Redistribución del espacio de la calle como respuesta al Covid-19 en Córdoba, Argentina. Se crearon nuevas áreas para ciclistas, peatones y clientes de bares y restaurantes. Foto: Municipalidad de Córdoba
Lugares de la vida en sociedad, los espacios públicos son elementos clave del bienestar individual y colectivo. Constituyen una red de áreas abiertas como calles, plazas y parques, y también de espacios cubiertos, como bibliotecas públicas y museos. Esta red cumple múltiples roles en las ciudades, que incluyen el ocio, la convivencia social, la conservación ambiental, la circulación y los intercambios económicos. A pesar del rol vital que ejercen en la vida urbana, por lo general, en las ciudades brasileñas encontramos espacios públicos mal conservados, con iluminación insuficiente, aceras deterioradas y mobiliario en condiciones precarias. Espacios que, de por sí, desincentivan su uso y generan perjuicios sociales y económicos que suelen ser subestimados por el poder público y por la propia población.
The Twelve Ideal Cities- 1971. Image via Fondazione MAXXI
En la década de 1960, Cristiano Toraldo di Francia y Adolfo Natalini, dos estudiantes de arquitectura afincados en Florencia de veintitantos años, decidieron emprender la importante tarea de diseñar una nueva forma para que los ciudadanos del mundo habitaran la tierra. Impulsados por las posibilidades de las novelas de ciencia ficción y el deseo de prescribir el diseño para resolver los problemas de su época, el dúo, que se autodenominó Superstudio, buscó reinventar continuamente su papel en lo que significa ser arquitecto. Su solución fue la creación de una cultura "anti-diseño" como un medio para proporcionar comentarios sobre la política, el capitalismo y el urbanismo, mediante la creación de ideas en las que todos tienen un espacio funcional que se libera del tiempo, el lugar y la necesidad de objetos excesivos.
Museo de Arte Moderno. Proyecto del arquitecto carioca Affonso Eduardo Reidy. Imagen cortesía de CAU/BR
El periodo entre las décadas de los 50 y los 70 en Brasil se caracterizó, sobre todo, por la producción y difusión de la arquitectura brutalista. A pesar de la falta de una definición unánime que caracterice lo que puede entenderse como una derivación de la arquitectura moderna, el término “brutalismo” se utiliza de manera general para denotar edificios de la época que tienen un denominador común: el uso aparente de los materiales de construcción, en especial el concreto.
En los últimos años hemos sido testigos del (re)descubrimiento de uno de los capítulos más fascinantes e importantes de la historia de la arquitectura moderna: la arquitectura comúnmente llamada brutalista despertó un masivo interés en la comunidad internacional de arquitectos y amantes de la arquitectura. Resulta que, dentro de este estilo, el fenómeno comúnmente llamado "brutalismo soviético" es aún mucho más complejo de entender, ya que está inextricablemente vinculado al contexto político totalitario y opresivo que lo vio surgir. No es de extrañar que en la mayoría de los países que estuvieron bajo la influencia y la dominación soviética hasta el final de la Guerra Fría, esta cara de la arquitectura sea a menudo tratada con cierto escepticismo, cuando no con repudio y desprecio. En este contexto, el paisaje urbano y arquitectónico de un país como Polonia no podría ser menos fascinante.
En 1936, la Academia Brasileña de Prensa instituyó un concurso para el proyecto de su nueva sede en Río de Janeiro. Hebert Moses, presidente de la asociación, estaba, según Cláudio Pereira (2002), sintonizado con las corrientes vanguardistas internacionales, habiendo sido incluso intérprete de Frank Lloyd Wright con ocasión de sus conferencias en Río de Janeiro en 1931. Fue él quien seleccionó a los miembros del jurado, el cual estaba integrado por asociados de la A.B.I., arquitectos/as y miembros de organismos especializados.
https://www.archdaily.cl/es/1124929/propuestas-collages-contexto-urbano-y-el-edificio-sede-de-la-abiThiago Santos Mathias da Fonseca
En 2005, mientras era estudiante de arquitectura en Columbia, mis compañeros de clase quedaron alucinando cuando acudieron en masa a un estudio de arquitectura cuya misión era diseñar un Museo Guggenheim completamente nuevo en Governors Island. Debo admitir que la perspectiva de exhibir un espectáculo para el show de fin de año de Columbia fue seductora. Pero realizar una investigación para esa clase solo requería viajes en metro y ferry y en ese mismo momento se estaba presentando la oportunidad de ir a Roma a estudiar un programa sobre preservación histórica. Decidí dejar de crear formas icónicas con papel para Nueva York y tomé la decisión de viajar a la Esposizione Universale Roma durante una semana ese otoño.
