La arquitectura y el urbanismo son posibilidades para materializar el futuro. Sin embargo, ¿cómo diseñar un futuro común, pero manteniendo el porvenir abierto a significados y en constante movimiento partiendo de los sujetos que se apropian de él? ¿Cómo puede la arquitecta entenderse a sí misma como parte del movimiento para revalorizar los espacios colectivos? ¿Cómo utilizar esta herramienta para distribuir el poder: construir democracia directa y comportamientos libres basados en la participación en la vida diaria? ¿Cómo reconocer la relación como herramienta para construir una arquitectura de la libertad?
En el campo de la arquitectura, los cambios a nivel tecnológico, social y cultural impulsados por los procesos de globalización del siglo XXI, han habilitado el desarrollo de equipos transnacionales y firmas muy diversas que proyectan arquitecturas con perspectivas innovadoras y visiones desancladas a una única ubicación geográfica. La hiper comunicación, el intercambio y los avanzados recursos digitales son herramientas proyectuales que han permitido que los arquitectos operen con una visión más global sobre la práctica, trascendiendo los límites fronterizos y permitiéndoles aproximarse a los problemas arquitectónicos de un modo más abierto y plural.
Los pisos de madera se caracterizan por la calidez de su apariencia, su rica textura al tacto, y por las tonalidades naturales que varían según el origen de sus piezas, cambiando con el clima y el paso del tiempo. En exteriores, las superficies de madera son muy utilizadas para generar terrazas y zonas de estar, aprovechando sus cualidades para reunir a las personas cómodamente sobre pisos más blandos y acogedores. Al ser construidos con piezas modulares, los deck de madera pueden generar topografías artificiales con facilidad, dando forma a espacios públicos creativos y efectivos para el descanso, el deporte, el juego, y el encuentro colectivo.