Este artículo fue publicado originalmente el 27 de agosto de 2017. Para conocer las historias detrás de otros proyectos de arquitectura emblemáticos, visite nuestra sección Clásicos de Arquitectura.
En 1959, Jonas Salk, el descubridor de la vacuna contra la polio, le propuso un proyecto a Louis I. Kahn. La ciudad de San Diego, California, le había donado un terreno pintoresco en La Jolla, junto a la costa del Pacífico, donde Salk planeaba fundar y construir un centro de investigación biológica. Salk, cuya vacuna ya había tenido un impacto profundo en la prevención de la enfermedad, insistía en que el diseño de esta nueva instalación debía explorar las implicaciones de las ciencias para la humanidad. Asimismo, tenía una directriz más amplia, aunque no menos profunda, para el arquitecto elegido: "crear una instalación digna de una visita de Picasso". El resultado fue el Instituto Salk, una obra elogiada tanto por su funcionalidad como por su impactante estética, así como por la manera en que ambas se complementan mutuamente.[1,2]
La Villa Tugendhat fue encargada por los acaudalados recién casados Grete y Fritz Tugendhat, una pareja judía cuya fortuna familiar provenía de empresas de manufactura textil en Brno. La pareja conoció a Mies van der Rohe en Berlín en 1927 y ya estaba impresionada por su diseño para la casa Zehlendorf de Edward Fuchs. Dado su gusto por las viviendas amplias de formas sencillas, el método de planta libre de Mies se adaptaba a la perfección a las preferencias de los Tugendhat; sin embargo, él no era la única opción que consideraban para el diseño de su hogar. Inicialmente contactaron al arquitecto moderno más destacado de Brno en esa época, Arnost Wiesner, pero tras visitar diversas obras de ambos profesionales, los Tugendhat finalmente se decidieron por Mies.