La mayoría de las personas que visitan la Ciudad de México pasan su tiempo explorando tranquilas e idílicas colonias como la Roma y la Condesa, repletas de edificios pintorescos, concurridos paseos peatonales y atracciones cosmopolitas. Sin embargo, la vida en la capital mexicana sitúa a la mayor parte de la población en el lado desfavorable de una desigualdad vertiginosa, marcada por salarios precarios, la constante amenaza de la violencia y una evidente falta de infraestructura pública. Los intentos del gobierno por resolver esto último suelen tropezar; es práctica común que los proyectos que requieren experiencia arquitectónica se asignen a contratistas de obra, quienes producen distribuciones carentes de toda sensibilidad de diseño. Esto ocurre a pesar de que la Ciudad de México cuenta hoy con una de las escenas de diseño más fértiles del mundo y posee un sólido legado de profesionales de la arquitectura de gran renombre que han trabajado en colaboración con el gobierno para producir obras públicas excepcionales; desde los proyectos de vivienda urbana de Mario Pani hasta los monumentales edificios de Pedro Ramírez Vázquez.
A través de los años, el diseño de interiores ha ido evolucionando de acuerdo a las necesidades que se van presentando pero sobre todo a las experiencias que busca evocar en el usuario. En los últimos dos años pudimos ser testigos de un cambio radical y de un especial interés en este tema debido a que la pandemia nos obligó a poner específica atención a la configuración de los lugares que habitamos. Esto trajo consigo diseños mucho más integrales que buscan atender el bienestar del usuario, que combinan colores, experiencias sensoriales, tecnología y elementos naturales que promueven la salud.
Como parte de una iniciativa de LIGA, un espacio independiente fundado en la Ciudad de México en 2011, que promueve la arquitectura contemporánea latinoamericana a través de exposiciones, publicaciones, eventos, conferencias y talleres, el 21 de abril se inauguró la muestra “Registro: Museo Tamayo”, la cual forma parte de esta iniciativa LIGA-ARCHIVOS. En esta ocasión se presentó una relectura del edificio diseñado por el arquitecto Teodoro González de León y construido en 1981 dentro de la Primera Sección del Bosque de Chapultepec.
BUGA Pavilhão de Fibra / ICD/ITKE Universidade de Stuttgart. Image Cortesia de ICD/ITKE University of Stuttgart
Volvamos a la primera clase de arquitectura sobre estructuras y la clasificación de los esfuerzos estructurales. En la mayoría de las estructuras, ya sean naturales o artificiales, las fuerzas de compresión son los actores principales. Son esfuerzos realizados con cargas iguales y opuestas, aplicadas en el interior de la estructura, que tienden a acortar la pieza en un sentido -o a comprimirla, como su nombre indica. No es difícil encontrar ejemplos de esto: por ejemplo, un muro de piedra o un tronco de madera pueden resistir el peso de un revestimiento a través de esfuerzos de compresión internos que son inherentes a cada material.
Los esfuerzos de tensión, por otro lado, tienden a alargar los componentes en la dirección de la fuerza de acción aplicada. El acero, por ejemplo, es un material con buena resistencia a la tracción. Se utiliza en hormigón armado precisamente en las partes donde la pieza está en tracción. Pero también es posible que una estructura tenga sólo partes tensadas, como es el caso de las estructuras de membrana, tensadas o tensoestructuras, que consisten en superficies traccionadas por la acción de cables o cuerdas en las que los mástiles absorben los esfuerzos de compresión.
Las grandes ciudades y la rutina agitada de la vida urbana revelan cada día más la necesidad de momentos de relajación para la salud física y mental. Esta preocupación se hizo aún más evidente tras los largos periodos de cuarentena por la pandemia de Covid-19, cuando desconectarse de la rutina diariamente resultó todavía más difícil. Por lo tanto, en los últimos años, las personas han buscado cada vez más actividades y lugares que propicien este descanso.
Por revolucionaria que pueda parecer la industria de la construcción hoy en día, actualmente es responsable de casi el 40% de las emisiones de dióxido de carbono del mundo, el 11% de las cuales son el resultado de la fabricación de materiales de construcción como el acero, el cemento y el vidrio. Unos años más tarde, después de una pandemia global que trajo cambios rutinarios y evidencia indiscutible del cambio climático, las emisiones de CO₂ siguen aumentando y alcanzaron un máximo histórico en 2020, según el Informe sobre el estado mundial de los edificios y la construcción de 2020. Si bien se ha avanzado mucho a través de la tecnología, las estrategias y conceptos de diseño y los procesos de construcción, todavía queda un largo camino por recorrer para reducir las emisiones de carbono al mínimo o casi a cero en el desarrollo de entornos construidos.
Biblioteca Jose Vasconcelos / Taller de Arquitectura X / Alberto Kalach. Image Cortesía de Taller de Arquitectura X / Alberto Kalach
A través de los años, el diseño de interiores ha ido evolucionando de acuerdo a las necesidades que se van presentando pero sobre todo a las experiencias que se busca provocar en el usuario. En los últimos dos años pudimos ser testigos de un cambio radical y de un especial interés en este tema debido a que la pandemia nos obligó a poner específica atención a la configuración de los lugares que habitamos. Esto trajo consigo diseños mucho más integrales que atendieran el bienestar del usuario, que combianaran colores, experiencias sensoriales, tecnología y elementos naturales que promovieran la salud.
A grandes rasgos, las artes escénicas son todas aquellas disciplinas que se llevan a cabo en un escenario aunque tres de los ejes rectores son la danza, el teatro y la música. Sin embargo, los desfiles, las procesiones religiosas, las fiestas populares y los carnavales tienen también una clara dimensión escénica. Es por eso que el espacio escénico es tan importante no solo para las presentaciones de estas disciplinas, sino para llevar a cabo todo un proceso corporal y espacial que se apoya en la arquitectura.