
Las grandes ciudades y la rutina agitada de la vida urbana revelan cada día más la necesidad de momentos de relajación para la salud física y mental. Esta preocupación se hizo aún más evidente tras los largos periodos de cuarentena por la pandemia de Covid-19, cuando desconectarse de la rutina diariamente resultó todavía más difícil. Por lo tanto, en los últimos años, las personas han buscado cada vez más actividades y lugares que propicien este descanso.
En el mundo hiperconectado de hoy, marcado por el teletrabajo, las dobles o triples jornadas laborales y redes sociales que ofrecen acceso a una cantidad abrumadora de información a cualquier hora del día o de la noche, la salud física y mental se ha convertido en un tema de atención constante para los y las profesionales de la salud. Al mismo tiempo que estas herramientas se expanden por la sociedad, también han aumentado los casos de trastornos asociados a la ansiedad, la depresión y outras patologías, como las afecciones cardíacas. Ante esta acumulación de tensión, los refugios se vuelven cada vez más indispensables: desde gimnasios hasta spas, pasando por saunas, piscinas, baños y centros de estética. Estos espacios, habitualmente asociados a hoteles de lujo, necesitan comenzar a ganar terreno también en las ciudades y en la rutina diaria de las personas.






















