
Más allá de ser un fenómeno físico perceptible por el ojo humano, la luz natural es un recurso arquitectónico inagotable que a veces se da por sentado. Al igual que el aire que respiramos, todos somos conscientes de su existencia, pero raras veces buscamos hacer algo más con ella. Por lo tanto, resulta fundamental reconocer su presencia como un elemento facilitador de experiencias en el espacio, debido a su relación intrínseca con la arquitectura y el ser humano.
La incidencia de la luz en la arquitectura influye directamente en nuestra percepción del paso del tiempo. Desde la antigüedad, construcciones como los zigurats han integrado estrategias para capturar la cambiante luz natural a través de sus cubiertas; una evolución que sigue presente en obras modernas como la Villa Savoye. Más recientemente, la horizontalidad de las cubiertas en los edificios contemporáneos se ha convertido en un gran recurso para incorporar elementos arquitectónicos que también permiten habitarlas, como las escotillas de acceso a la cubierta, que sirven de enlace entre la luz natural y las terrazas.
A continuación, repasamos algunas de las últimas tecnologías en claraboyas y escotillas de acceso, como las desarrolladas por LAMILUX.




































