
En 2016, el ganador del Premio Pritzker Alejandro Aravena anunció que su oficina, ELEMENTAL, había liberado los derechos de cuatro de sus proyectos de vivienda social, y que toda la documentación técnica se subiría a su sitio web para su uso público. El objetivo de Aravena era impulsar un movimiento en el que los/las arquitectos/as colaboraran para enfrentar los desafíos globales de escasez de vivienda y asequibilidad, especialmente ante el incremento de los flujos migratorios. El conjunto de planos compartidos y la descripción de los principios del proyecto proporcionan a los/las profesionales de la arquitectura la documentación necesaria para construir una vivienda de bajo costo, incentivando a los/las diseñadores/as a hacer lo mismo con su trabajo, a los/las contratistas a colaborar en la construcción de estas viviendas y a los gobiernos a cambiar su perspectiva sobre cómo abordar la urbanización masiva. Seis años después, ¿cómo ha progresado el concepto de arquitectura de código abierto y qué impacto ha tenido en la profesión desde entonces?
La iniciativa de Aravena y ELEMENTAL de liberar el código de cuatro de sus proyectos (Quinta Monroy, Villa Verde, Lo Barnechea y Monterrey) resultó sin duda beneficiosa para las comunidades que enfrentan importantes limitaciones de construcción, financiamiento y políticas públicas. Fue una demostración de las ventajas de convertir la arquitectura en una profesión más centrada en la colaboración y el intercambio de información. Tanto en la actualidad como en el futuro, otros/as profesionales esperan que este concepto se generalice, libere el diseño y transforme por completo los procesos que a menudo retrasan y complican la construcción.








