El 4 de febrero, Minneapolis será la sede del 52.º Super Bowl, que enfrentará a los Patriots de Nueva Inglaterra y a los Eagles de Filadelfia. Con una audiencia estimada de más de 100 millones de personas para el partido de este domingo, todas las miradas estarán puestas en Minneapolis —una ciudad conocida por no permitir que su crudo clima interfiera en sus celebraciones— y en el flamante US Bank Stadium, donde una enorme cubierta permanente garantizará que, ya sea que llueva, nieve o brille el sol, los habitantes de la ciudad tengan un espacio para reunirse y disfrutar.
HKS Architects asumió el desafío de diseñar el estadio que reemplazaría al Metrodome, el anterior hogar de los Minnesota Vikings, conocido como la "sala de estar de Minneapolis" por la fuerte relación que mantenía con la población, funcionando tanto como centro cívico como recinto deportivo. A diferencia de otros estadios diseñados previamente por la firma con sede en Dallas, el US Bank Stadium requería un enfoque diferente, centrado en proyectar un catalizador para la infraestructura pública y un espacio comunitario que propiciara la interacción con la ciudadanía. Así, ¿cómo se logró una estructura capaz de albergar el Super Bowl y, al mismo tiempo, seguir siendo un elemento destacado de la ciudad en los años venideros? Conversamos con Lance Evans, responsable del diseño del US Bank Stadium, sobre cómo diseñar y construir la pieza central de uno de los eventos deportivos más grandes del año.
A medida que los vehículos autónomos se incorporan a las calles de nuestras ciudades y las empresas tecnológicas expanden su influencia mucho más allá de las pantallas de computadoras y teléfonos inteligentes, una nueva generación de profesionales de la arquitectura tiene la encomienda de imaginar cómo emplear la tecnología del mañana para hacer avanzar y mejorar el entorno construido. En un futuro que ya no parece tan lejano, donde el transporte autónomo, la realidad virtual y aumentada y la inteligencia artificial prometen herramientas sin precedentes para revolucionar la infraestructura humana, las capacidades actuales de recopilación y análisis de datos ya han transformado nuestra aptitud para comprender tendencias a una escala inimaginable.
Aprovechando al máximo las capacidades de la ciencia de datos moderna y la tecnología robótica semiautomatizada que actualmente se despliega en entornos industriales de todo el mundo, Stanislas Chaillou, candidato de maestría de la Harvard GSD, proyecta cómo las nuevas tecnologías de hoy podrían ayudar a materializar una vieja ambición de la arquitectura: crear edificios flexibles capaces de adaptarse a usos variables.
El artista húngaro László Moholy-Nagy fue una de las figuras más influyentes en el pensamiento, el diseño y la educación artística de la primera mitad del siglo XX. Su experimentación con la luz, el espacio y la forma captó la atención internacional. Entre quienes se sintieron atraídos por el trabajo de Moholy-Nagy se encontraba Walter Gropius, arquitecto alemán y fundador de la Escuela Bauhaus, quien lo convirtió en uno de los docentes más jóvenes en la historia de la Bauhaus. Durante su paso por la escuela, Moholy-Nagy recurrió a prácticas artísticas multidisciplinarias para revolucionar los medios expresivos abstractos.
A los/las arquitectos/as se les encomienda la tarea de construir las edificaciones más grandiosas de la sociedad. Nos maravillamos con los museos, centros de artes escénicas y lugares de culto distribuidos por todo el mundo, los cuales representan la singularidad de muchas culturas de nuestro planeta. Sin embargo, el núcleo del rol y la responsabilidad de los/las arquitectos/as debería residir en una necesidad humana mucho más básica: el refugio.
Esto no significa que los/las arquitectos/as participen en el diseño de todas las formas de refugio. No obstante, una comprensión profunda de las formas de habitar puede brindar un conocimiento más íntimo sobre la diversidad, la resiliencia y la adaptabilidad de la humanidad. The Human Shelter es un documental sobre lo que las personas valoran o necesitan en sus vidas, el cual se conecta con una cualidad fundamental que todo/a arquitecto/a debería cultivar: la capacidad de escuchar y percibir qué es lo que hace que alguien se sienta en casa.
