
Sobre un escarpado cañón tallado por las rápidas aguas del río Gravina se asienta una de las comunidades más antiguas del mundo, cuya arquitectura está definida por las rocas que la rodean. Matera, ubicada en la región de Basilicata, al sur de Italia, es una pintoresca ciudad de piedra blanca cuyos orígenes se remontan a un asentamiento troglodita prehistórico. Las singulares cuevas de la zona sirvieron como refugio natural contra el clima adverso ya desde el año 10,000 a. C. y, si bien la ciudad ha desarrollado una identidad única y más moderna a la par de su pasado de viviendas rupestres, su éxito y la forma en que se percibe siempre han estado vinculados a su núcleo histórico. Esto le otorga a Matera una larga y fascinante trayectoria que culminará el próximo año con su designación como Capital Europea de la Cultura. A través de las fotografías de Federico Scarchilli, es posible apreciar la inusual belleza y las oportunidades que ofrece este asentamiento.





















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