En la introducción de su famoso libro titulado Cities for People (Ciudades para la gente), el arquitecto danés Jan Gehl afirma que históricamente, en la mayoría de las grandes ciudades del mundo, la escala humana ha sido un factor descuidado en los procesos de planificación urbana. A medida que las nuevas tecnologías nos han permitido construir edificios más altos, más grandes y más complejos, hemos pasado de diseñar espacios para las personas a desarrollar un nuevo tipo de arquitectura, una arquitectura completamente ajena a nuestra propia condición humana. Las estrategias de planificación urbana tomadas “de arriba hacia abajo” ignoran la necesidad de espacios adecuados para nuestros sentidos, priorizando la velocidad, la funcionalidad y, obviamente, la rentabilidad.
Influyendo en nuestra percepción espacial y condicionando nuestra experiencia urbana, la escala, experimentada a través de la dimensión humana, estimula nuestros sentidos y condiciona nuestro bienestar. Guiados por Eden of the Orient (Edén de Oriente), una serie de imágenes del fotógrafo belga Kris Provoost que retrata la batalla de escalas en Hong Kong, este artículo pretende exponer los cambios históricos en torno a la planificación y subrayar algunos hechos científicos que resaltan cómo la escala puede impactar en nuestra vida urbana diaria.
Diseñar en una época marcada por cambios rápidos y constantes significa ser consciente de la aparición de nuevas demandas y, más que eso, significa diseñar espacios que engloben tal mutabilidad.
El mobiliario flexible, ya sea por su capacidad de movimiento, por su facilidad de transformación o porque asume diferentes funciones en una misma forma, es un reflejo de este comportamiento contemporáneo. Se trata de piezas que permiten diferentes opciones de organización espacial, remodelando sus configuraciones de acuerdo a requerimientos específicos y necesidades cambiantes, sirviendo también para optimizar los espacios internos.
Ya sea por cuestiones ambientales, constructivas o estéticas, la madera es un material ampliamente utilizado en la arquitectura contemporánea, aunque todavía está muy por debajo de su verdadero potencial. Con una gestión adecuada, se convierte en un recurso inagotable, lo que, por sí solo, debería atraer la atención de profesionales de la arquitectura y de la construcción.
Para desvincular la madera de su uso exclusivo en revestimientos y cerramientos —o de un carácter estrictamente ornamental—, presentamos a continuación 10 proyectos públicos y comunitarios de diversas escalas, desde pequeñas bibliotecas de barrio hasta centros de conferencias, construidos en localidades tan distantes como Ecuador y Bangladesh, que emplean la madera en sus estructuras.
En el pasado, los minaretes eran considerados un elemento arquitectónico clave que cumplía diversas funciones. Se construían junto a las mezquitas para el llamado a la oración, así como en los accesos a las ciudades como un hito visual para guiar a los viajeros. Hoy en día, sin embargo, la necesidad de minaretes ha disminuido, pasando a ser símbolos de tiempos pasados.
En la entrega más reciente de su serie fotográfica "Retrofuturism", el arquitecto y artista visual iraní Mohammad Hassan Forouzanfar propone una nueva función para los históricos minaretes persas a través de ilustraciones imaginarias que complementan las antiguas estructuras de ladrillo con la arqueología industrial contemporánea.
La existencia de los centros urbanos como núcleos de comercio y cultura es milenaria. A medida que se desarrollaban las tecnologías de construcción, suministro de agua y transporte —especialmente las embarcaciones que trasladaban grandes volúmenes de mercancías y personas—, las pequeñas aldeas se transformaban en centros urbanos.
Hacia el año 500 a. C. ya había un millón de habitantes en Roma. Sin embargo, no fue sino hasta después de 1760, tras la Revolución Industrial en Inglaterra, que el protagonismo de las ciudades comenzó a consolidarse. Desde entonces, las urbes han enfrentado grandes desafíos y, hasta el momento, absolutamente nada ha sido capaz de dispersar a la población ni de desmantelar los grandes centros urbanos.