Projeto visa criar espaço para pais e crianças conviver perto do ambiente escolar. Imagem: Projeto A Rua da Gente. Image Cortesia de TheCityFix Brasil
En poco más de tres meses, Érica Oiticica y Sâmyla Souza, estudiantes de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo (FAU) de la Universidad Federal de Juiz de Fora (UFJF), elaboraron un proyecto de Calle Completa que les otorgó un premio y la oportunidad de presentar la idea ante personas de todo el mundo durante una conferencia en Tanzania. El concurso “Las Ciudades Somos Nosotros” inspiró a la dupla a plasmar sus mejores ideas de urbanismo en el papel para transformar una calle de Belo Horizonte.
Como parte de nuestra cobertura de la Bienal de Venecia 2018, presentamos a continuación la participación de la oficina paulistana GrupoSP: una instalación titulada "unnamed spaces" que forma parte de la exposición FREESPACE. A continuación, el equipo de arquitectura describe su contribución con sus propias palabras.
Espacios sin nombre [unnamed spaces] era una forma con la que el profesor y artista Flávio Motta [1] solía designar los espacios libres, amables y abiertos de arquitecturas radicales que albergaban la imprevisibilidad de la vida. También pueden referirse a los espacios abiertos o a los claros existentes en nuestra urbe.
La arquitectura suele considerarse un hito en la historia, un reflejo del espíritu de su época. Sin embargo, ¿cómo diseñar arquitectura en un mundo que cambia más rápido que nunca, donde tipologías enteras de edificios desaparecen casi en un abrir y cerrar de ojos? A continuación, presentamos seis tipos de edificaciones que surgieron en la época moderna y que se están desvaneciendo tan rápido como aparecieron. A menudo banales y antes omnipresentes, la nostalgia vinculada a la desaparición de estas construcciones apela más a lo emocional que a la admiración intelectual.
La memoria y la arquitectura están estrechamente vinculadas; en este sentido, Juhani Pallasmaa, en su libro Los ojos de la piel, describe cómo “el cuerpo sabe y recuerda. El significado arquitectónico proviene de respuestas y reacciones arcaicas recordadas por el cuerpo y los sentidos”. Algunas de las estructuras presentadas a continuación han quedado obsoletas en menos de media vida, un aspecto digno de análisis en una disciplina que históricamente ha valorado la permanencia por encima de todo. Si las estructuras ya no cumplen una función social, ¿serán recordadas?
La mayor parte de las viviendas del futuro en Europa ya está construida; no obstante, el ritmo de renovación sigue siendo demasiado lento para hacer frente a los desafíos climáticos, habitacionales, de salud y de recursos a la escala necesaria. Re:Living explora cómo la renovación puede dejar de ser una suma de proyectos aislados para convertirse en un enfoque escalable que transforme la edificación existente. En el núcleo de esta iniciativa se encuentra un nuevo proyecto de investigación, The Housing We Need for the Future We Want (La vivienda que necesitamos para el futuro que queremos), que examina cómo optimizar el uso del parque habitacional existente puede abrir nuevas oportunidades para profesionales de la arquitectura, ciudades y comunidades.
Una rebelión experiencial cobra protagonismo en el cuarto episodio del podcast Room For Dreams, apuntando directamente al corazón de la actual cultura del diseño, obsesionada con las pantallas y las imágenes. Grabado en vivo en la Semana del Diseño de Milán 2026 en colaboración con INDX|GLOBAL, la conducción de Claire Broadka reúne a cuatro voces de la arquitectura india —Indrajit Kembhavi, Manish Gulati, Sanjay Singh y Sidhartha Talwar— para explorar una pregunta crítica: ¿hemos sacrificado el alma de la arquitectura en aras de una publicación de Instagram visualmente perfecta?
Un monumento suele ser la edificación más conservadora que un Estado pueda encargar. Se espera de él que estabilice la memoria, haga legible la historia y otorgue una forma pública a una narrativa compartida. El siglo XX en Europa del Este produjo un corpus de obras completo, desde el Báltico hasta los Balcanes, que se resistió precisamente a esas expectativas, desafiando la relación convencional entre monumento, memoria y representación. Agrupados comúnmente bajo el nombre de spomeniks, estos ejercicios arquitectónicos son tal vez los ejemplos más conocidos de un panorama mucho más amplio de arquitectura conmemorativa que surgió en toda la región. Se trataba de sociedades que salían de periodos de ocupación, conflictos civiles o revoluciones, y ninguna de ellas poseía un lenguaje simbólico único capaz de albergar la complejidad de sus historias. En lugar de buscar nuevos héroes o nuevos íconos, muchos/as arquitectos/as y artistas recurrieron al propio espacio como el medio a través del cual construir la memoria.
