A medida que el fervor por la inteligencia artificial sigue reconfigurando nuestra percepción del mundo, 2025 se perfila como un año más en la marcha hacia el avance tecnológico. Si bien a algunos les preocupa el dominio de la tecnología en la sociedad, los/las arquitectos/as están dirigiendo su atención hacia los cimientos del futuro digital: los centros de datos. El diseño de estos espacios desafía a los/las diseñadores/as a conciliar las exigencias de la funcionalidad tecnológica con los principios de la excelencia arquitectónica. Conforme se profundiza la dependencia de la computación en la nube, los ecosistemas de IoT y el análisis de big data, la arquitectura de los centros de datos exige una mayor atención. Ante el crecimiento exponencial del consumo de datos, las tasas de consumo de estas instalaciones aumentan al mismo ritmo. Estas estructuras, que alguna vez estuvieron relegadas a zonas industriales anodinas, se están convirtiendo en componentes integrales de los entornos urbanos y suburbanos. Aunque a algunos miembros de la comunidad les inquieta la proliferación de centros de datos en sus localidades, otros los consideran indicadores de desarrollo económico.
En el diseño contemporáneo de jardines de niños en Japón y China, los equipos de arquitectura están transformando los espacios interiores, pasando de ser un simple contenedor a convertirse en un entorno multisensorial activo. Este cambio parece alinearse con estudios en psicología del desarrollo que sugieren que la experiencia espacial de los niños y las niñas comienza con una interacción sensorio-motriz a través del tacto y la manipulación. Por lo tanto, se hace un fuerte énfasis en el uso de materiales y en el enfoque del aprendizaje a través del juego. Los equipos de arquitectura parecen ir más allá de las aulas tradicionales para dar paso a entornos táctiles, estimulantes y arraigados en sus contextos específicos. Los edificios mismos se convierten en herramientas pedagógicas, incentivando a la niñez a aprender y explorar mediante una interacción física directa.
Históricamente, la arquitectura ha producido muchos edificios icónicos moldeados por visiones singulares; a menudo, diseñados de manera unilateral para las personas usuarias, las comunidades y las ciudades. Si bien este enfoque vertical ha permitido una sólida coherencia formal y claridad conceptual, también ha priorizado la autoría por encima de la participación. El resultado: proyectos que pueden ser celebrados como visionarios, pero que a menudo se sienten desconectados de las realidades cotidianas de quienes los habitan.
Diseñar para otras personas es intrínsecamente complejo. Como profesionales de la arquitectura, con frecuencia se nos encomienda la tarea de crear entornos para comunidades con las que quizás no tengamos ninguna familiaridad personal o cultural. Sin embargo, esta distancia puede aportar una valiosa objetividad: nos permite abordar diversas perspectivas con una mirada fresca, analizando críticamente las necesidades y limitaciones de múltiples actores involucrados. A través de este proceso, la disciplina de la arquitectura ha avanzado, ampliando los límites del pensamiento espacial, la innovación de materiales y la experimentación estructural.
Ya sea en concursos de diseño o en premios de arquitectura, los edificios suelen juzgarse por lo que ofrecen: sus funciones programadas, su forma o su deleite visual. Sin embargo, en una minoría de casos, es la ausencia o la reducción de la intervención lo que determina el éxito de un proyecto. En 1971, una propuesta que utilizaba únicamente la mitad del terreno disponible —cediendo el resto a la ciudad como espacio público— ganó un prestigioso concurso de arquitectura en París. En Londres, una propuesta para reconvertir una central eléctrica en desuso con mínimas adiciones, dejando grandes espacios intactos, se impuso en un concurso de diseño en 1994. Por su parte, el Premio Stirling, el galardón de arquitectura más prestigioso del Reino Unido, fue otorgado en 2017 a una propuesta que consistía en poco más que una plataforma vacía. Estos ejemplos de edificios culturales en el noroeste de Europa ilustran cómo la ausencia de intervención puede, en última instancia, ofrecer mucho más.
Esta edición de Architecture Now reúne proyectos que exploran cómo la arquitectura está transformando los puntos de acceso globales, los destinos culturales y la vida urbana. El diseño de SOM para una nueva Sala de Llegadas y Salidas en Austin y la propuesta de Scott Brownrigg para Heathrow West destacan al aeropuerto como un umbral cívico, mientras que el complejo de tres torres de Kerry Hill Architects en Brisbane pone el énfasis en el espacio público y los paisajes subtropicales dentro de la vivienda de alta densidad. La torre frente al mar de Zaha Hadid Architects en Florida da continuidad a la tradición escultórica costera de Miami, y Japa Valley Tokyo, de Pharrell Williams y NIGO, introduce un distrito cultural temporal que fusiona arte, hospitalidad y comercio minorista. En conjunto, estas iniciativas reflejan cómo la infraestructura, el estilo de vida y el diseño se intersectan para definir la experiencia urbana contemporánea.
