
La investigación es un proceso estructurado y activo de análisis, experimentación, interpretación y resolución que, en última instancia, conduce a un conocimiento que puede considerarse disruptivo. El proceso creativo que la sustenta es una invitación a la imaginación: a buscar respuestas, soluciones y alternativas a la realidad conocida. Para ir más allá de la teoría, este ejercicio se aleja de los libros y las computadoras para adentrarse en espacios diseñados específicamente para fomentar la experimentación. En estos seis proyectos no construidos, laboratorios, talleres, observatorios, jardines, auditorios y espacios de exposición se configuran como un terreno fértil para la imaginación. Estos entornos deben propiciar el trabajo colaborativo y la creatividad, de modo que tanto las mentes curiosas como las escépticas puedan hallar caminos hacia futuros alternativos.


























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