Estos monumentos ocupan una posición inusual entre la escultura y la arquitectura. En una escala, se interpretan como composiciones abstractas deliberadas, dispuestas con la claridad de un dibujo de Kandinsky. En otra, parecen menos resueltos, como si estuvieran poniendo a prueba los límites de un lenguaje espacial aún en formación. Sus formas a menudo parecen suspendidas entre la certeza y la experimentación: un mismo monumento puede leerse tanto como un objeto geométrico controlado como una búsqueda abierta sobre cómo la memoria colectiva podría habitar el espacio. Sin embargo, estas lecturas coexisten, otorgando a muchas de estas obras su duradera ambigüedad.
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Render aéreo con IA de paisajismo detallado: vegetación y equipamiento con complejidad geométrica, visual y material. Diseño por Fundación Kennedy | RenderAI.app. Image Cortesía de Render AI
La inteligencia artificial ha pasado de una tecnología emergente a una herramienta de uso cotidiano. Arquitectos, arquitectas e interioristas la integran en sus flujos de trabajo, acortando los tiempos entre una idea inicial y su concreción. En el campo de la visualización, la IA se incorporó de forma natural a instrumentos y procesos existentes, colaborando con herramientas como Revit, AutoCAD, SketchUp, Lumion, Enscape o Twinmotion.
En este contexto, Render AI nace hace más de tres años con un objetivo: integrarse en el proceso de forma rápida e intuitiva. Se trata de una herramienta de renderizado basada en inteligencia artificial y diseñada para estudios de diseño, arquitectura e interiorismo, capaz de transformar sketches, modelos 3D, capturas de Revit, planos o fotografías en imágenes para presentar a sus clientes.
Una de las cualidades definitorias de los interiores contemporáneos es la flexibilidad. Las oficinas, los centros educativos, los hoteles y los espacios culturales necesitan ser adaptables. Requieren espacios que puedan expandirse, dividirse, abrirse y cerrarse según las diferentes actividades, sin sacrificar el confort o la acústica. Por lo tanto, la manera en que se subdivide un espacio ya no es una decisión secundaria, sino un componente central del rendimiento arquitectónico.
En diversos climas y culturas constructivas, numerosos proyectos contemporáneos abordan los métodos tradicionales de edificación desde nuevas perspectivas. Muros de tierra, estructuras de bambú, umbrales sombreados y procesos de autoconstrucción colectiva se están reconsiderando no como meras referencias históricas, sino como herramientas de diseño ante las condiciones que la arquitectura enfrenta hoy y seguirá enfrentando.
En estos proyectos, el conocimiento vernáculo se manifiesta a través de decisiones prácticas: cómo enfriar un edificio sin sistemas mecánicos, cómo construir con lo que está al alcance, cómo facilitar la reparación de una estructura y cómo mantener el saber constructivo dentro de la comunidad que lo utilizará. Las condiciones que hacen necesario este conocimiento no son una promesa del futuro: ya están aquí.
Cada doce años, las orillas del Ganges en Prayagraj se convierten en una de las ciudades más grandes de la Tierra y luego desaparecen. El Maha Kumbh Mela atrae a más de 400 millones de personas en peregrinación a lo largo de seis semanas, lo que requiere la construcción de una infraestructura urbana completa: puentes de pontones, hospitales de campaña, kilómetros de carreteras temporales y una cuadrícula de ciudades de tiendas de campaña visible desde el espacio. Al finalizar el festival, se desmantela por completo. Ningún encuentro en la historia de la humanidad genera una arquitectura del movimiento tan completa: construida para la llegada, diseñada para la transitoriedad y pensada para no dejar rastro permanente. El Kumbh Mela es excepcional en escala, pero no en su condición: el movimiento se ha convertido en un problema espacial que define nuestro siglo.
Este mes, ArchDaily explora Arquitecturas del movimiento: territorio, fronteras y las políticas de pertenencia, un tema que examina cómo la movilidad reconfigura la relación de la arquitectura con el territorio, la propiedad y la identidad. El tema no aborda el movimiento como una crisis que deba gestionarse, sino como un lente fundamental a través del cual reconsiderar lo que realmente hacen los edificios, las ciudades y las fronteras: a quiénes acogen, a quiénes excluyen y qué es lo que hacen permanente.
