ampliamente interiorizada y existe una conciencia creciente en torno a la alimentación, la nutrición y el impacto de lo que ingerimos en nuestro organismo. Sin embargo, este mismo nivel de conciencia no se extiende a los entornos que habitamos, donde los materiales se siguen abordando como decisiones técnicas en lugar de agentes activos en la relación entre el cuerpo y el espacio. Si se considera que una gran parte de la población mundial pasa alrededor del 90% de su tiempo en espacios interiores, rara vez se debate qué compone realmente estos lugares en su nivel más fundamental: los materiales. Los muros, pisos y acabados se suelen considerar elecciones técnicas o estéticas, cuando en realidad pueden funcionar como fuentes continuas de exposición a sustancias potencialmente nocivas.
Aprender algo nuevo es, biológicamente, una transformación del cerebro. Con cada experiencia, las conexiones neuronales se reorganizan, creando y fortaleciendo sinapsis. Mucho más que la simple acumulación de información, el aprendizaje consiste en la reconfiguración de estructuras internas, un proceso capaz de transformar tanto a las personas como a las sociedades. El entorno en el que esto ocurre puede cultivar la curiosidad, la adaptabilidad y la resiliencia emocional, apoyando así a nuestra próxima generación de líderes, o bien reprimir esas cualidades, lo que conduce al retraimiento y al aislamiento.
Con el auge de la escolarización moderna durante la Revolución Industrial, surgió un modelo estandarizado, definido por filas de pupitres, instrucción simultánea y supervisión visual. Comparado a menudo con un sistema de producción en fábrica, este modelo aún persiste en muchos lugares a pesar de los profundos cambios tecnológicos. Estos entornos rígidos permanecen incluso cuando el aprendizaje moderno exige experimentación y adaptabilidad.
El patrimonio arquitectónico no es solo lo que un edificio fue, sino lo quecontinúa siendo y transformándose: un largo proceso de construcción, reconstrucción y reocupación a lo largo del tiempo. Cuando las oportunidades lo permiten, esta continuidad produce una condición estratificada, en la que los/las visitantes pueden presenciar, experimentar y sentir el cambio gradual del tejido del edificio, su materialidad, su orden espacial y sus patrones de uso, e incluso, ocasionalmente, participar en esa transformación.
Sin embargo, muchos proyectos —en particular aquellos impulsados principalmente por imperativos comerciales— no optan por valorar, ni siquiera reconocer, esta labor más pausada de reutilización adaptativa y continuidad patrimonial. Los desarrollos regidos por una lógica puramente cuantitativa suelen elegir el camino más fácil de la demolición y la reconstrucción: maximizar el coeficiente de ocupación del suelo, el área construida y la superficie rentable con la eficiencia de una página en blanco. A pesar de esto, de vez en cuando surge una oportunidad que nos permite ver —y disfrutar— el proceso de "patrimonialización" arquitectónica de la ciudad en tiempo real.
Profundizar en la interacción entre la luz y la sombra en la arquitectura parece ser un tema recurrente en la agenda de profesionales del sector. Los espacios de luz y oscuridad se conciben para potenciar la circulación y la direccionalidad espacial, así como para resaltar los colores, texturas y formas de elementos arquitectónicos específicos. No obstante, el impacto de la luz natural en las fachadas de los edificios revela la necesidad de desarrollar estrategias que favorezcan el ahorro de energía, mejoren el confort térmico y visual de los espacios interiores, y promuevan la reducción de las emisiones de carbono. Si se considera la luz como un material más de la arquitectura, ¿de qué maneras podría su potencial contribuir a la experiencia arquitectónica?
Una catedral gótica puede tardar siglos en completarse. El pabellón de una exposición mundial puede permanecer en pie seis meses. Una estructura ritual en Calcuta se erige y desaparece en cinco días. Aun así, cada una de ellas atrae peregrinajes, moldea la memoria colectiva y reorganiza la vida urbana. Si bien el patrimonio se ha definido durante mucho tiempo por aquello que perdura, la arquitectura demuestra repetidamente que la autoridad cultural también puede pertenecer a lo que convoca a las personas.
Durante gran parte del siglo XX, los marcos de conservación privilegiaron la permanencia.La Carta de Venecia, adoptada por el Consejo Internacional de Monumentos y Sitios, se centró en salvaguardar los monumentos y su autenticidad material. El valor cultural estaba ligado a la materialidad física, como la piedra, el ladrillo y la madera. Proteger el patrimonio significaba preservar lo que seguía en pie. Esta lógica resultaba sólida, incluso evidente por sí misma.
Construcción de la Represa y Central Hidroeléctrica de Belo Monte en Brasil. Imagen de burakyalcin, vía Shutterstock
Algunas de las transformaciones más significativas de los paisajes sudamericanos no han sido producidas por las ciudades, sino por grandes infraestructuras construidas para extraer y distribuir recursos naturales. Las operaciones mineras, los sistemas energéticos y las redes de transporte han conectado paisajes remotos con estructuras económicas más amplias, al tiempo que han transformado los territorios rurales y los asentamientos urbanos en todo el continente. Estas infraestructuras no se limitan a ocupar el espacio; lo reorganizan. No solo han respaldado el crecimiento económico, sino que también han reconfigurado los territorios de maneras que continúan generando debates políticos, ambientales y sociales en todo el continente. Desde esta perspectiva, los territorios pueden entenderse no como áreas geográficas fijas, sino como sistemas socioecológicos moldeados por relaciones culturales, ambientales y políticas, un punto enfatizado por el antropólogo Arturo Escobar en su trabajo sobre el pensamiento territorial en América Latina.
A finales de 2024, se llevó a cabo un evento en los jardines del recientemente restaurado Palais de Lomé, de la época colonial, en la capital de Togo. Estudiantes de la universidad de arquitectura de Lomé asistieron a los primeros Encuentros de Arquitectura de Lomé (RAL #1), curados por el equipo transdisciplinar de Studio NEiDA, que incluyeron conferencias, proyecciones de películas, talleres y visitas a obras. Una exposición paralela mostró la arquitectura más significativa del país a lo largo de su historia. El propósito del evento era explorar el patrimonio arquitectónico de Togo, marcando el inicio de un viaje transfronterizo que plantea interrogantes sobre la conservación del patrimonio moderno. A diferencia de los edificios coloniales como el propio Palais de Lomé, que gozan de mayor valoración y se restauran con facilidad, las obras modernas abandonadas, como el Hôtel de la Paix, requieren enfoques creativos y comunitarios para recuperar su antigua vitalidad.