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Arquitectos: Guido Otero Arquitetura
- Año: 2024


ArchDaily se enorgullece en anunciar a las oficinas ganadoras de los Next Practices Awards 2026, un reconocimiento a 20 prácticas emergentes y de vanguardia que expanden las posibilidades de la arquitectura hoy en día.
En su sexta edición, Next Practices continúa mirando más allá de las definiciones convencionales de la profesión para identificar a las personas, ideas y metodologías que impulsan la disciplina. La edición de 2026 es la más sólida y con mayor representación global hasta la fecha, reuniendo diversos enfoques, escalas y contextos que amplían nuestra comprensión de cómo y por quién se ejerce la arquitectura contemporánea.
Desde climas extremos hasta comunidades rurales, urbes informales y territorios afectados por el desplazamiento y la vulnerabilidad ambiental, la selección de este año aborda una amplia gama de realidades. Nutriéndose de la ingeniería, la ecología, la fabricación digital, la investigación de materiales, el conocimiento vernáculo e indígena, el activismo y la investigación crítica, estas prácticas reflejan lo que está por venir: la capacidad de responder a condiciones específicas y moldear activamente el mundo que las rodea.

La arquitectura en América Latina refleja este mes una negociación constante entre los desafíos ambientales, el patrimonio cultural y los nuevos enfoques de la vida pública y profesional. Desde el sismo en Colombia y su impacto en la arquitectura histórica, hasta nuevos proyectos culturales en Argentina y propuestas de diseño con sensibilidad ambiental en Ecuador y Medellín, los acontecimientos recientes destacan cómo la arquitectura sigue respondiendo tanto a las condiciones regionales como a desafíos globales más amplios. Los debates en torno al patrimonio y la infraestructura también cobraron protagonismo, luego de que la UNESCO expresara su preocupación por el impacto del Tren Maya en el sitio de Calakmul, en México, declarado Patrimonio de la Humanidad. Al mismo tiempo, nuevas iniciativas en Chile y Costa Rica exploraron el diseño ecológico y la práctica sostenible. Las noticias de este mes perfilan un panorama arquitectónico regional marcado por la resiliencia, la adaptación y la relación entre los entornos construidos y sus contextos sociales y naturales.

El vasto territorio de Argentina revela múltiples formas de construir, moldeadas por su diversidad geográfica, climática y cultural. Al diseñar viviendas unifamiliares en Córdoba, Mendoza, Santa Fe y Buenos Aires, numerosos estudios jóvenes de arquitectura en Argentina responden a particularidades materiales, paisajísticas y culturales, trabajando con los recursos, sistemas constructivos y oficios de cada región. Así, la casa se convierte en un medio para interpretar su contexto, dialogar con las tradiciones locales e incorporar nuevos enfoques a la producción arquitectónica.
Como escenario de la vida cotidiana, la casa forma parte de una experiencia continua; actúa como un organismo complejo y sutil que responde tanto al modo de vida de sus habitantes como a los paisajes en los que se emplaza. Tras presentar diversas perspectivas y definiciones de figuras como Le Corbusier, Ernesto Rogers y Lewis Mumford, el arquitecto argentino Eduardo Sacriste destaca en su libro Qué es la casa su rol como reflejo del pasado, partícipe del presente e iluminador del futuro.


A medida que las ciudades de todo el mundo se preparan para temperaturas extremas y olas de calor implacables, la infraestructura verde urbana se presenta como una de las mejores soluciones para que quienes lideran las ciudades combatan esta realidad. Los beneficios de plantar árboles para la salud física, el bienestar mental y el alivio térmico están ampliamente documentados, y una copa madura puede reducir la temperatura de un espacio en varios grados en un día caluroso. Los árboles enfrían el aire mediante la evapotranspiración, filtran contaminantes, absorben el agua de lluvia y potencian la biodiversidad en los entornos urbanos.



En América Latina, el suelo rara vez es una simple superficie sobre la cual construir. Puede ser la orilla de un río, una pendiente pronunciada, el suelo húmedo de un bosque, un paisaje inundable o un territorio bajo presión ecológica y, en muchos casos, alberga una historia de comunidades que ya sabían cómo responder a él, construyendo sobre pilotes, plataformas o sobre el agua, mucho antes de que la arquitectura contemporánea se planteara las mismas preguntas.
Estos proyectos continúan esa conversación. Se relacionan con condiciones dinámicas que fluyen, absorben, erosionan y crecen, en lugar de tratar al suelo como algo que se debe nivelar o controlar. La elevación permite que la arquitectura se adapte sin imponerse por completo: el agua puede pasar por debajo, la vegetación puede permanecer y las pendientes pueden conservar su estado original. En cada caso, la decisión de elevarse está vinculada a un factor específico: el agua, la humedad, la topografía, la vegetación o la restauración ecológica, sumado al conocimiento de cómo construir dentro del entorno y no en su contra.




