Los términos resiliencia y sustentabilidad, aunque de significado similar, se refieren a enfoques de diseño diferentes en el contexto de la arquitectura y las ciudades. La sustentabilidad implica la preservación de los recursos naturales para mantener el equilibrio ecológico, mientras que la resiliencia conlleva la capacidad de recuperarse, adaptarse y persistir en momentos de adversidad. Estos conceptos se influyen y complementan mutuamente en gran medida, especialmente al diseñar edificios resilientes ante desastres. Los procesos de diseño convencionales relacionados con la infraestructura resiliente se han basado en principios de robustez e integridad estructural como medida frente a los desastres naturales previstos. Sin embargo, la resiliencia sustentable apunta a la oportunidad de reforzar las edificaciones al integrarlas en sistemas biológicos y ecológicos.
Al distanciarse de los enfoques verticales (top-down), las prácticas contemporáneas adoptan modelos y procesos de diseño más inclusivos y participativos. La planificación participativa, un concepto que prioriza la inclusión de toda la comunidad en la toma de decisiones, ha ganado un amplio reconocimiento y popularidad a nivel global. Ciudades de todo el mundo han interpretado la planificación participativa para adaptarla a sus necesidades particulares, utilizando la tecnología y los recursos gubernamentales para agilizar y mejorar el proceso.
En los últimos años, la India se ha convertido en un punto de referencia para profesionales de la arquitectura y el diseño urbano de todo el mundo. Desde el rico legado de grandes maestros y firmas emergentes hasta las iniciativas de ciudades inteligentes que se consolidan en toda la península, pasando por los procesos de descolonización en el diseño arquitectónico y la evolución de un lenguaje vernáculo modernizado, el país ha venido demostrando el poder de respaldar la buena arquitectura y el diseño urbano. Este año, ArchDaily lanzó ArchDaily Building for Billions, una columna que analiza los efectos del crecimiento demográfico, la urbanización y el desarrollo económico en el entorno construido de la India. Building for Billions surge del reconocimiento de las transformaciones y los proyectos innovadores que están redefiniendo el país.
Durante mucho tiempo, la preservación del patrimonio y la viabilidad económica se han considerado prioridades contrapuestas en el desarrollo urbano. Por lo general, los/las arquitectos/as se enfrentan a una disyuntiva radical: diseñar para la continuidad de la comunidad o diseñar para obtener rendimientos financieros. No obstante, los proyectos contemporáneos en Mumbai demuestran que esta dicotomía es falsa. Mediante una programación estratégica, la selección de materiales y la organización espacial, los/las profesionales de la arquitectura logran que los edificios generen ingresos sostenibles al tiempo que fortalecen, en lugar de desplazar, a las comunidades existentes.
Promocionado como la nueva era de la construcción, el modelado de información de construcción (BIM, por sus siglas en inglés) ha captado la atención mundial con su promesa de una coordinación fluida, presupuestos reducidos y nuevas eficiencias. Sin embargo, en el panorama de la construcción de la India, la adopción de esta tecnología revela una historia más compleja sobre barreras culturales y limitaciones técnicas.
"La mayor barrera no es la tecnología, sino la cultura de planificación", explica Rahul Bahl, director general de Krishna Buildestates Pvt Ltd, destacando lo que podría ser el desafío más fundamental para el BIM en la India. "El BIM exige que cada detalle esté definido antes de que comience la construcción, desde la ubicación de los interruptores eléctricos hasta los acabados finales. En la India, a menudo comenzamos la obra teniendo resuelta únicamente la estructura básica y pasamos los siguientes meses haciendo ingeniería de valor sobre la marcha".
La fragmentación social y las brechas económicas han fracturado el tejido de los entornos urbanos. En este contexto, las ecovillas surgen como remedios eficaces ante las crisis sociales y ecológicas: microcosmos donde la vida sostenible, la cohesión social y la resiliencia económica impulsan el desarrollo urbano. Cimentadas sobre la gestión ambiental y los sistemas circulares, las ecovillas ofrecen un modelo escalable para inspirar el desarrollo de barrios urbanos regenerativos en todo el mundo. El desarrollo urbano y suburbano tradicional ha provocado la dispersión urbana y el aislamiento social, lo que ha tenido efectos perjudiciales en la cohesión comunitaria y el medio ambiente. A la par de este fenómeno, las ciudades se han vuelto inhumanas, caracterizadas por el anonimato, la vivienda inaccesible, la congestión vehicular y la contaminación. La falta de acceso a la naturaleza agrava estos problemas, dejando a gran parte de la población urbana desconectada de los elementos que promueven el bienestar y el sentido de pertenencia.
