
Casi cualquier persona es culpable de tener al menos un mal hábito o comportamiento en su lugar de trabajo: hablar por teléfono demasiado alto, quedarse con la taza de alguien más, pasearse por la oficina con un almuerzo de olor muy penetrante...
Tras reunirse con sus colegas del sector de la arquitectura, la ilustradora Chanel Dehond no pudo evitar notar algunos "delitos" de los que casi cualquier profesional de la arquitectura es culpable.
Descubre en el trabajo de Dehond estas ilustraciones sobre los delitos menores cometidos por profesionales de la arquitectura y el diseño.