Rara vez un material de construcción comienza en el punto donde la arquitectura se encuentra con él. Para cuando el concreto llega a una obra, su piedra caliza ya ha sido extraída de la cantera, procesada y transformada. La madera llega mucho después de haber dejado atrás el bosque. El vidrio parece desvinculado de la arena con la que fue fabricado. Para cuando los materiales se incorporan a la construcción, gran parte del paisaje y de la industria que los produjo ya ha desaparecido de la vista.
En 1743, se instaló en un patio del Palacio de Versalles una pequeña cabina suspendida por cuerdas para el uso privado del rey Luis XV. Operada manualmente por sirvientes ocultos a la vista, la llamada "silla voladora" permitía el desplazamiento entre pisos sin necesidad de escaleras y, sin saberlo, planteó una de las preguntas fundamentales de la arquitectura moderna: cómo trasladar a las personas verticalmente de manera eficiente, segura e integrada al edificio.
La mecanización de este principio, con la introducción del ascensor de seguridad a principios de la década de 1850, allanó el camino para una transformación urbana sin precedentes. Sin el ascensor, los rascacielos de Chicago y Nueva York de la década de 1880 habrían sido inviables, no por limitaciones estructurales, sino por cuestiones de acceso. El ascensor no solo hizo posible construir a mayor altura, sino que también definió la lógica operativa de estos edificios: dónde se ubicarían sus núcleos, cómo se organizarían sus vestíbulos y quién podría acceder a qué espacios.
Jardín Botánico Guangzhou Yunxi / AECOM + Architectural Design & Research Institute of SCUT + Guangzhou Landscape Architectural Design & Research Institute. Imagen cortesía de Yunxi Botanical Garden
Si bien la vida humana depende en gran medida de las plantas por las medicinas, los materiales de construcción y el combustible que proporcionan, estas también desempeñan un papel fundamental en múltiples procesos ecológicos. Desde la regulación climática mediante la absorción de dióxido de carbono hasta la fertilidad del suelo y la purificación del aire y del agua, la diversidad vegetal ofrece oportunidades para abordar algunos de los desafíos más urgentes de este siglo, como la seguridad alimentaria, la disponibilidad de energía, el cambio climático y la degradación del hábitat. En este escenario, los jardines botánicos actúan como refugios vivos que fomentan la innovación, la adaptación y la resiliencia humana. Pero ¿qué puede aprender la práctica arquitectónica de la botánica y de sus métodos?
Ubicado a orillas del río Sava en Belgrado, Serbia, el terreno de una antigua fábrica de cemento se convirtió en el punto de partida para la 21.ª edición del Concurso para Estudiantes de Arquitectura de Saint-Gobain. El certamen, organizado en colaboración con el World Green Building Council, OneClick LCA, la Ciudad de Belgrado, el Academic Yachting Club Belgrade, el Serbia Green Building Council y la Green & Blue Corridors Association, invitó a los y las estudiantes a imaginar un nuevo Centro de Deportes y Recreación capaz de transformar una ribera industrial en un destino público activo durante todo el año. Más de 200 universidades de 34 países participaron en esta 21.a edición del Concurso para Estudiantes de Arquitectura.
El tercer episodio del podcast Room For Dreams enfrenta uno de los dilemas más urgentes de la planificación urbana moderna: cómo infundir nueva vida a las estructuras antiguas sin borrar su historia. Grabada en vivo en la Milan Design Week 2026 en colaboración con INDX|GLOBAL, esta dinámica sesión reúne a un panel de profesionales de la arquitectura —Kiran Gala, Vivek Gupta y Carl Bhesania— para analizar las complejas realidades del reciclaje adaptativo.
Un vendedor informal de globos en La Séptima en la Plaza de Bolívar. "Bogota, Colombia" por szeke tiene licencia bajo CC BY-SA 2.0
Es temporada de lluvias, pero el aguacero de esta mañana apenas altera el ritmo a lo largo de la Carrera Séptima. Quienes transitan en bicicleta o a pie esquivan a comerciantes informales con carretillas llenas de aguacates, dulces de jengibre y fundas para teléfonos. Autos de juguete, bombillas y joyas tejidas a mano brillan con las gotas de lluvia, organizados meticulosamente sobre lonas que delimitan el territorio de cada vendedor o vendedora. Agentes de policía se acercan a una persona dedicada al reciclaje de oficio que junta botellas; un o una turista regatea por una chaqueta; dos mujeres se encuentran en medio de la vía y se abrazan mientras sus abrigos se empapan de lluvia.
