A medida que el fervor por la inteligencia artificial sigue reconfigurando nuestra percepción del mundo, 2025 se perfila como un año más en la marcha hacia el avance tecnológico. Si bien a algunos les preocupa el dominio de la tecnología en la sociedad, los/las arquitectos/as están dirigiendo su atención hacia los cimientos del futuro digital: los centros de datos. El diseño de estos espacios desafía a los/las diseñadores/as a conciliar las exigencias de la funcionalidad tecnológica con los principios de la excelencia arquitectónica. Conforme se profundiza la dependencia de la computación en la nube, los ecosistemas de IoT y el análisis de big data, la arquitectura de los centros de datos exige una mayor atención. Ante el crecimiento exponencial del consumo de datos, las tasas de consumo de estas instalaciones aumentan al mismo ritmo. Estas estructuras, que alguna vez estuvieron relegadas a zonas industriales anodinas, se están convirtiendo en componentes integrales de los entornos urbanos y suburbanos. Aunque a algunos miembros de la comunidad les inquieta la proliferación de centros de datos en sus localidades, otros los consideran indicadores de desarrollo económico.
En toda Asia, los andamios de bambú han simbolizado la intersección entre el conocimiento tradicional y la construcción moderna. El perfil urbano de Hong Kong está definido por intrincados andamios de bambú; sin embargo, este oficio ancestral está desapareciendo progresivamente de la región. Por su parte, las ciudades indias siguen utilizando andamios de bambú en obras de construcción por todo el subcontinente, revelando una paradoja distinta.
En los distritos históricos, desde Praga hasta París, ha comenzado una cuenta regresiva: los años que faltan para que innumerables tesoros arquitectónicos pierdan, literalmente, todo su valor. No por la lenta erosión del tiempo ni por los cambios erráticos del gusto cultural, sino por la inevitable matemática de la química atmosférica. En UrbanDecarbonisation: Destranding Cities for a Post-fossil Future, Paolo Cresci, Francesca Galeazzi y Aurel von Richthofen introducen el concepto de "desvalorización de activos por carbono" (carbon stranding), un escenario en el que los edificios dejan de ser viables financieramente debido al endurecimiento de las normativas de emisiones. Esto amenaza con extinguir económicamente distritos patrimoniales enteros antes de que alcancen su centenario.
En 1982, en una conferencia sobre construcción de tierra en Tucson, Arizona, una presentación inusual desafió todo lo que los arquitectos/as pensaban saber sobre los recursos rurales. En lugar de centrarse en técnicas de construcción, el presentador, el arquitecto Pliny Fisk III, desplegó una serie de mapas dibujados a mano que revelaron algo extraordinario: Texas rural no era escaso en recursos, como sugiere la sabiduría convencional, sino rico en materiales más allá de la imaginación. Los mapas mostraban ceniza volcánica perfecta para concreto ligero, depósitos de caliche que se extendían a través de vastos territorios y bosques de mezquite que podrían suministrar tanto pisos de madera dura como aislamiento. La revelación redefinió las nociones predominantes de valor en la arquitectura.
Promocionado como la nueva era de la construcción, el modelado de información de construcción (BIM, por sus siglas en inglés) ha captado la atención mundial con su promesa de una coordinación fluida, presupuestos reducidos y nuevas eficiencias. Sin embargo, en el panorama de la construcción de la India, la adopción de esta tecnología revela una historia más compleja sobre barreras culturales y limitaciones técnicas.
"La mayor barrera no es la tecnología, sino la cultura de planificación", explica Rahul Bahl, director general de Krishna Buildestates Pvt Ltd, destacando lo que podría ser el desafío más fundamental para el BIM en la India. "El BIM exige que cada detalle esté definido antes de que comience la construcción, desde la ubicación de los interruptores eléctricos hasta los acabados finales. En la India, a menudo comenzamos la obra teniendo resuelta únicamente la estructura básica y pasamos los siguientes meses haciendo ingeniería de valor sobre la marcha".
