
Cuando se hace un desastre, a menudo es más fácil resignarse y empezar de cero. Sin embargo, aunque pueda ser un camino más difícil, la reutilización adaptativa —cuando la arquitectura toma algo antiguo y deteriorado para devolverle la vida— puede traer consigo múltiples beneficios en todos los sentidos.
Al planificar edificios sociales y culturales tan necesarios para el uso público, en lugar de utilizar materiales nuevos y vírgenes (o incluso materiales reciclados que deben ser recolectados, desmantelados, procesados y transportados), ya existe una gran cantidad de espacios construidos. Todo lo que debemos hacer es saber verlos.
Estos proyectos de reutilización adaptativa toman edificios en desuso, proyectos olvidados y entornos desatendidos para transformarlos en algo nuevo, aportando vida, positividad y propósito.




































