
Los vestigios más antiguos del mobiliario en la sociedad se remontan a la Cuarta Dinastía de Egipto, época de la que data el sillón de la reina Hetepheres I (ca. 2600 a.C.). Este asiento marcó un hito significativo en la historia del mueble. Por ello, no sorprende que la cronología del mobiliario esté íntimamente ligada a las expresiones arquitectónicas, pictóricas y escultóricas de cada época, donde estas piezas suelen actuar como testigos y, en casos excepcionales, como objetos centrales en la historia del arte y del diseño.
El mobiliario se compone de objetos cotidianos diseñados para satisfacer necesidades específicas de nuestra vida diaria. No obstante, en ocasiones estas piezas trascienden su función práctica para adquirir una presencia autónoma. Un mueble no tiene un propósito más noble que su interacción con el ser humano; por lo tanto, desvincular estos objetos de su dimensión utilitaria resulta un acto de ruptura. Bajo esta premisa, figuras del diseño como Francesco Binfaré han descrito a los sofás como “el objeto más misterioso entre los muebles que pueblan el universo del diseño de interiores”. En este contexto, Edra crea objetos únicos que fusionan el arte y la producción industrial, reflejando los paisajes domésticos contemporáneos y experimentando con nuevas formas y materiales.




