Immersive Resilience Garden / Changyeob Lee + Studio ReBuild. Imagen Cortesía de Studio ReBuild
El cañón de hormigón de la calle Degraves en Melbourne fue una vez un austero corredor de servicio en la obscuridad funcional. Hoy, el estrecho pasaje palpita con vida más allá de su famoso café. Las gramíneas nativas caen en cascada de jardineras cuidadosamente ubicadas, mientras que pequeños arbustos crean microclimas frescos. Desafiando los modelos tradicionales de diseño ecológico, enfoques comunitarios sobre la biodiversidad invitan a repensar cómo arquitectos, planificadores y comunidades colaboran para desarrollar futuros urbanos biodiversos.
Durante mucho tiempo, la preservación del patrimonio y la viabilidad económica se han considerado prioridades contrapuestas en el desarrollo urbano. Por lo general, los/las arquitectos/as se enfrentan a una disyuntiva radical: diseñar para la continuidad de la comunidad o diseñar para obtener rendimientos financieros. No obstante, los proyectos contemporáneos en Mumbai demuestran que esta dicotomía es falsa. Mediante una programación estratégica, la selección de materiales y la organización espacial, los/las profesionales de la arquitectura logran que los edificios generen ingresos sostenibles al tiempo que fortalecen, en lugar de desplazar, a las comunidades existentes.
Los edificios son físicos, estáticos y permanentes. Imaginarlos de otro modo suele exigir una gran dosis de creatividad. La industria ha operado bajo esta estrecha asociación entre estructura y permanencia, limitando de manera inconsciente las perspectivas sobre el ciclo de vida de las edificaciones. Las innovaciones en los materiales de construcción han abierto caminos para el diseño circular que desafían la antigua idea de que los edificios deben perdurar indefinidamente. Los nuevos enfoques promueven una arquitectura que fluctúa al ritmo de la naturaleza.
Kampung Admiralty / Ramboll Studio Dreiseitl + WOHA. Imagen cortesía de WOHA
Las verdes visiones urbanas de Ebenezer Howard se han extendido hacia el este, mucho más allá de sus raíces británicas. A principios del siglo XX, el urbanismo adoptó el movimiento de la ciudad jardín como un baluarte del buen diseño, en respuesta a la urbanización industrial de Occidente. Al poco tiempo, las ciudades asiáticas concibieron sus propios arquetipos, lidiando con las limitaciones locales de clima y densidad. Desde los experimentos de la época colonial hasta los megaproyectos contemporáneos, el diseño y el desarrollo urbano han adoptado y reinventado la visión de Howard bien entrado el siglo XXI.
En India, el ladrillo como material de construcción guarda memoria, significado y modernidad. Desde los ladrillos cocidos alineados de la Civilización del Valle del Indo hasta los intrincados jaalis de ladrillo que decoran hogares, edificios públicos y monumentos, el legado de este material está profundamente arraigado en la identidad arquitectónica del subcontinente. Sin embargo, nadie ha dado forma a la narrativa del ladrillo en la arquitectura moderna india con mayor elocuencia que Laurie Baker.
El futuro de la industria de la arquitectura ofrece innumerables posibilidades, a medida que avanza la investigación en el dominio. Una innovación es la capacidad de que las estructuras se vuelvan acústicamente invisibles, absorban la energía sísmica o recolecten electricidad de los sonidos que las rodean. Cualidades de esta naturaleza pueden ayudar a redefinir la funcionalidad y sostenibilidad de los edificios. Los profesionales de la arquitectura y la ciencia están a la vanguardia de esta creación. Lo que hace esto posible son los metamateriales que podrían ofrecer métodos alternativos para diseñar buenos edificios.
