Las arquitectas franco-marroquíes y hermanas gemelas Salwa y Selma Mikoü han desarrollado una práctica que reúne arquitectura, ingeniería, artesanía y memoria cultural. Fundadoras de la firma parisina Mikoü Architecture, las hermanas se basan en sus diferentes enfoques del diseño, así como en su experiencia de haber crecido entre Marruecos y Francia. En una entrevista reciente con Louisiana Channel, conversan sobre la influencia de la arquitectura marroquí en su obra, su proceso de colaboración y su interés por poner las tecnologías de construcción contemporáneas en diálogo con las tradiciones artesanales.
El Praemium Imperiale es un premio mundial de arte que reconoce logros excepcionales en arquitectura, pintura, escultura, música y teatro o cine. El galardón es otorgado anualmente desde 1988 por la Asociación de Arte de Japón, con una única posposición en 2020 debido a la pandemia de COVID-19. Entre los galardonados de ediciones anteriores se encuentran el arquitecto portugués Eduardo Souto de Moura, el arquitecto y humanitario japonés Shigeru Ban y el arquitecto burkinés-alemán Francis Kéré, reconocidos por la asociación como profesionales que "trascienden las fronteras nacionales y étnicas, encarnando la cultura y las artes de nuestro tiempo". Este año, la distinción en la categoría de arquitectura corresponde al arquitecto polaco-estadounidense Daniel Libeskind, cofundador de Studio Libeskind, conocido por el diseño del Museo Judío de Berlín y el Plan Maestro del World Trade Center en la ciudad de Nueva York.
A lo largo de la historia de la arquitectura, el círculo ha estado asociado a múltiples significados: desde la geometría cósmica de los templos antiguos y el óculo de las construcciones clásicas hasta los rosetones de las catedrales góticas y los ojos de buey de los barcos. No obstante, en el siglo XX, el círculo adquirió un nuevo sentido cultural. A medida que la aviación, la exploración espacial y la innovación tecnológica transformaban la forma en que la sociedad imaginaba el futuro, las formas circulares comenzaron a evocar máquinas, naves espaciales, cápsulas e incluso nuevas formas de habitar.