Existe un interés renovado en la forma en que se producen los alimentos y en cómo su creación afecta el bienestar tanto de la tierra como de las comunidades que la sustentan. Un cambio similar está ocurriendo en la arquitectura, donde la cultura material surge como la columna vertebral de la innovación en el diseño. LEVER Architecture ejemplifica este movimiento con su pionero modelo "del bosque a la estructura" (forest-to-frame), un enfoque que reimagina la arquitectura no como un proceso extractivo, sino como una fuerza regenerativa con impactos positivos que se extienden mucho más allá de los límites de cualquier obra en particular.
Cuando Hudson Yards se inauguró en Manhattan en 2019, prometía un nuevo barrio urbano construido desde cero. Se erigieron 16 torres con 4,000 unidades residenciales con la esperanza de crear una comunidad sólida. A pesar de sus lujosos servicios y sus imponentes plazas públicas, persistía un vacío peculiar. El desarrollo se sentía anónimo, revelando una verdad fundamental sobre la capacidad social humana.
Durante la posguerra del siglo XX, el Sur Global experimentó una fuerte influencia de arquitectos y arquitectas del extranjero, a quienes los gobiernos locales solían invitar para aportar su experiencia y visión. Buscados como símbolos de modernidad, los edificios diseñados por los llamados "arquitectos estrella" elevaron la imagen de las naciones. Décadas más tarde, a medida que las industrias locales desarrollan mayores capacidades, el deseo de contar con talento extranjero persiste. ¿Es esto un resultado natural de la globalización o la presencia continua de profesionales de la arquitectura de origen internacional en el Sur Global es una dependencia persistente?
Estados Unidos es un país con una vasta historia, cuyos edificios conservan legados de épocas pasadas. Debido a su valor cultural, estas estructuras son ampliamente celebradas y protegidas; sin embargo, también suelen estar exentas de ciertos mandatos de eficiencia energética. A medida que las ciudades avanzan hacia el cumplimiento de sus objetivos climáticos, estos mandatos están bajo escrutinio. Quienes defienden la conservación patrimonial argumentan que los edificios históricos merecen protección frente a remodelaciones potencialmente perjudiciales. Por otro lado, los/las defensores/as de la sustentabilidad destacan la necesidad de implementar mejoras de eficiencia energética en todos los sectores del entorno construido. El desafío radica en alcanzar un equilibrio entre estas prioridades en conflicto: garantizar la conservación del patrimonio y, al mismo tiempo, asumir la responsabilidad ambiental.
En los Estados Unidos, casi el 10% de la población infantil padece asma, una afección cuyas tasas son significativamente mayores en las zonas urbanas del país. Sin embargo, en una comunidad a las afueras de Atlanta con una población de más de 300 niños y niñas, no se ha registrado un solo caso de esta enfermedad. Esto obedece al diseño. La mayoría de las ciudades y vecindarios del país no están diseñados con la biología humana en mente, una omisión que contribuye a la creciente prevalencia de enfermedades cardiovasculares y trastornos de salud mental. ¿Estaremos tratando las afecciones crónicas como problemas puramente médicos, cuando en realidad podrían ser síntomas de un mal diseño?
Las disciplinas del diseño, como el diseño de experiencia de usuario (UX), han evolucionado hasta sobresalir en la creación de experiencias que facilitan la navegación en interfaces digitales. Esto lo logran mediante una comprensión profunda de las necesidades de las personas usuarias y el mapeo de sus recorridos con una meticulosa atención al detalle. La ciudad representa una interfaz física que experimentan múltiples personas usuarias —residentes, turistas, personas de diversas edades y géneros—, cada una de las cuales la vive de manera única. En una época en la que las interfaces digitales se diseñan para ofrecer experiencias sin fricciones, ¿por qué muchas ciudades siguen siendo difíciles de navegar?
