
Todos los que alguna vez han construido algo; un modelo, una pajarera o un mueble pequeño, tienen una idea clara de la cantidad de cosas que pueden salir mal durante el proceso. Un tornillo difícil de apretar hasta el final, una tabla de madera deformada, una falta de atención o un error de cálculo que puede frustrar los planes de la noche a la mañana. Cuando transportamos esto a la escala de un edificio, con innumerables procesos y diferentes personas involucradas, sabemos lo complejo que puede llegar a ser una obra y cuántas cosas pueden salirse de control, aumentando los tiempos y demandando aún más recursos. Y si hablamos de un edificio que necesita flotar, ser autosuficiente, y completamente reutilizado una vez cumplida su vida útil. ¿Puedes imaginar los desafíos técnicos de construir algo como esto?
Los edificios siempre se han utilizado para representar valores. Desde las catedrales góticas de la Iglesia Católica hasta los edificios espejados de los bancos, la arquitectura puede brindar sentimientos de poder, confianza, grandeza, entre muchos otros. Para el diseño de la sede de las oficinas del Global Center on Adaptation (GCA), un centro de conocimiento global que apoya a países, organizaciones y empresas con información y consultoría en el área de cambio climático, la arquitectura debe reflejar los conceptos de resiliencia y sustentabilidad. Divertido y funcional, también constituye un elemento clave en un entorno portuario recientemente remodelado, proporcionando un espacio público a la orilla del agua e incluso una piscina. Además de las oficinas, el Floating Office Rotterdam (FOR) también cuenta con espacios públicos: un restaurante con una gran terraza exterior que funciona como complemento a una piscina flotante en el río Maas.





























