La arquitectura esta semana reflexiona sobre cómo los edificios y las ciudades se adaptan a las cambiantes condiciones culturales, sociales y ambientales. Desde la expansión de instituciones consolidadas y la preservación de archivos de arquitectura hasta nuevos enfoques para la vivienda y el uso del espacio doméstico, diversas historias analizan cómo la arquitectura media entre los contextos existentes y las necesidades futuras. Estas interrogantes van más allá de los edificios individuales y abordan el papel del espacio público, la infraestructura, la energía y la memoria colectiva en la configuración del entorno construido. Al mismo tiempo, nuevos proyectos y programas culturales en diversos contextos demuestran cómo la arquitectura puede responder a las historias locales, la transformación urbana y las limitaciones de recursos, al tiempo que establece nuevas relaciones entre los edificios, el paisaje y las comunidades que los habitan.
Los orígenes de la Bienal de Arquitectura de Copenhague se remontan a la creación del festival anual CAFx en 2014, el cual pasó a llamarse Foro de Arquitectura de Copenhague en 2024 para liderar nuevos proyectos enfocados en la arquitectura y el urbanismo, como la transición de festival a bienal, cuya primera edición se celebrará en 2025. Hoy se anuncian los detalles de su segunda edición, que se llevará a cabo del 9 de septiembre al 15 de octubre de 2027 bajo el tema "Elements" (Elementos). Tras el llamado inaugural de la Bienal a desacelerar ("Slow Down"), el evento centra su atención en las fuerzas elementales del planeta que la arquitectura ha intentado dominar y preparar para habitar, cuestionando una de las promesas más persistentes de la modernidad: el control sobre el medio ambiente. Las actividades estarán dedicadas a cada uno de los cuatro elementos —fuego, tierra, aire y agua— y se organizarán en torno a ellos, incluyendo una convocatoria abierta para pabellones, exposiciones y un simposio.
La ornamentación arquitectónica ha sido un tema de debate recurrente en la industria durante décadas. Esta práctica, abandonada en gran medida durante el Movimiento Moderno, podría encontrarse hoy ante una plataforma que permita, una vez más, su resurgimiento, gracias a la convergencia actual de la robótica, la inteligencia artificial (IA) y la fabricación digital. Al parecer, la tecnología ha eliminado el principal obstáculo del detalle decorativo: el elevado costo de la mano de obra calificada. Sin embargo, esta nueva capacidad técnica exige un examen crítico: ¿qué representa realmente la ornamentación y qué ganamos o perdemos al resucitarla mediante el diseño algorítmico?
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Silla ergonómica inteligente HBADA X7. Imagen cortesía de HBADA
La silla de oficina ha evolucionado a la par de los cambios en los espacios de trabajo a lo largo del tiempo. En cada época de la oficina, la silla ha reflejado la forma en que las personas trabajan. Los primeros asientos de oficina se fabricaron para el trabajo administrativo: sillas fijas de madera dispuestas en hileras en grandes oficinas administrativas, donde el papeleo seguía rutinas estandarizadas. Hacia la década de 1980, las computadoras comenzaron a cambiar la manera en que las personas ocupaban un escritorio, y el mobiliario de oficina siguió esa misma tendencia. Los y las diseñadoras abordaron los asientos a través de la ergonomía y la biomecánica, perfeccionando la altura regulable, el soporte lumbar, la reclinación sincronizada y la relación entre el cuerpo y la estación de trabajo. Posteriormente, se combinó la investigación ergonómica con nuevos materiales, como la malla de suspensión transpirable en lugar del tapizado de espuma convencional.
La arquitectura en América Latina este mes refleja una conversación continua en torno al habitar, el patrimonio cultural y las formas en que la disciplina puede conectar la vida contemporánea con los lugares y saberes existentes. Desde la Bienal Internacional de Arquitectura de Buenos Aires e iniciativas que abordan las prácticas constructivas tradicionales y el patrimonio arqueológico, hasta nuevas infraestructuras culturales y proyectos de vivienda en Argentina, Ecuador y Perú, los desarrollos recientes destacan diferentes enfoques para trabajar con los contextos locales. En toda la región, las preguntas sobre la memoria, la comunidad, el paisaje y la práctica material continúan dando forma tanto a los proyectos arquitectónicos como a debates más amplios sobre cómo se habitan las ciudades y los territorios.