Las casas patio encarnan una de las tipologías arquitectónicas más perdurables, sintetizando la dualidad entre apertura y aislamiento a la vez que fomentan una profunda conexión con la naturaleza. Si bien en el sector inmobiliario estadounidense contemporáneo el término también se utiliza para describir viviendas de una sola planta y bajo mantenimiento en lotes pequeños, su significado arquitectónico clásico se refiere a un diseño introvertido organizado en torno a un patio central privado. Es esta forma tradicional, objeto de este artículo, la que remonta sus orígenes miles de años atrás. Las casas patio surgieron de manera independiente en diversas regiones, respondiendo de forma universal a necesidades humanas fundamentales: privacidad, adaptabilidad climática y coherencia espacial. A pesar de sus diversas expresiones geográficas y culturales, los principios básicos de introversión, apertura controlada y sensibilidad ambiental se mantienen notablemente constantes a lo largo de la evolución de esta tipología.
Durante casi 65 años, la marca DETAIL ha sido sinónimo de una investigación meticulosa y de una documentación arquitectónica exhaustiva. Los artículos de la revista y sus libros especializados demuestran cómo se planifica, diseña y ejecuta una arquitectura sobresaliente, aportando un conocimiento profundo sobre construcción, tipologías de edificios y aspectos técnicos de la disciplina.
DETAIL ha ganado un reconocimiento especial por sus dibujos constructivos, investigados minuciosamente por el equipo de redacción y redibujados por un equipo interno de CAD bajo un estilo estandarizado.
El concreto dista mucho de generar consenso. Hay quienes lo aman y quienes lo odian. Puede sentirse tan duro como el granito o tan suave como el terciopelo, dependiendo enteramente de las manos que lo moldeen. Tratado con precisión de ingeniería o con una sensibilidad artística, el concreto deja de ser un simple material para cobrar vida propia. Juega con la luz, sorprende por su textura y, de algún modo, da forma al silencio. A pesar de su densidad y carácter estructural, puede adquirir una presencia casi inmaterial: ligera, etérea y contemplativa. En ciertos espacios parece desaparecer, disolviéndose en las sombras o vibrando con la luz del entorno. Más que un mero elemento constructivo, se convierte en un lenguaje capaz de evocar emoción, espiritualidad y tiempo.
Toda normativa nace con una intención clara: establecer un punto de partida. Es una forma de fijar un mínimo, de ordenar aquello que antes quizá se asumió de forma implícita o carecía de un marco común. Pero, como todo lo que involucra a la arquitectura —y especialmente nuestra forma de habitar—, estos marcos también evolucionan: se amplían, se ajustan y se vuelven más detallados en torno a nuevos modelos de vivienda sostenible. Este es el caso de la nueva normativa térmica en Chile, que no surge de cero, sino que forma parte de un proceso continuo que ha ido incorporando progresivamente nuevos criterios de eficiencia energética, contenidos en la Ordenanza General de Urbanismo y Construcción (OGUC).
https://www.archdaily.cl/es/1032356/aislamiento-y-eficiencia-energetica-en-viviendas-que-cambia-con-la-nueva-normativa-termica-en-chileEnrique Tovar
Un buen diseño debe adaptarse a las necesidades de sus usuarios, a la misma vez que el diseño participativo busca reducir la distancia entre los arquitectos y quienes habitarán los proyectos. En este sentido, los proyectos dirigidos a la infancia que integran a los niños y niñas como actores centrales en el proceso de diseño muestran cómo la escucha activa y la co-creación se traducen en espacios a escala infantil y pensados para una etapa de intenso aprendizaje.
Ya sean jardines infantiles, escuelas, centros comunitarios o espacios públicos, los proyectos que cuentan con la participación de niños muestran cómo el proceso de diseño puede convertirse en un intercambio enriquecedor para ambas partes. Por un lado, los niños pueden aprender sobre materiales, escalas, toma de decisiones y desarrollar conciencia espacial. Por otro, los arquitectos responsables de materializar los deseos y necesidades de los jóvenes usuarios pueden ejercitar la sensibilidad y la imaginación, y reconocer una visión del mundo distinta, enfocada en el descubrimiento. Todo esto es posible mediante la escucha y el diálogo abierto entre diferentes grupos etarios.
La fotografía de arquitectura ofrece una ventana al mundo construido, haciendo que obras significativas sean más accesibles para quienes quizás nunca tengan la oportunidad de visitarlas. Una buena fotografía de arquitectura captura mucho más que la estructura física; transmite la atmósfera, la escala y el contexto de un espacio. Cada fotografía es única y está moldeada por la mirada del/de la fotógrafo/a, que transmite su sensibilidad y percepción del entorno construido a través de su lente.
Ghibli and Disneyworld comparison. Image via J-LIGHTS / Koichiro Itamura and Theme Park Tourist on wikipedia with license CC BY 2.0
Cuando se trata de diseñar para la imaginación de un niño, el ámbito arquitectónico presenta dos filosofías distintas. Disneyland y Studio Ghibli, ambos maestros en el arte de contar historias imaginativas, representan esta división central. Sus enfoques, lejos de ser accidentales, reflejan diferentes visiones sobre cómo los niños experimentan y se relacionan con el espacio. Uno ofrece un espectáculo de fantasía construida, mientras que el otro propone un paisaje para la magia potencial. Estos dos modelos plantean a los arquitectos una elección fundamental a la hora de abordar este tipo de proyectos: diseñar espacios que respondan a la necesidad innata de los niños de descubrimiento sensorial y personal, o crear una fantasía que apele a su creciente capacidad de comprender narrativas y espacios más complejos.