Durante más de un siglo y medio, las corporaciones han asumido periódicamente el rol de constructoras de ciudades. Barrios o incluso asentamientos enteros que existen en la intersección entre el comercio y la vida cívica, las "ciudades de compañía" son tipos urbanos recurrentes. La ciudad corporativa se ha remodelado constantemente para adaptarse al espíritu de cada época, ya sea a través del idealismo pastoral de la Inglaterra industrial o del optimismo cinematográfico de los Estados Unidos de mediados de siglo. En su faceta más reciente —el distrito de campus de ingresos mixtos—, la arquitectura se convierte en un lenguaje de pertenencia, identidad de marca y sutil persuasión.
Mucho antes de que los seres humanos construyeran sus primeros refugios permanentes, descubrieron el poder protector de las pieles de animales como barrera contra las inclemencias del tiempo. Este principio fundamental de construir con materiales flexibles influye en la arquitectura actual, a pesar de la falta de precedentes sólidos que se han perdido con el paso del tiempo. Los textiles sirvieron como los primeros elementos arquitectónicos de la humanidad, precediendo a métodos de construcción antiguos como la mampostería de piedra. La relación entre el textil y el refugio moldearía toda la historia de la arquitectura, desde los asentamientos prehistóricos hasta los rascacielos modernos. ¿Qué lecciones pueden aportar estos orígenes ancestrales de la arquitectura a los futuros avances en el diseño de edificios?
Para los monumentos dignos de una admiración constante, las prácticas de conservación se han movilizado de manera selectiva con el fin de reforzar su prestigio y asegurar su lugar en el centro de las narrativas del patrimonio. En cambio, aquellas estructuras cuya arquitectura vernácula debería ser heredada pasan desapercibidas ante la mirada selectiva de los/las expertos/as. Las casas en hilera, los locales comerciales y las estructuras barriales que conforman el tejido de nuestras ciudades a menudo se dejan deteriorar hasta quedar irreparables. Pero, más allá de la estética, las pérdidas son mucho mayores.
Cuando Archigram publicó su visión radical de ciudades neumáticas y megaestructuras andantes en la década de 1960, parecía que diseñaban edificios. Por debajo de la superficie, los/las vanguardistas impulsaban la cultura a través de alternativas radicales a los estilos de vida y a las formas de organización en la ciudad. Los laboratorios se encontraban entre líneas en los textos de revistas como Domus o Casabella, con propuestas que funcionaban a la vez como planos para las civilizaciones del futuro. Desde la Bauhaus de Gropius en 1919 hasta los experimentos en el desierto de Arcosanti en la década de 1970, la arquitectura funcionó como una forma de profecía cultural. La forma construida era el argumento. El dibujo, la visión. Hoy en día, vivimos en un mundo que se asemeja notablemente a lo que los/las arquitectos/as estrella del siglo pasado imaginaron: construcción modular, ciudades digitales interconectadas y sistemas automatizados. Sin embargo, la arquitectura contemporánea rara vez propone la cultura con esa misma confianza totalizadora.
La relación sinérgica entre el diseño arquitectónico y el descubrimiento científico suele abordarse con poca frecuencia, aunque resulta una propuesta de gran valor. El entorno construido posee un enorme potencial para respaldar los avances científicos, la innovación y a la propia comunidad científica. Esta influencia trasciende los espacios físicos para abarcar tanto las dinámicas internas como la vinculación externa, mediante intervenciones de diseño estratégico que conectan diversas esferas de impacto, desde el personal de investigación individual hasta la comunidad en general.
El sector inmobiliario y quienes formulan las políticas urbanas catalogan cada vez más sus proyectos como temporales, implementando proyectos piloto de parques emergentes, instalaciones artísticas y estructuras provisionales en ciudades de todo el mundo. Estas iniciativas suelen presentarse como intervenciones experimentales que activan espacios vacíos. Sin embargo, en la práctica, con frecuencia funcionan como estrategias provisionales para gestionar terrenos subutilizados hasta que se materialicen formas de desarrollo más rentables. La etiqueta de "temporal" opera así como un camuflaje urbano que oculta agendas permanentes detrás de una retórica provisional.