La reutilización adaptativa se ha convertido en un término de moda en la industria de la arquitectura. Presentada como una solución sostenible y económica al deterioro urbano, esta práctica ha sido adoptada por ciudades que enfrentan las presiones del cambio climático, las limitaciones inmobiliarias y la preservación cultural. Se contrata cada vez más a los/las arquitectos/as para rehabilitar lo antiguo en lugar de construir de nuevo. Dentro de este discurso, crece la inquietud sobre quién tiene la posibilidad de reutilizar y cómo.
En los Estados Unidos, casi el 10% de la población infantil padece asma, una afección cuyas tasas son significativamente mayores en las zonas urbanas del país. Sin embargo, en una comunidad a las afueras de Atlanta con una población de más de 300 niños y niñas, no se ha registrado un solo caso de esta enfermedad. Esto obedece al diseño. La mayoría de las ciudades y vecindarios del país no están diseñados con la biología humana en mente, una omisión que contribuye a la creciente prevalencia de enfermedades cardiovasculares y trastornos de salud mental. ¿Estaremos tratando las afecciones crónicas como problemas puramente médicos, cuando en realidad podrían ser síntomas de un mal diseño?
"Los límites de nuestro lenguaje de diseño son los límites de nuestro pensamiento de diseño". La declaración de Patrik Schumacher sugiere sutilmente un cambio en el entorno construido, que va más allá de la mera integración tecnológica para adoptar la inteligencia en los espacios y ciudades que habitamos. El futuro plantea la posibilidad de que los edificios cumplan funciones que trasciendan el albergar la actividad humana, participando activamente en la configuración de la vida urbana.
Existe un interés renovado en la forma en que se producen los alimentos y en cómo su creación afecta el bienestar tanto de la tierra como de las comunidades que la sustentan. Un cambio similar está ocurriendo en la arquitectura, donde la cultura material surge como la columna vertebral de la innovación en el diseño. LEVER Architecture ejemplifica este movimiento con su pionero modelo "del bosque a la estructura" (forest-to-frame), un enfoque que reimagina la arquitectura no como un proceso extractivo, sino como una fuerza regenerativa con impactos positivos que se extienden mucho más allá de los límites de cualquier obra en particular.
El desarrollo de edificios tradicionales sigue un modelo arriesgado: diseñar, construir a gran escala y esperar que todo funcione como se planeó. Los prototipos de vivienda sostenible invierten este guion creando micro-versiones funcionales de visiones más grandes. Este enfoque metódico permite a los diseñadores experimentar con nuevos materiales, tecnologías y sistemas sin los enormes riesgos financieros y ambientales asociados con el desarrollo a gran escala. Los prototipos de construcción sostenible sirven como laboratorios compactos donde se pueden probar teorías antes de una implementación más amplia.
Las torres de hormigón dominan los horizontes de las ciudades asiáticas y africanas - imponentes edificaciones que encarnan el desarrollo. Con acceso a las herramientas y materiales de la modernidad industrial, el Sur Global se presenta en el escenario mundial exhibiendo su abundancia. Sin embargo, en las profundidades de las ambiciones crecientes, el material de construcción habla de legados coloniales y economías extractivas que resultan en desequilibrios de poder en la esfera geopolítica. Una crisis climática en el horizonte solo intensifica la complicada relación entre los materiales de construcción, las demandas de sostenibilidad y la soberanía de muchos países.
El término "biofilia" evoca comprensiblemente imágenes de edificios envueltos en vegetación e integrados en paisajes naturales. En el discurso arquitectónico moderno, el concepto se ha asociado con la incorporación de áreas verdes en los entornos construidos, sin embargo, tales aplicaciones representan solo una pequeña parte del verdadero alcance del diseño biofílico. Sin duda, la naturaleza juega un papel central en el diseño biofílico. Sin embargo, su influencia se extiende a estrategias a menudo pasadas por alto que involucran la configuración espacial y el patrón ambiental. La biofilia "invisible" frecuentemente conduce a resultados positivos en la salud de los ocupantes, trabajando con un impacto profundo bajo la superficie.