
Aunque el enfoque sensorial en el entorno construido suele basarse principalmente en aspectos visuales, como el color y la luz, a medida que profundizamos en la relación de la arquitectura con los sentidos surgen otros elementos esenciales, como los aromas, las texturas, los sonidos e incluso los sabores. Estos componentes son fundamentales para crear una experiencia profunda entre las personas y el entorno en el que esta se desarrolla, demostrando que el diseño y la experiencia sensorial están intrínsecamente conectados.
De este modo, el diseño sensorial ofrece una atmósfera inmersiva para un espectro completo de sentidos, donde su percepción se extiende más allá de los límites físicos. Un ejemplo de ello es el Vertical Panorama Pavilion, ubicado en una región de California (EE. UU.) con una fuerte identidad vinculada a la tradición vitivinícola. Esta estructura, que cuenta con una cubierta de vidrio con capas intermedias de PVB de color, sirve como un refugio de hospitalidad. Inspirada en la naturaleza, la cubierta del pabellón apela a todos los sentidos: desde la textura de la grava en el sendero peatonal hasta las corrientes de viento de la zona y los aromas característicos de la región.






























