
La vivienda multifamiliar en entornos urbanos aporta beneficios sociales, económicos y medioambientales tanto a los/las propios/as residentes como a las ciudades en su conjunto. Impulsada con fuerza tras la crisis financiera de 2008, la demanda de vivienda multifamiliar ha seguido aumentando desde entonces y se mantiene firme en la actualidad. Las generaciones Y y Z constituyen el grupo de adultos urbanizados más jóvenes, y estos/as jóvenes profesionales están impulsando gran parte de la demanda de viviendas compactas en los centros urbanos. Si bien las generaciones más jóvenes son las que lideran estos cambios, se prevé que el resultado sea una vida más segura y cómoda para todas las personas.



