Por Jeanette Fich Jespersen, MA, Directora del Instituto de Juego KOMPAN, Presidenta del comité directivo del Instituto Mundial de Investigación sobre Parques Infantiles, Universidad del Sur de Dinamarca, Vicepresidenta de la Asociación Internacional del Juego, Dinamarca.
"No, no quiero ir a ese parque infantil. ¡Es aburrido!". Esto puede parecer algo que ningún niño diría jamás. Sin embargo, los niños tienen opiniones claras sobre los parques infantiles que les gustan desde muy temprana edad. La razón por la que no solo los padres y cuidadores, sino también los urbanistas y arquitectos deben escuchar y adaptarse, es más importante que nunca.
En toda Asia, los andamios de bambú han simbolizado la intersección entre el conocimiento tradicional y la construcción moderna. El perfil urbano de Hong Kong está definido por intrincados andamios de bambú; sin embargo, este oficio ancestral está desapareciendo progresivamente de la región. Por su parte, las ciudades indias siguen utilizando andamios de bambú en obras de construcción por todo el subcontinente, revelando una paradoja distinta.
Por Jeanette Fich Jespersen, MA, Directora del KOMPAN Play Institute, Presidenta del comité directivo del World Playground Research Institute de la Universidad de Dinamarca Meridional y Vicepresidenta de la International Play Association, Dinamarca.
Por Jeanette Fich Jespersen, MA, Directora del Instituto de Juego KOMPAN, Presidenta del comité directivo del Instituto Mundial de Investigación sobre Parques Infantiles, Universidad del Sur de Dinamarca, Vicepresidenta de la Asociación Internacional del Juego, Dinamarca.
"No, no quiero ir a ese parque infantil. ¡Es aburrido!". Esto puede parecer algo que ningún niño diría jamás. Sin embargo, los niños tienen opiniones claras sobre los parques infantiles que les gustan desde muy temprana edad. La razón por la que no solo los padres y cuidadores, sino también los urbanistas y arquitectos deben escuchar y adaptarse, es más importante que nunca.
En la arquitectura de interiores contemporánea, las instalaciones de servicios —mecánicas, eléctricas, de climatización y plomería— casi siempre se tratan como elementos que deben ocultarse. Muros engrosados, extensos cielos rasos suspendidos y, en regiones donde prevalece la construcción maciza de ladrillo u hormigón, tabiques falsos se emplean habitualmente para ocultar estos sistemas. Este enfoque se ha normalizado tanto que a menudo constituye la premisa de partida de la planificación espacial, lo que limita de forma intrínseca la imaginación y reduce el abanico de posibilidades espaciales. La prioridad se desplaza hacia el ocultamiento, en lugar de explorar cómo estos sistemas podrían coexistir de manera visible dentro de un lenguaje de diseño.
Los patios de juego urbanos están evolucionando, dejando atrás los simples columpios y toboganes para convertirse en paisajes urbanos dinámicos y polifacéticos. Estos nuevos diseños son mucho más que simples lugares para jugar; se trata de espacios cuidadosamente integrados que abordan los desafíos urbanos, fomentan el sentido de comunidad e inspiran la creatividad. Una de las tendencias clave es el uso intencional del color y los patrones. Los equipos de diseño emplean zonas de colores vibrantes para segmentar las distintas áreas funcionales, creando una experiencia visualmente dinámica que contrasta con el entorno natural. Este enfoque también permite consolidar una identidad urbana cohesiva a través de paletas cromáticas bien pensadas que complementan el paisaje urbano existente.
En la arquitectura contemporánea, las fachadas han evolucionado más allá de su función tradicional como coberturas protectoras exteriores —ahora actúan como potentes expresiones de identidad, creatividad y sostenibilidad. Como umbral visual de un edificio, las fachadas desempeñan un doble papel: resguardar las estructuras de los agentes ambientales y, al mismo tiempo, potenciar su atractivo estético y su carácter arquitectónico.
Del mismo modo en que el diseño de interiores refleja la personalidad de sus ocupantes, la fachada comunica la esencia de un edificio. Constituye la primera impresión y sirve como lienzo para la narrativa arquitectónica, plasmando a menudo la visión y la creatividad del/de la arquitecto/a.
Históricamente, la noción de infancia tal como la entendemos hoy no existía y, hasta la Edad Media, los niños eran vistos como adultos en miniatura. Según el historiador Philippe Ariès, recién a partir del siglo XVII la infancia comenzó a entenderse como una etapa diferenciada del desarrollo, que requiere cuidados, educación y protección específicos. Sin embargo, este reconocimiento progresivo no siempre se ha reflejado de forma coherente en el diseño y la organización del espacio urbano.