Existen tres escenarios principales en los que el urbanismo de baja densidad puede resultar útil, y donde las condiciones que favorecen las posturas YIMBY son débiles o inexistentes: como reemplazo de lo que actualmente está proyectado para convertirse en dispersión urbana (sprawl), como proceso de recuperación de la dispersión ya existente, y en pueblos pequeños en crecimiento. Renunciar a estos escenarios obliga a concentrar todo el desarrollo destinado a combatir la crisis de vivienda en entornos urbanos, idealmente cerca del transporte público, donde el suelo es mucho más costoso de adquirir y desarrollar. Además, esto permite que la maquinaria de la dispersión urbana siga avanzando sin obstáculos. El mejor vehículo para implementar los principios aquí ilustrados a escala de barrio, caserío o pueblo no es una gran constructora en masa, ya que estos principios van en contra de casi todas sus prácticas industriales convencionales. En su lugar, conviene observar la trayectoria de las empresas promotoras más consolidadas del Nuevo Urbanismo, que no temen realizar acciones consideradas poco convencionales por el Complejo de Desarrollo Industrial con el fin de crear mejores lugares con retornos de inversión más sólidos a largo plazo.
En el sur de Burkina Faso, compartiendo fronteras con el norte de Ghana, se encuentra Tiébélé, un pequeño pueblo que exhibe patrones fractales de edificios circulares y rectangulares, que albergan a uno de los grupos étnicos más antiguos de África Occidental: la tribu Kassena. Con casas vernáculas que datan del siglo XV, los edificios del pueblo tienen un carácter distintivo gracias a sus paredes pintadas llenas de símbolos. Es una arquitectura de decoración de paredes en la que la comunidad utiliza su envoltura de construcción como lienzo para formas geométricas y símbolos del folklore local, expresando la historia y el patrimonio único de la cultura. Esta arquitectura es el producto de una forma única de colaboración comunal, en la que todos los hombres y mujeres de la comunidad tienen la tarea de contribuir a la construcción y acabado de cualquier casa nueva. Esta práctica sirve como punto de transmisión de la cultura Kassena a través de generaciones.
Año tras año, organizaciones, autoridades de gobierno y demás entidades a nivel mundial se enfrentan al desafío de implementar normativas y medidas para afrontar el aumento de la escasez del agua: para el año 2017, según la Organización Mundial de la Salud, alrededor de 3 de cada 10 personas carecían de acceso a agua potable en sus casas mientras 6 de cada 10 tampoco tenían acceso a un saneamiento seguro.