La Séptima, o la Avenida Carrera Séptima de Bogotá, es la vía más emblemática de la ciudad, transitada por más de dos millones de personas cada día. A lo largo de esta calle —que es a la vez mercado, ruta de protesta y nodo de transporte— se despliega la historia de Bogotá. Durante casi un año, seguí sus ritmos a pie, en mis trayectos diarios, como habitante y en mi rol de investigación. En todos estos momentos y sus encarnaciones históricas, una imagen perduró: la calle es un cuerpo vivo. Se la imagina como la columna vertebral de Bogotá, su arteria vital, su corazón. Sangra, carga cicatrices y exige cuidado.
En el campo da arquitectura, sin embargo, esta pregunta sigue siendo relativamente marginal. Muchas veces sabemos quién diseñó un edificio, conocemos sus acabados, el fabricante de sus carpinterías, la marca de sus revestimientos e incluso su rendimiento energético, pero casi nunca nos preguntamos de dónde provienen las toneladas de materia que hicieron posible su existencia.
Barcelona es la primera ciudad en la historia del Congreso Mundial de Arquitectos de la UIA en albergar el evento en dos ocasiones. La edición de 1996, Presente y futuros: arquitectura en las ciudades, llegó en un momento de gran efervescencia, cuando la urbe posolímpica consolidaba un modelo urbano que se convertiría en uno de los más estudiados y cuestionados del urbanismo contemporáneo, y cuando la arquitectura aprendía a pensarse a través de la gran metrópoli como su principal espacio de indagación. Treinta años después, la misma ciudad vuelve a plantear la pregunta bajo una condición muy distinta: una en la que el entorno construido ya no puede entenderse como un objeto autónomo, sino únicamente a través de los sistemas ecológicos, materiales y políticos más amplios que lo sostienen. El tema del Congreso de 2026 —Becoming. Arquitecturas para un planeta en transición— no abandona las preocupaciones urbanas de 1996, sino que las replantea desde una escala planetaria.
El equipo curatorial detrás de esta edición, integrado por Pau Bajet, Maria Giramé, Mariona Benedito, Tomeu Ramis, Pau Sarquella y Carmen Torres, aborda la arquitectura como una herramienta crítica y transformadora arraigada en el territorio, con una labor que abarca la práctica profesional, la investigación y la docencia. Su programa estructura el Congreso en torno a seis líneas temáticas interconectadas (Devenir más que humano, Devenir circular, Devenir encarnado, Devenir interdependiente, Devenir hiperconsciente y Devenir sintonizado) y lo distribuye en tres sedes de carácter muy diverso —Les Tres Xemeneies del Besòs, el Disseny Hub en Glòries y el CCIB—, cada una elegida tanto por su carga simbólica como por su capacidad de aforo.
La arquitectura suele hablar del diseño ecológico como si fuera un descubrimiento reciente. Los corredores de biodiversidad, los paisajes regenerativos, las ciudades esponja y el urbanismo más que humano se presentan como respuestas emergentes a las crisis ambientales contemporáneas. Sin embargo, a lo largo de la India y la región SWANA, los paisajes moldeados por la práctica religiosa han organizado desde hace mucho tiempo las relaciones entre las personas, el agua, la vegetación y los animales. Mucho antes de que el rendimiento ecológico se convirtiera en una métrica de diseño, los estanques de los templos almacenaban el agua de los monzones, los bosques sagrados protegían la biodiversidad y los asentamientos de oasis sostenían la vida en algunos de los entornos más áridos del mundo. Pocos de estos lugares surgieron de agendas ambientales explícitas; más bien, nacieron de prácticas culturales y espirituales. No obstante, su lógica ambiental sigue siendo sumamente relevante en la actualidad. Muchas de las condiciones que hoy se debaten bajo el concepto de diseño más que humano han existido durante siglos en paisajes que los/las arquitectos/as rara vez estudian como infraestructura ecológica.