Con 120 metros de altura y ubicado en la esquina de West 56th Street con Eleventh Avenue, el primer edificio de Álvaro Siza en Nueva York está a punto de terminarse. Llamado 611 West 56th Street, el condominio residencial contará también con diversas amenidades para sus residentes, como una piscina, un spa, un gimnasio, un área de juegos infantiles y espacios para eventos.
La arquitectura moderna está conectada a la historia cultural. En Kuwait, el entorno construido y la vivienda del país han sido remodelados por movimientos económicos y culturales de mayor escala. Tras el descubrimiento de petróleo, el país experimentó un crecimiento económico que impulsó el desarrollo en diversos mercados y transformó la manera en que sus habitantes viven hoy en día.
“La casa es tanto un lugar (…) físico como um conjunto de sentimientos. (…) el hogar es una relación entre materialidad y reinos y procesos imaginativos, en la que la localización física y la materialidade y los sentimientos e ideas están unidos y se influyen mutuamente, en lugar de estar separados e ser distintos. (…) la casa es un proceso de creación y comprensión de formas de habitar y de pertenencia. La casa es vivida, así como imaginada. Lo que significa la casa y cómo se manifiesta materialmente es algo que se crea y se recrea de forma continua a través de las prácticas domésticas cotidianas, que están, a su vez, ligadas al imaginario espacial de la casa”.1 La frase antes mencionada constituye el punto de partida de la presente reflexión, en un ejercicio que marcará de forma significativa mi aproximación a la manera de proyectar casas.