
-
Arquitectos: REIMS 502
- Área: 750 m²
- Año: 2020
-
Proveedores: Interceramic, Novaceramic, Adobe Systems Incorporated, AutoDesk, Cemex


La BIAU - Bienal Iberoamericana de Arquitectura y Urbanismo - es una iniciativa del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana del Gobierno de España (MITMA), en colaboración con el Consejo Superior de los Arquitectos de España (CSCAE) y la Fundación Arquia. Tras la realización de once ediciones, el evento se ha consolidado como una referencia fundamental para conocer y entender la situación actual y prospectiva de la arquitectura y el urbanismo en la comunidad iberoamericana.

A través de los años, el diseño de interiores ha ido evolucionando de acuerdo a las necesidades que se van presentando pero sobre todo a las experiencias que busca evocar en el usuario. En los últimos dos años pudimos ser testigos de un cambio radical y de un especial interés en este tema debido a que la pandemia nos obligó a poner específica atención a la configuración de los lugares que habitamos. Esto trajo consigo diseños mucho más integrales que buscan atender el bienestar del usuario, que combinan colores, experiencias sensoriales, tecnología y elementos naturales que promueven la salud.


Como parte de una iniciativa de LIGA, un espacio independiente fundado en la Ciudad de México en 2011, que promueve la arquitectura contemporánea latinoamericana a través de exposiciones, publicaciones, eventos, conferencias y talleres, el 21 de abril se inauguró la muestra “Registro: Museo Tamayo”, la cual forma parte de esta iniciativa LIGA-ARCHIVOS. En esta ocasión se presentó una relectura del edificio diseñado por el arquitecto Teodoro González de León y construido en 1981 dentro de la Primera Sección del Bosque de Chapultepec.

Volvamos a la primera clase de arquitectura sobre estructuras y la clasificación de los esfuerzos estructurales. En la mayoría de las estructuras, ya sean naturales o artificiales, las fuerzas de compresión son los actores principales. Son esfuerzos realizados con cargas iguales y opuestas, aplicadas en el interior de la estructura, que tienden a acortar la pieza en un sentido -o a comprimirla, como su nombre indica. No es difícil encontrar ejemplos de esto: por ejemplo, un muro de piedra o un tronco de madera pueden resistir el peso de un revestimiento a través de esfuerzos de compresión internos que son inherentes a cada material.
Los esfuerzos de tensión, por otro lado, tienden a alargar los componentes en la dirección de la fuerza de acción aplicada. El acero, por ejemplo, es un material con buena resistencia a la tracción. Se utiliza en hormigón armado precisamente en las partes donde la pieza está en tracción. Pero también es posible que una estructura tenga sólo partes tensadas, como es el caso de las estructuras de membrana, tensadas o tensoestructuras, que consisten en superficies traccionadas por la acción de cables o cuerdas en las que los mástiles absorben los esfuerzos de compresión.



Por revolucionaria que pueda parecer la industria de la construcción hoy en día, actualmente es responsable de casi el 40% de las emisiones de dióxido de carbono del mundo, el 11% de las cuales son el resultado de la fabricación de materiales de construcción como el acero, el cemento y el vidrio. Unos años más tarde, después de una pandemia global que trajo cambios rutinarios y evidencia indiscutible del cambio climático, las emisiones de CO₂ siguen aumentando y alcanzaron un máximo histórico en 2020, según el Informe sobre el estado mundial de los edificios y la construcción de 2020. Si bien se ha avanzado mucho a través de la tecnología, las estrategias y conceptos de diseño y los procesos de construcción, todavía queda un largo camino por recorrer para reducir las emisiones de carbono al mínimo o casi a cero en el desarrollo de entornos construidos.

A través de los años, el diseño de interiores ha ido evolucionando de acuerdo a las necesidades que se van presentando pero sobre todo a las experiencias que se busca provocar en el usuario. En los últimos dos años pudimos ser testigos de un cambio radical y de un especial interés en este tema debido a que la pandemia nos obligó a poner específica atención a la configuración de los lugares que habitamos. Esto trajo consigo diseños mucho más integrales que atendieran el bienestar del usuario, que combianaran colores, experiencias sensoriales, tecnología y elementos naturales que promovieran la salud.



.jpg?1643867734&format=webp&width=640&height=580)
A grandes rasgos, las artes escénicas son todas aquellas disciplinas que se llevan a cabo en un escenario aunque tres de los ejes rectores son la danza, el teatro y la música. Sin embargo, los desfiles, las procesiones religiosas, las fiestas populares y los carnavales tienen también una clara dimensión escénica. Es por eso que el espacio escénico es tan importante no solo para las presentaciones de estas disciplinas, sino para llevar a cabo todo un proceso corporal y espacial que se apoya en la arquitectura.


Los recintos educativos son sitios que han evolucionado a lo largo de los años como respuesta a los avances tecnológicos y las nuevas formas de enseñanza que buscan enfocarse cada vez más en métodos mucho más flexibles que permitan al estudiante trazar su propio camino con base en un sistema común. La importancia de estos recintos se centra en que son puntos de encuentro que satisfacen nuestras necesidades sociales de compartir espacios físicos que apunten a sistemas educativos mucho más horizontales e inclusivos, tal es el caso del Centro de Invidentes y Débiles Visuales, diseñado por el Taller de Arquitectura Mauricio Rocha + Gabriela Carrillo que busca generar diferentes experiencias sensoriales con los materiales, la luz y las temperaturas generadas tanto dentro como fuera de los espacios.

Como lo hemos podido ver en distintos especiales de arquitectura, México es un país que cada vez se posiciona con más fuerza en la escena global integrando elementos tradicionales y contemporáneos. Las técnicas constructivas características de cada región y el empleo de materiales de acuerdo a las necesidades térmicas, económicas o estéticas dan como resultado espacios incomparables.