Este artículo forma parte de "Thresholds", una edición impresa especial de Cobe Notes x ArchDaily.
Bajo el suelo yace un material que, en silencio, ha moldeado la arquitectura del mundo moderno. Rara vez se discute sobre el petróleo dentro del discurso arquitectónico; sin embargo, la extracción, circulación y consumo de crudo han reorganizado profundamente la lógica espacial de los territorios. Oleoductos, refinerías, plataformas de perforación, puertos, autopistas y complejos petroquímicos forman un vasto paisaje infraestructural que sostiene la vida contemporánea, configurando una arquitectura dispersa de la energía.
A lo largo de los siglos XX y XXI, el petróleo se convirtió en la base material de la sociedad industrial. Alimentó el transporte, impulsó fábricas y sostuvo el crecimiento de ciudades cuya organización espacial dependía de flujos continuos de energía. No obstante, las infraestructuras que facilitan estos flujos rara vez son objeto de investigación arquitectónica. La atención sigue dirigiéndose, en gran medida, hacia la forma, la tipología o la densidad urbana, mientras que los sistemas materiales que sustentan estos entornos tienden a quedar relegados a un segundo plano dentro de la disciplina.
En medio de la transformación de las ciudades de Uzbekistán, ARC Architects desarrolla una arquitectura que busca conectar el pasado y el presente. Fundado en 2017 por Bobir Klichev, el estudio surgió de la comunidad arquitectónica de Bujará y se mantiene estrechamente vinculado a las particularidades culturales y climáticas del país. Con oficinas en Taskent y Bujará, ARC combina el minimalismo y las referencias étnicas para desarrollar un lenguaje contemporáneo arraigado en su contexto.
En lugar de reproducir una imagen tradicional de la arquitectura uzbeka, el estudio busca comprender cómo se puede reinterpretar este patrimonio hoy en día, un ejercicio que dialoga necesariamente con las capas históricas superpuestas de todo el país. Durante siglos, ciudades como Samarcanda y Bujará fueron importantes centros comerciales y culturales de Asia Central. Su arquitectura se desarrolló en torno a patios interiores y calles estrechas, conformando tejidos urbanos en los que los edificios y los espacios colectivos resultan inseparables.
Museo Nacional de Uzbekistán, Render de Tadao Ando Architect & Associates. Imagen Cortesía de The Uzbekistan Art and Culture Development Foundation
La Fundación para el Desarrollo del Arte y la Cultura de Uzbekistán (ACDF) ha anunciado el inicio de la construcción del Museo Nacional de Uzbekistán, diseñado por el arquitecto japonés Tadao Ando. Este proyecto marca la primera gran obra de Ando en Asia Central, y el museo está concebido como un hito tanto arquitectónico como cultural en Tashkent. Esperando abrir sus puertas en marzo de 2028, el edificio refleja el lenguaje arquitectónico minimalista de Ando, integrando referencias al patrimonio de Uzbekistán con su característico uso de la geometría, la luz natural y la claridad espacial.
El comité Prix Versailles anunció desde la ceremonia continental de Beijing a los ganadores de este año para las regiones "Asia Central y Noreste" y "Asia del Sur y el Pacífico".
24 nuevos proyectos de tiendas, centros comerciales, hoteles y restaurantes fueron adjudicados y ahora los ganadores competirán en la sede de la UNESCO -el 15 de mayo- por la selección mundial del Prix Versailles 2018 .