Imagen satelital de Bahir Dar (Etiopía) Apoyo al Plan de Estructura Sostenible de Bahir Dar. Imagen cortesía de ONU-Habitat
La ONU-Hábitat o la agencia de las Naciones Unidas para los asentamientos humanos y el desarrollo urbano sostenible, cuyo enfoque principal es hacer frente a los desafíos de la rápida urbanización, ha estado desarrollando enfoques innovadores en el campo del diseño urbano, centrados en la participación activa de la comunidad. ArchDaily se ha asociado con ONU-Habitat para ofrecerle noticias, artículos y entrevistas semanales que destacan este trabajo, con contenido directamente de la fuente, desarrollado por nuestros editores.
Con el fin de ayudar a los gobiernos locales en los países en desarrollo a implementar la nueva agenda urbana y los objetivos de desarrollo sostenible, ONU-Hábitat ha creado la Caja de Herramientas de Planificación Urbana Incremental Participativa, “una metodología paso a paso para evaluar, diseñar, operacionalizar e implementar procesos de planificación”. La guía propone una línea de tiempo de fases, bloques y actividades, lo que ayuda a los líderes de la ciudad, las partes interesadas y la comunidad a tener una visión general integral y estratégica de toda la estrategia.
Exposición Riverbed del artista Olafur Eliasson. Cortesía de Louisiana Museum of Modern Art
Cuando pensamos en galerías, museos y espacios expositivos en general, es común que nos venga a la mente la imagen de un lugar cerrado, iluminado, con paredes blancas y piso neutro, probablemente de madera. La idea de concebir los espacios expositivos como ámbitos “puros”, ya sea para centrar la atención en la obra de arte en sí o para permitir la rotación de las exposiciones, es tal vez la directriz principal en la producción de espacios de exhibición en las últimas décadas. Sin embargo, del mismo modo en que el arte transforma el espacio, el espacio también puede ser un agente transformador del arte. A partir de esta reflexión surgen producciones artísticas concebidas para un espacio específico, mejor conocidas como instalaciones site-specific.
Las escaleras de madera pueden presentar un aspecto singular en cada proyecto, gracias no solo a las diferentes disposiciones que pueden adoptar en el espacio, sino también a la variedad de colores y texturas que ofrecen las distintas especies y cortes de las piezas, así como a las diversas formas de organizar los peldaños.
Imagen del proyecto ganador de 1981 del Vale do Anhangabaú. Foto: Bruno Niz, 2019
El lugar donde nacemos, donde vivimos y los referentes de las ciudades forman parte de la historia y componen nuestra identidad. ¿Acaso podemos descifrar lo que estos espacios nos cuentan? ¿Acaso podemos expresar nuestra percepción sobre ellos? El Valle del Anhangabaú anuncia una parte esencial del desarrollo de São Paulo e integra el imaginario de quienes construyeron memorias allí. Este artículo es un ejercicio que recorre distintos temas para propiciar múltiples posibilidades —colectivas e individuales, reales y utópicas— de experimentar este espacio.
Cuidar de la tierra, cuidar de las personas y cuidar del futuro. Estos son los tres principios éticos que orientan la práctica de la permacultura desde la creación del término, a finales de la década de 1970, por os ecologistas australianos David Holmgren y Bill Mollison. Fue una época en la que el movimiento ambientalista cobró gran fuerza con el surgimento de diferentes entidades y corrientes unidas en un intento por frenar la destrucción de los recursos naturales del planeta.
Sus tres principios básicos representan la preocupación y el cuidado de los recursos naturales, la búsqueda de una vida social en armonía con la naturaleza y la creación de sistemas para compartir el uso de los recursos naturales.
El estado de Michoacán se encuentra ubicado en la región oeste de México, limitando geográficamente con los estados de Jalisco, Querétaro, Guanajuato, Estado de México, Colima y Guerrero. Cuenta con 58 598.7 km² de superficie y hace frente al Oceáno Pacífico. Su capital es Morelia y es el noveno estado más poblado. Además cuenta con 3 declaratorias de la UNESCO: 1) Patrimonio Cultural de la Humanidad por el Centro Histórico de Morelia 2) Patrimonio Natural de la Humanidad por la Reserva de la Biósfera de la Mariposa Monarca y 3) Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad por la Celebración del Día de Muertos.
Para la mayoría de los/las profesionales emergentes, aprobar el Examen de Registro de Arquitectos (ARE, por sus siglas en inglés) es el paso final para obtener la licencia. Desafortunadamente, miles de personas han tenido que retrasar sus metas profesionales en medio de la pandemia de coronavirus. Desde marzo de este año, menos de 1,500 candidatos/as a la licencia han completado el ARE, lo que representa una caída del 45% en comparación con el mismo período en 2019. Sin embargo, a partir del 14 de diciembre, los/las aspirantes tendrán la flexibilidad de rendir el ARE en línea, en los centros Prometric como se hace actualmente, o mediante una combinación de ambas opciones.
