
En el diseño contemporáneo de jardines de niños en Japón y China, los equipos de arquitectura están transformando los espacios interiores, pasando de ser un simple contenedor a convertirse en un entorno multisensorial activo. Este cambio parece alinearse con estudios en psicología del desarrollo que sugieren que la experiencia espacial de los niños y las niñas comienza con una interacción sensorio-motriz a través del tacto y la manipulación. Por lo tanto, se hace un fuerte énfasis en el uso de materiales y en el enfoque del aprendizaje a través del juego. Los equipos de arquitectura parecen ir más allá de las aulas tradicionales para dar paso a entornos táctiles, estimulantes y arraigados en sus contextos específicos. Los edificios mismos se convierten en herramientas pedagógicas, incentivando a la niñez a aprender y explorar mediante una interacción física directa.




























































































