
En los últimos años, diversos eventos climáticos alrededor del mundo han asolado ciudades, incluidas las brasileñas. En 2022, intensas lluvias azotaron las calles de la región serrana de Río de Janeiro, especialmente en la ciudad de Petrópolis, que registró 250 deslizamentos en un solo día.
Algo similar ocurrió en Pernambuco, donde lluvias por encima del promedio provocaron el deslizamiento de laderas. A finales de 2021, en el estado de Bahía, los incidentes vinculados a las fuertes lluvias dejaron al menos 72 municipios en estado de emergencia. Al igual que en los ejemplos anteriores, el desastre dejó víctimas mortales y numerosas familias damnificadas. En todo el mundo el panorama no es diferente, aun cuando los eventos sean distintos.




