Durante la última década, el Modelado de Información de Construcción (BIM) ha sido ampliamente adoptado e integrado en diversos grados en cada aspecto del diseño, la construcción y el mantenimiento de edificios. Sin embargo, el alcance del BIM no se detiene aquí; su futuro incorpora la realidad alterada y virtual (AR/VR) y tiene el potencial de abarcar incluso la gestión automatizada e inteligente del ciclo de vida de los activos. El concepto de crear un «gemelo digital» de un edificio o sistema físico, con el objetivo de hacer que esa entidad del mundo real sea más segura, eficiente y resiliente, comienza por avanzar hacia un BIM totalmente integrado.
Las viviendas de nueva construcción, con su considerable huella de carbono, no solo contribuyen al cambio climático. Para muchas personas en los Estados Unidos, también resultan demasiado costosas: una amarga ironía en ciudades plagadas de edificios desocupados y niveles récord de desalojos.
Ante la urgencia de ambos problemas, vale la pena analizar más de cerca aquellos proyectos que adaptan viviendas habitables dentro de estructuras existentes de bajo carbono (cuyo carbono incorporado inicial se emitió hace mucho tiempo). Al buscar este tipo de iniciativas, encontramos un puñado de propuestas que prometen una solución para la inseguridad habitacional y el exceso de emisiones de gases de efecto invernadero.
Poco antes de la Primera Guerra Mundial, Harry Brearley (1871-1948), que trabajaba como obrero metalúrgico desde los 12 años, desarrolló el primer acero inoxidable. Buscando resolver un problema de desgaste en las paredes internas de las armas del ejército británico, terminó obteniendo una aleación de metal resistente a la corrosión, agregando cromo al hierro fundido. La invención encontró aplicaciones en casi todos los sectores de la industria, como en la producción de cubiertos, equipos de salud, cocina, industria automotriz, entre muchos otros, reemplazando materiales tradicionales como el acero al carbono, el cobre e incluso el aluminio. En la construcción civil esto no fue diferente y pronto se incorporó acero inoxidable a los edificios.
Han pasado nueve meses desde que el mundo dejó de girar, solo para reactivarse a un ritmo diferente. Y aunque ya se vislumbraba este nuevo estilo de trabajo en el horizonte, la preparación para recibirlo aún era insuficiente. En un abrir y cerrar de ojos, nuestros entornos laborales y vidas se redujeron a una pantalla y un teclado. Nos vimos en la obligación de transicionar hacia la virtualidad.
Utilizado masivamente desde la era romana en edificios de las más diversas escalas, es casi imposible pensar en un edificio que no tenga al menos un elemento de concreto. De hecho, es el material de construcción más utilizado en el mundo, debido a su versatilidad, resistencia, facilidad de manejo, valor accesible, estética, entre otros factores. Sin embargo, al mismo tiempo, su fabricación es uno de los principales contaminantes de la atmósfera, principalmente debido a que la industria del cemento emite alrededor del 8% de todas las emisiones globales de dióxido de carbono (CO2).
Más allá de su producción intensiva, al ser un material tan rígido, pesado y compuesto de cemento, agua, piedra y arena, ¿es posible continuar usando el concreto de manera sostenible después de su demolición, eliminando sus desechos y la sobrecarga de los vertederos?
Con la prometedora noticia de una posible vacuna que pronto podría devolver al mundo a una forma de vida semi-normal, surgen preguntas sobre cómo podría ser el futuro del transporte público. Si bien algunos predicen que pasarán años antes de que volvamos a las formas de la memoria muscular de empacar como sardinas en vagones de metro abarrotados durante las horas pico, no se trata solo de cómo las personas se sienten cerca unas de otras mientras se mueven por la ciudad. Tiene más que ver con cómo nuestros otros hábitos diarios, que han sido remodelados como resultado de la pandemia, podrían cambiar los objetivos generales de los sistemas de transporte público en todo el mundo. ¿Qué estrategias se podrían implementar para que la cantidad de pasajeros regrese a los niveles normales y para que el panorama de la movilidad vuelva a ser el lugar en el que estaba antes, a medida que la sociedad continúa experimentando cambios fundamentales?