
En una época de emergencia ecológica, la arquitectura no puede desvincularse de los sistemas extractivos de los que depende. A medida que la tecnosfera se expande, vinculando los flujos de materiales, el consumo energético y las infraestructuras digitales, el diseño se entrelaza cada vez más con estos procesos. ¿De qué manera puede la práctica del diseño intervenir en los sistemas antropocéntricos y transformar el proceso y la estética de la arquitectura mediante la investigación de la inteligencia material? En un sentido más amplio, ¿cómo interactúa la arquitectura con la agencia y la inteligencia de las entidades no humanas para reequilibrar la carga ambiental?



















