
La ornamentación arquitectónica ha sido un tema de debate recurrente en la industria durante décadas. Esta práctica, abandonada en gran medida durante el Movimiento Moderno, podría encontrarse hoy ante una plataforma que permita, una vez más, su resurgimiento, gracias a la convergencia actual de la robótica, la inteligencia artificial (IA) y la fabricación digital. Al parecer, la tecnología ha eliminado el principal obstáculo del detalle decorativo: el elevado costo de la mano de obra calificada. Sin embargo, esta nueva capacidad técnica exige un examen crítico: ¿qué representa realmente la ornamentación y qué ganamos o perdemos al resucitarla mediante el diseño algorítmico?












